MTBVAC: Un nuevo candidato a vacuna contra la tuberculosis en ensayos clínicos de eficacia
MTBVAC: Un nuevo candidato a vacuna contra la tuberculosis en ensayos clínicos de eficacia
Juan Ignacio Aguiló Anento
24 de abril de 2026
Tuberculosis: Una amenaza persistente
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que se transmite principalmente por vía aérea y que infecta sobre todo a los pulmones, aunque también puede atacar otros órganos.
Durante buena parte del siglo XX se pensó que la tuberculosis estaba camino de desaparecer. El descubrimiento de los antibióticos eficaces y la introducción de programas de vacunación hicieron creer que la enfermedad terminaría siendo un problema del pasado. Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta. Según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen alrededor de diez millones de nuevos casos y más de un millón de muertes en todo el mundo. En este contexto, el desarrollo de nuevas vacunas frente a la tuberculosis respiratoria se ha convertido en una prioridad científica y sanitaria.
La vacuna BCG: El estándar durante más de un siglo
Durante más de cien años, la única vacuna disponible frente a la tuberculosis ha sido la BCG (Bacillus Calmette-Guérin). Fue desarrollada a principios del siglo XX a partir de una cepa atenuada de Mycobacterium bovis, la bacteria causante de la tuberculosis bovina.
La BCG se obtuvo mediante un proceso de cultivo prolongado en laboratorio que, tras más de una década de pases sucesivos, dio lugar a una cepa debilitada incapaz de causar enfermedad en personas sanas. Desde su introducción en 1921, la vacuna ha sido administrada a miles de millones de personas en todo el mundo.
Su principal virtud es la protección frente a las formas más graves de tuberculosis en la infancia, como la meningitis tuberculosa o la tuberculosis diseminada, así como la disminución de todas las causas de mortalidad en la infancia. Por este motivo, la vacuna sigue formando parte del calendario vacunal en muchos países.
Sin embargo, la BCG tiene limitaciones importantes. Su eficacia frente a la tuberculosis pulmonar en adolescentes y adultos —la forma responsable de la mayor parte de la transmisión— es muy variable y, en muchos casos, limitada. Esto ha impulsado durante décadas la búsqueda de vacunas más eficaces.
MTBVAC: Una nueva generación de vacunas
Una de las aproximaciones más prometedoras es MTBVAC, una vacuna viva basada directamente en la atenuación de Mycobacterium tuberculosis. A diferencia de la BCG, que procede de M. bovis, MTBVAC se desarrolla a partir del propio patógeno humano, lo que potencialmente permite presentar al sistema inmunitario un repertorio más completo de antígenos relevantes.
La atenuación —es decir, el proceso de hacer la bacteria inofensiva sin que pierda su capacidad de estimular el sistema inmune— se logró mediante ingeniería genética, de forma precisa y controlada. MTBVAC incorpora dos deleciones independientes y estables en los genes de virulencia phoP y fadD26, sobre la base de un aislado clínico perteneciente al linaje 4 euro-americano, el más ampliamente transmitido entre humanos.
¿Qué hacen estos genes? El gen phoP es un factor de transcripción que controla múltiples procesos de la bacteria relacionados con virulencia, incluyendo la secreción del principal factor de virulencia de tuberculosis: ESAT-6. Por su parte, fadD26 es clave para la síntesis del lípido denominado PDIM, otro de los principales factores de virulencia de la bacteria. Al eliminar ambos genes de manera independiente, se garantiza que la bacteria no pueda recuperar su virulencia, cumpliendo así con los requisitos de seguridad establecidos internacionalmente.
Como cualquier otra vacuna en desarrollo, MTBVAC fue sometida a una exhaustiva caracterización preclínica en distintos modelos animales. En ratones, uno de los modelos experimentales más empleados, la vacuna demostró ser segura y capaz de inducir una respuesta inmunitaria fuerte frente a la infección por M. tuberculosis. En estos estudios se observó una protección superior a la proporcionada por la BCG frente a la infección experimental, y se identificaron además los principales mecanismos inmunológicos a través de los cuales MTBVAC resulta eficaz. Posteriormente, la vacuna se evaluó en cobayas, un modelo especialmente sensible a la tuberculosis y que reproduce bien la patología pulmonar humana. En estos animales, MTBVAC mostró una reducción significativa de la carga bacteriana y una mayor supervivencia tras la infección. Finalmente, MTBVAC se ensayó en primates no humanos, considerados el modelo animal más relevante y cercano al ser humano. Los resultados confirmaron tanto la seguridad como el potencial protector de la vacuna, proporcionando la base necesaria para avanzar hacia ensayos clínicos.
Ensayos clínicos: De las primeras pruebas a los estudios de eficacia
Un hito fundamental antes de que MTBVAC pudiera comenzar a ensayarse en ensayos clínicos fue su desarrollo a nivel industrial. A partir de 2008, la compañía biofarmacéutica española Biofabri, perteneciente al grupo Zendal, y siendo desde entonces el socio industrial de la Universidad de Zaragoza asumió la producción y desarrollo clínico de MTBVAC. Este proceso implicó adaptar la fabricación de la vacuna a los estrictos estándares internacionales de calidad farmacéutica, conocidos como Buenas Prácticas de Fabricación (GMP de las siglas en inglés). También fue necesario realizar estudios regulatorios adicionales que demostraran la estabilidad del producto, su seguridad y su consistencia entre lotes.
El primer ensayo clínico en humanos comenzó en 2013 en adultos en Suiza, en un estudio de fase I diseñado para evaluar la seguridad y la inmunogenicidad en voluntarios sanos. Los resultados fueron satisfactorios: MTBVAC demostró un perfil de seguridad aceptable y generó respuestas inmunes robustas.
El siguiente paso lógico era probar la vacuna en el lugar donde más se necesitaba. En 2016 se inició un ensayo de fase Ib en recién nacidos en Sudáfrica. Este ensayo fue crucial, pues los neonatos son la población diana más importante de cualquier vacuna antituberculosa, y Sudáfrica es uno de los países con mayor incidencia de TBC del mundo. Los datos confirmaron que la vacuna era segura en este grupo de edad y comenzó a generar respuestas inmunes mayores a la actual vacuna BCG.
Con estos resultados, en 2019 se avanzó a dos ensayos de fase IIa en Sudáfrica, uno en recién nacidos y otro en adultos. Estos estudios de búsqueda de dosis permitieron comparar distintas concentraciones de la vacuna con la BCG estándar, con el objetivo de identificar cuál ofrecía el mejor equilibrio entre seguridad e inmunogenicidad. MTBVAC demostró perfiles de inmunogenicidad comparables o superiores a la BCG con diferentes dosis. Con estos datos, se identificó la dosis óptima para avanzar a los estudios de eficacia.
La vacuna se encuentra en la actualidad en la fase más determinante de su desarrollo, con dos grandes ensayos de eficacia en marcha. El primero es un ensayo de fase III en recién nacidos en Sudáfrica, Madagascar y Senegal. Se trata de un ensayo de eficacia en neonatos, en el que se vacunarán más de 7.000 bebes y que compara directamente MTBVAC con la BCG. Se espera que este estudio finalice en el año 2028. El segundo es el estudio IMAGINE (Investigation of MTBVAC toward Accelerating Global Immunization for a Neglected Epidemic), un ambicioso ensayo de fase IIb liderado por la organización sin ánimo de lucro IAVI(International AIDS Vaccine Initiative) y financiado en parte por la Fundación Gates. IMAGINE evalúa la prevención de la enfermedad tuberculosa en adolescentes y adultos con infección tuberculosa latente en Sudáfrica, Kenia y Tanzania, y administró sus primeras dosis en febrero de 2025. Este ensayo es especialmente importante porque los adultos y adolescentes son los principales transmisores de la enfermedad, y actualmente no existe ninguna vacuna eficaz para este grupo.
Paralelamente, la empresa india Bharat Biotech, en colaboración con Biofabri, ha iniciado ensayos clínicos en India, el país que concentra el 28% de los casos mundiales de tuberculosis.
Mirando al futuro
La tuberculosis sigue siendo una de las grandes amenazas infecciosas del planeta. Aunque los tratamientos actuales permiten curar la mayoría de los casos cuando se diagnostican a tiempo, su mortalidad es cercana al 50% sin tratamiento por lo que la prevención mediante vacunas eficaces se considera una herramienta fundamental para controlar la enfermedad a largo plazo.
MTBVAC representa una de las estrategias más avanzadas dentro de la nueva generación de vacunas frente a la tuberculosis. Al basarse directamente en una cepa atenuada de M. tuberculosis y haber demostrado resultados prometedores tanto en estudios preclínicos como en las primeras fases clínicas, su desarrollo ha despertado un notable interés en la comunidad científica internacional.
Los resultados de los ensayos de eficacia actualmente en curso serán decisivos para determinar si esta vacuna puede convertirse en una herramienta clave en la lucha global contra la tuberculosis. Si los datos confirman las expectativas, MTBVAC podría convertirse en la primera nueva vacuna frente a esta enfermedad en más de un siglo.
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