La pandemia silenciosa, los ultraprocesados

La pandemia silenciosa, los ultraprocesados

Sofía Pérez-Calahorra

12 noviembre 2024

Un problema de salud pública

El aumento constante de las enfermedades no transmisibles (ENT), como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, enfermedad del hígado graso, hipertensión, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, cáncer incluso la demencia, son uno de los problemas de salud pública más graves a lo que la sociedad se enfrenta. Tal es la crisis a la que nos enfrentamos, que estas ENT son causantes de 70 % de las muertes a nivel mundial.

Muchos pensarán en la obesidad, como causa primaria de estas enfermedades no transmisibles. En parte, se podría decir que es así. Aunque la prevalencia de obesidad y diabetes están relacionadas, no son del todo coincidentes. Esto se justificaría con la existencia de poblaciones que son obesas sin ser diabéticas (Islandia o Mongolia), o países que son diabéticos sin ser obesos (Pakistán o China). Por otro lado, una proporción de personas con obesidad, son metabólicamente sanas y tienen una esperanza de vida normal; mientras que casi un 50 % de las personas con un peso normal tienen alteraciones metabólicas como diabetes mellitus tipo 2, dislipidemia y enfermedad cardiovascular. Por este motivo, la obesidad y en concreto la excesiva adiposidad acumulada, se considere un marcador de los mecanismos alterados de estas enfermedades no transmisibles, pero no causa directa.

 

Y entonces, ¿Cuál es una de las causas de esta pandemia?

Es indiscutible el papel de la dieta occidentalizada en esta pandemia. La dieta occidentalizada o Western diet se caracteriza por un consumo elevado de alimentos ultra-procesados (formulaciones industriales que normalmente tienen 5 o más ingredientes), poco saludables, con una ingesta excesiva de calorías y, en especial, una mala calidad nutricional. A este escenario, se suma la cantidad como la calidad de alimentos como causa prioritaria de estas enfermedades. Y, por tanto, nos preguntamos ¿Es la cantidad o es la calidad la causa?

A finales de la segunda guerra mundial, desde 1945, la industrialización alimentaria con la finalidad de mejorar la higiene y seguridad de los alimentos, condujo a su vez al avance tecnológico en la producción de alimentos como conocemos actualmente y, sin saberlo fue el inicio hacía esta pandemia silenciosa.

El hecho de que personas jóvenes con peso normal, incluso por primera vez niños y adolescentes puedan contraer enfermedades no trasmisibles plantea la hipótesis de que esta pandemia se debe a una exposición, más que una conducta, y que la cantidad de alimentos no es la causa. Por el contrario, y seguramente amparado a los intereses económicos, la industria alimentaria continúa argumentando que la causa es la cantidad, no la calidad de los alimentos. Pero este argumento necesita una explicación.

La cantidad de lo que se come, únicamente es responsabilidad individual y lo decide la persona; si bien es correcto, la cantidad mantenida en el tiempo, puede generar obesidad. Pero la calidad solamente la determinan los fabricantes, siendo realmente una cuestión de salud pública.

 

¿Qué pasaría sí la calidad altera la cantidad?  ¿La calidad impulsa la adicción a consumir estos alimentos?

Ante estas cuestiones, la literatura indica como los alimentos característicos de una dieta occidentalizada, es decir ultra-procesados, impulsan a su vez a un consumo excesivo de estos, además de ser alimentos de mala calidad. Esto se produce por interacciones fisiológicas y neuroanatómicas asociadas al acumulo de grasa corporal y a la alteración de las vías de recompensa cerebrales, aumentando la tolerancia y la necesidad de consumir mayores cantidades.

Es posible, que al consumir componentes específicos presentes en la comida rápida y en los alimentos procesados, por ejemplo, la fructosa o azúcares añadidos, son adictivos de una manera similar a la adicción que se produce por la cocaína y la heroína (se desensibilizan los receptores de dopamina en el cerebro).

El problema se agudiza cuando el azúcar añadido lo encontramos presente en más del 70 % de los alimentos disponibles en los supermercados, lo que dificulta que no sea consumido. Además, se utilizan más de 200 nombres diferentes para indicar el azúcar en el etiquetado, lo que dificulta su identificación por los consumidores. Pero lo relevante, es como los azúcares añadidos son el componente predominante, insidioso y dañino de los alimentos ultra-procesados, lo que realmente favorece el riesgo de ENT.

 

¿Qué sucede si consumimos diariamente azúcares añadidos?

Diferentes estudios epidemiológicos han demostrado una importante correlación entre el consumo diario de azúcar y la prevalencia de diabetes tipo 2 y otras enfermedades, incluso después de controlar la ingesta calorías y la obesidad, lo que nos indica que la calidad es más importante que la cantidad.

La diabetes tipo 2 ha sido investigada en diferentes países a través de un metaanálisis, y se mostró que el aumento del 10 % en la ingesta de alimentos ultra-procesados en la alimentación se asoció con un 15% mayor riesgo de diabetes tipo 2. Otro metaanálisis concluyó como una mayor ingesta de alimentos ultra-procesados se asoció con un 29% más de riesgo de incidencia y mortalidad por enfermedades cardiovasculares y un 34% más del riesgo de incidencia y mortalidad por enfermedad cerebrovascular.

Otro azúcar predominante en los ultra-procesados, la fructosa, lo que favorece su consumo excesivo, se sabe que este azúcar genera estrés, toxicidad y y produce importantes cantidades de radicales libres, daña las proteínas y las células en el organismo, acelerando el proceso de envejecimiento prematura y el desarrollo de enfermedades metabólicas.

En definitiva, los ultra-procesados y, en particular, los azucares añadidos, representan la causa y son una amenaza para las personas que los consumen. Bien por desconocimiento o porque ya son adictos a consumir diariamente este tipo de alimentos, el riesgo de enfermar es muy alto. Además, no podemos obviar como profesionales sanitarios preocupados en el bienestar de las personas los aspectos que agravan la situación. La industria alimentaria lo sabe y la no maleficencia de añadir azucares a más y más alimentos, no parece recaer en la mejora de la palatabilidad, sino que posiblemente percibe como una estrategia para vender más, sin atender al daño. Es aquí donde las medidas y políticas sanitarias incluso comerciales deberían redefinirse y legalizarse desde otra perspectiva. El objetivo, es parar esta debacle en términos económicos y de salud con mayor esperanza y calidad de vida.

 

 

Lactancia materna en tiempos de DANA

Lactancia materna en tiempos de DANA

Natalia Barrio Forné

8 Noviembre 2024

La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) ocurrida en España el 29 de octubre de 2024 ha causado incontables daños humanos y materiales, pero además ha arrasado con la confianza y seguridad de muchas madres en relación con la alimentación de sus hijos, especialmente aquellas que estaban en medio de una lactancia materna exclusiva (LME).

Muchas mujeres se encuentran en medio de una catástrofe y tienen que preocuparse, no solo de su bienestar sino también del de sus hijos.

La DANA traído consigo sentimientos de soledad, impotencia, frustración, inseguridad, ansiedad, insomnio, preocupación y estrés. Estas emociones están asociadas a hormonas como el cortisol, cuyo aumento interfiere en la secreción de prolactina y oxitocina, encargadas de la producción y eyección láctea. Es por ello por lo que es de esperar que aquellas mujeres afectadas por este fenómeno tengan problemas en la actualidad para alimentar a su hijo mediante LME como lo hacían antes de este evento.

En otras palabras, a los sentimientos negativos producidos por este fenómeno atmosférico se une la percepción de insuficiente producción de LM, lo que genera en la madre una incapacidad para cuidar de su hijo correctamente.

Este evento natural también puede traer consigo el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático (TEPT) que surge comúnmente después de un trauma físico o ambiental. Su prevalencia suele darse en adultos jóvenes, especialmente en mujeres. Algunos estudios afirman que el 3% puede desarrollar este trastorno ante desastres naturales como terremotos, incendios o inundaciones.

La aparición de un TEPT puede conducir a tasas más bajas de LM debido principalmente a dos circunstancias: por un lado, por una falta de continuidad a causa de vivir bajo las consecuencias de un desastre natural; y por otro, por las preocupaciones originadas por la falta de LM durante el manejo de las consecuencias post-DANA, el colapso de las estructuras sociales y la distribución de recursos de forma no regulada que afectan negativamente a las prácticas nutricionales.

Una alimentación deficiente también puede comprometer a la calidad de la leche, lo que puede derivar en cambios en la LME, introduciendo precozmente una alimentación complementaria o decidiendo suprimir totalmente la LM.

No todo es negativo. Se ha demostrado que la estimulación y la succión del lactante ayudan a disminuir el cortisol, esto se traduce en una reducción del estrés y la disminución del impacto del TEPT. Por lo que, aquellas mujeres que sean capaces de mantener la LME hasta en situaciones tan límite como una catástrofe meteorológica, puede fortalecer su salud mental y ayudar a mitigar las consecuencias.

Además, en un mundo donde la falta de recursos es evidente, la alimentación de los niños a través de la LME puede reducir considerablemente la preocupación por su bienestar y su correcta alimentación.

Esto no se consigue solamente con la fuerza de voluntad de la madre que desea continuar con la LME, es necesario e imprescindible el apoyo de nuestro entorno y el soporte de los profesionales de la salud especializados en el tema aportando una educación sanitaria adecuada sobre la LM.

En cuanto al soporte social, se ha demostrado que no solo es importante su existencia, sino que la percepción de apoyo por las personas que han sufrido las consecuencias de esta catástrofe sea real. Es importante que las estrategias implantadas en esta crisis consideren el efecto beneficioso de la implicación del entorno social y no centrarlo exclusivamente en actos meramente institucionales.

Dentro de este sistema de apoyo, se incluyen familia, amigos y otras personas significativas, quienes brindan apoyo psicológico, lo que colabora en un mejor afrontamiento del estrés y, en consecuencia, favorece indirectamente a la continuación con la LME.

La educación sanitaria por parte de los sanitarios incluye hablar de la fisiología de la LM, hablando de las consecuencias hormonales que conlleva el estrés y la preocupación para nuestro organismo, y, por otro lado, facilitar canales de comunicación en los que la madre tenga a su disposición un sanitario especialista en LM para poder ayudarle en la resolución de cuestiones que pueda plantearse.

Es importante señalar que las familias deben elegir como alimentar a su descendencia, sin que eso suponga una presión negativa tanto por parte del círculo social cercano como por parte de los profesionales especialistas en LM; pero también es necesario que dispongan de la información adecuada para tomar la mejor decisión. De esta forma, conociendo como puede desarrollarse la LM durante una catástrofe, como la DANA ocurrida el pasado mes en nuestro país, es más fácil que los padres tomen la decisión de seguir con la LME para sus hijos.

¿Cómo le explico a mis hijos qué es la «DANA» y todo lo que ha pasado?

¿Cómo le explico a mis hijos qué es la "DANA" y todo lo que ha pasado?

Eva Benito Ruiz

7 Noviembre 2024

Los niños españoles han sufrido estos últimos días el desastre natural más caro en vida y daños ocurridos.

Hace más de siete días que ocurrieron los hechos, lluvias intensas que arrastraron y devastaron todo aquello que encontraron en su camino. Más de 200 personas han fallecido a día de hoy, y todavía hay muchos desaparecidos en las poblaciones afectadas. En Valencia, las tareas de búsqueda de desaparecidos continúan, así como las labores de limpieza y desalojo de zonas afectadas: viviendas, comercios, garajes, parkings, etc.

Muchos de vosotros os preguntaréis, y ¿todo esto cómo puede afectar en la salud de los más pequeños?

«Los niños reaccionan a los desastres medioambientales de una forma muy diferente a los adultos, debido a que su cerebro emocional, cognitivo y conductual y sensorial está en desarrollo«.

El coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Juan Antonio Ortega, ha recomendado hablar con los menores afectados por el temporal ocasionado por la DANA para explicarles lo que ha pasado, resolver sus dudas y hacerles saber que hay mucha gente trabajando para ayudarlos, con el objetivo de que puedan afrontar de la mejor manera el impacto que supone para ellos esta situación.

El informe ‘Impacto de las inundaciones en la salud de la infancia y adolescencia: un enfoque ambiental y comunitario” escrito tras las inundaciones de septiembre de 2019 en Murcia, describe que: aproximadamente, el 25 por ciento de los menores que han estado expuestos a una catástrofe medioambiental han desarrollado síntomas de trastornos de estrés postraumático, ansiedad, depresión o ataques de pánico.

Es por ello, es muy importante crear redes de apoyo psicológico y comunitario que apoyen a las familias afectadas. A su vez, es necesario proporcionarles herramientas de apoyo con entidades locales, colegios y centros de salud, con el objetivo de mejorar la calidad ambiental que les rodea: asegurarse el agua potable, protegerse del aire interior/exterior que inhalan, manejar los objetos del hogar contaminados por las inundaciones, alimentos y ropa húmeda, control de plagas, etc.

Si eres padre/ madre/ familiar o amigo de alguno de esos niños que de la noche a la mañana les ha cambiado su vida radicalmente, te estarás preguntando:

¿Cómo puedo hablar con mis hijos de la DANA? ¿Cómo puedo ayudarlos?

En primer lugar, es complicado encontrar las palabras más adecuadas para hablar de algo tan inexplicable con ellos para que lo entiendan y lo asimilen. Así que, lo más importante es “mostrarles que estamos con ellos”. Somos su referente, donde ellos están seguros. Ayer, hoy y mañana. Así que ese va a ser el pilar de nuestra explicación y afrontamiento de lo ocurrido. No ocultéis lo que ha ocurrido, e intentad utilizar un lenguaje adaptado a su edad.

Podéis utilizar frases como:

  • Cuéntame como te sientes, y yo intentaré ayudarte.
  • Estamos juntos.
  • Estás seguro conmigo, no vamos a separarnos.
  • Lo que sientes tú, también lo siento yo.
  • Juntos, saldremos adelante.
  • Después de la tormenta, llega la calma.

Y estas frases puedes acompañarlas de un abrazo o de un gesto de cariño. Normalmente, los niñ@s entienden mejor los hechos, así que demuéstraselo.

Un desastre natural de estas características puede crear además de miedo, confusión ya que ellos no entienden si puede volver a ocurrir, qué consecuencias tiene o simplemente qué ha pasado. Así que es normal, que tengan ansiedad anticipatoria.

Para ayudarles a superar todo lo que están viviendo, intenta fomentar un ambiente donde ellos se sientan seguros y apoyados. Dedícales tiempo para hablar de cómo se sienten, pídeles que dibujen cómo han vivido los hechos, cómo se ven ellos dentro de unos meses, o incluso haz similitud con algún cuento como el de “El Monstruo de los colores” o la película de “Inside out”. Ellos podrán identificar o expresar de otra forma cómo se sienten. Si te parece mejor opción, también puedes leerle el cuento titulado “Aurora” que explica a los más pequeños la tragedia DANA y cómo están viviendo la tragedia miles de valencianos.

Si crees necesario utilizar con ellos alguna técnica de relajación puedes empezar con estas:

Respiración consciente: Es importante que sepan cómo funciona nuestra respiración y cómo nos influye a la hora de intentar relajarnos. Así que comienza diciéndoles que se imaginen que tienen un “globo en su barriga” y que cojan aire contando despacio hasta 5 para ayudar al globo a hincharse y cuando expulsamos el aire también contando hasta cinco, el globo se deshinchará. Es importante que lo hagas con ellos, tú eres su mejor ejemplo.

Soplar una vela. Es muy parecido al ejercicio anterior. Tienes que decirle que tiene que intentar apagar la vela soplando, pero muy despacito. La vela al principio tienes que situarla lejos, y en cada respiración la vas acercando.

En el caso de niñ@s que hayan perdido familiares, mascotas o algún objeto con el que tenían un vínculo especial como puede ser una muñeca con la que siempre se acostaba por las noches, es importante preparar con ellos una despedida para que así el duelo sea lo más calmado posible y que guarde también un buen recuerdo de su final. Esto se puede hacer por ejemplo haciéndole un dibujo o escribiéndole una carta. Después, puede guardarla de recuerdo o quemarla para que llegue al cielo y desde ahí le puedan sonreír al recibirla.

Vuelta a casa con seguridad

A continuación, se detallan algunas medidas esenciales para volver con seguridad a las zonas afectadas, mostrando especial interés en que sea un ambiente seguro para los niños y adolescentes.

  • Asegurar el suministro de agua potable, junto con el restablecimiento de electricidad y gas.
  • Garantizar el suministro de alimentos, fármacos y acceso a los servicios sanitarios.
  • Funcionamiento adecuado del sistema de alcantarillado.
  • Recogida de basuras regular.
  • Evaluación previa a la apertura de: colegios, guarderías y zonas lúdicas.
  • Juntos, saldremos adelante.
  • Después de la tormenta, llega la calma.
  • Evaluación profesional de lugares residenciales para detectar daños y decidir la actuación posterior. Si es necesario una rehabilitación integral de la vivienda, es recomendable que los niños no vuelvan hasta que se complete la misma por seguridad.

Para disfrutar de las relaciones sexuales: relaja tu mente y despierta tu cuerpo

Para disfrutar de las relaciones sexuales: relaja tu mente y despierta tu cuerpo

Piedad Gómez Torres

6 Noviembre 2024

Es común creer que, para entrar en un estado erótico, necesitamos sentirnos altamente estimulados, como si disfrutar de una relación sexual requiriera tener la mente a mil por hora. Pero en realidad, esto no es así. Cuanto más tranquilos y relajados estemos, mejor podremos sentir el placer. Esto se entiende fácilmente si miramos cómo funciona nuestro cuerpo.

Cuando nuestro cuerpo se prepara para una relación sexual, el sistema que nos relaja y calma (llamado sistema parasimpático) es el que toma el control. Este sistema nos ayuda a estar tranquilos y a disfrutar. Solo en el momento del orgasmo entra en acción el sistema simpático, que activa nuestro cuerpo como en situaciones intensas: el corazón late más rápido, respiramos aceleradamente, las pupilas se dilatan y sentimos un subidón de energía. Pero antes de llegar a ese punto, para que el placer fluya, necesitamos estar en calma. Así que el sexo no se trata solo de estar tensos; es una mezcla de relajación y activación física, y solo podemos disfrutarlo plenamente si dejamos que nuestra mente también se relaje.

¿Por qué desde la tranquilidad vamos a disfrutar más?

Cuando estamos tranquilos, es mucho más fácil enfocarnos en el momento presente y dejar de lado las preocupaciones. En vez de pensar si lo estamos haciendo bien o si nuestra pareja lo está disfrutando, simplemente nos dejamos llevar por las sensaciones. La calma nos permite soltar el control, dejar atrás los miedos y, en lugar de analizar todo, vivir el instante. Estar relajados es importante porque nuestro cuerpo necesita un ambiente tranquilo para activar las respuestas de placer.

Sin embargo, vivimos en una sociedad que nos pide ser los mejores en todo, y es difícil relajarnos sin sentir presión. Muchas veces llevamos esa exigencia a nuestra vida sexual. Queremos hacerlo todo perfecto, demostrar lo mejor de nosotros, «dar la talla» siempre. Este tipo de ansiedad, en lugar de ayudarnos, nos aleja del placer porque nos mantiene en modo «rendimiento».

En vez de centrarnos tanto en el desempeño o en «hacerlo bien», es esencial recordar que la sexualidad tiene más que ver con el disfrute que con el resultado. El verdadero placer surge cuando nos liberamos de la idea de lograr algo y simplemente exploramos lo que sentimos en ese momento, sin prisas ni presiones. Enfocarnos en el presente nos ayuda a reconectar con nuestras sensaciones y, en última instancia, a disfrutar de una sexualidad más plena.

¿Cómo nos afecta la ansiedad en las relaciones sexuales?

Cuando estamos ansiosos, nuestra mente se llena de pensamientos que nos distraen y nos alejan del momento presente. Nos preocupamos tanto por el rendimiento y por cumplir expectativas que se hace difícil disfrutar de verdad. La ansiedad nos lleva a pensar en lo que «deberíamos» estar sintiendo o haciendo, y a veces esto nos lleva incluso a evitar momentos de intimidad. Nos perdemos en la mente y nos desconectamos del cuerpo.

La relajación, en cambio, nos permite estar presentes y realmente sentir las caricias, los besos y las miradas. No hay una lista de cosas que cumplir ni una «nota» que alcanzar. Dejar ir la ansiedad y la autoexigencia nos da permiso para disfrutar de una manera mucho más plena.

Disfruta del camino, no solo del destino

Cambiar el enfoque de la sexualidad hacia algo más libre de presiones es fundamental para quienes quieren disfrutar más de sus relaciones. En lugar de preocuparnos tanto por cómo concluirá el encuentro, es más efectivo saborear cada instante sin pensar en un objetivo específico. Esto significa olvidarnos de las comparaciones, de los «debería» y del rendimiento. Además, aprender a estar en calma ayuda a que todo el proceso sea placentero, no solo el final.

La relajación es una herramienta poderosa para redescubrir el placer. Así que, la próxima vez que busques una conexión profunda y placentera, comienza por calmar tu mente y permite que tu cuerpo disfrute.

Tras un desastre, ¿cómo abordar la salud afectiva y sexual?

Tras un desastre, ¿cómo abordar la salud afectiva y sexual?

Piedad Gómez Torres

5 Noviembre 2024

La Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que ha afectado recientemente a Valencia no solo ha dejado daños humanos y materiales muy significativos y en muchos casos irreparables, sino que también ha impactado profundamente en la salud mental y afectiva de la población. En situaciones de catástrofes naturales, es común que la atención se centre en una primera instancia, en satisfacer las necesidades básicas. Sin embargo, para la recuperación y el bienestar a largo plazo de las personas afectadas es necesario abordar otros aspectos sociales.

La salud afectiva, que abarca la necesidad de vínculo, apoyo emocional y relaciones cercanas, juega un papel esencial en la resiliencia y el bienestar mental.

Para entender cómo la salud afectiva puede abordarse en un contexto de emergencia, podemos usar la pirámide de necesidades de Maslow como marco de referencia.

  1. En la base de la pirámide están las necesidades fisiológicas, como el acceso a agua potable, alimentos y un refugio seguro. Las inundaciones han destruido infraestructuras y hogares, convirtiendo estas necesidades básicas en prioridades inmediatas para las personas afectadas.
  2. Una vez satisfechas las necesidades fisiológicas, la seguridad se convierte en el siguiente foco. Las personas buscan protección contra nuevos peligros y estabilidad en su entorno. Garantizar un ambiente seguro donde puedan retomar sus rutinas sin temor es fundamental para su bienestar. Además, es importante prestar atención a la protección contra las distintas formas de violencia, ya que pueden aumentar en situaciones de desastre y afectan directamente la salud mental y emocional.
  3. Las necesidades sociales, como la pertenencia y el afecto, cobran especial relevancia. El aislamiento y el trauma pueden intensificar la necesidad de apoyo emocional. Crear espacios de reunión y actividades grupales, como terapias o sesiones de escucha, es esencial tanto para los afectados directamente como para la comunidad en general. Estas conexiones fortalecen el sentido de comunidad y ayudan a reducir el impacto emocional del desastre.
  4. El reconocimiento y la autoestima pueden verse afectados tras una catástrofe. La dependencia de ayuda externa y la pérdida de estabilidad pueden disminuir la confianza en uno mismo. Participar en la reconstrucción y colaborar en iniciativas comunitarias puede ayudar a restaurar el sentido de valía personal y competencia, beneficiando a todos los involucrados.
  5. Finalmente, la autorrealización es una meta a largo plazo. A medida que las personas se estabilizan, buscan reconstruir sus vidas y encontrar un sentido de propósito.

La salud afectiva y sexual en el marco de la pirámide de necesidades

El manejo de la salud afectiva y sexual debe ir avanzando a medida que se satisfacen las necesidades básicas y de seguridad.

El impacto del trastorno de estrés postraumático (TEPT), la ansiedad y el dolor en la intimidad sexual y las relaciones después de eventos catastróficos es profundo y multifacético. Las investigaciones indican que los síntomas del TEPT pueden crear un ciclo de afectividad negativa y problemas de comunicación, lo que erosiona aún más la intimidad. Además, la ansiedad y el duelo pueden provocar conductas de evitación, reduciendo la cercanía emocional y la intimidad sexual, agravando, a su vez los sentimientos de aislamiento.

La desconexión corporal es común en contextos de trauma

La desconexión corporal es común en contextos de trauma, lo que puede dificultar la expresión de afecto y la cercanía física. Gestos como abrazos, caricias o simplemente estar cerca de alguien pueden generar incomodidad o ansiedad. Esta desconexión puede afectar las relaciones personales, ya que el contacto físico suele ser una forma importante de mostrar cariño y apoyo emocional.

¿Qué se puede hacer?

Incluir la salud afectiva en la recuperación tras una catástrofe natural es una intervención necesaria una vez que se han satisfecho las necesidades básicas y de seguridad. Atender las necesidades sociales y emocionales de las personas afectadas—brindando apoyo emocional, facilitando la expresión de sus emociones y promoviendo relaciones interpersonales saludables—son pasos esenciales para una recuperación completa.

Después de vivir un desastre, las parejas pueden fortalecer su relación de manera positiva. Cuando ambos han pasado por una pérdida juntos, esa experiencia compartida puede acercarlos más emocionalmente. Al apoyarse mutuamente en momentos difíciles, crean lazos más fuertes y profundos. Este fortalecimiento de la relación puede ayudar a aliviar algunos de los efectos negativos del trastorno de estrés postraumático (TEPT), ya que se sienten comprendidos y acompañados por alguien que ha vivido lo mismo.

Es importante ofrecer servicios combinados de salud mental y sexual en intervenciones post-desastre, incluyendo terapias grupales y espacios seguros para compartir experiencias traumáticas. Al brindar apoyo emocional y espacios para la expresión emocional, se fortalece la salud afectiva. Además, la salud sexual también debe considerarse mediante la educación y el acceso a servicios adecuados cuando la situación esté más estable.

Alfabetización mediática e informacional: Un paradigma insuficiente para combatir la desinformación en salud

Alfabetización mediática e informacional: Un paradigma insuficiente para combatir la desinformación en salud

Pedro Satústegui

24 octubre 2024

Las informaciones relacionadas con la salud siempre han sido elementos noticiosos de gran interés social. No obstante, a partir de la pandemia producida por el último coronavirus humano, estos contenidos han experimentado un notable incremento contribuyendo, de manera significativa, a la desinformación estructural que impregna y caracteriza la sociedad digital del siglo XXI.

Un maremágnum de informaciones erróneas o incompletas, cuando no manifiestamente falsas o manipuladas, constituye la indiscutible realidad del sistema mediático actual –tanto a nivel nacional como internacional–. En él, los viejos y los nuevos medios se entremezclan y conviven para modular las esferas públicas y los ámbitos privados e íntimos de la ciudadanía.

Según la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados la desinformación puede adoptar infinitas formas, utilizando narrativas híbridas que combinan contenidos veraces y falsos, para adaptarse a los diversos contextos y generar falsas creencias, confusión o desconfianza en la población. Todo ello con una clara finalidad: la manipulación y/o la búsqueda del rédito económico. Entre los principales temas que son objeto de la desinformación se encuentran la política, los procesos electorales, los desafíos sociales (como la inmigración) o la salud.

En este último ámbito, marcado por su singularidad, la mayor parte de la población encuentra verdaderas dificultades para discernir los contenidos veraces de las informaciones erróneas o manifiestamente falsas relacionadas con la salud. De esta manera, la desinformación en salud incrementa la vulnerabilidad del conjunto de la sociedad, al incidir de manera directa sobre el riesgo de enfermar o morir que tienen las personas.

Instituciones como la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Europea o, en España, la Proposición de Ley Orgánica de garantía del derecho a la información veraz y lucha contra la desinformación, han incidido en la importancia de establecer una estrategia integral para combatir la desinformación. En este sentido y, con mayor o menor acierto, se ha señalado la necesidad de incluir medidas regulatorias, la cooperación entre instituciones públicas y privadas o la promoción de la alfabetización mediática y digital entre la población.

La alfabetización mediática en salud hace referencia al desarrollo de habilidades que priorizan el pensamiento crítico en el análisis de los mensajes de salud, permitiendo comprender, analizar y utilizar, de manera adecuada, la información relacionada con la salud que difunden los medios de comunicación social. Sin embargo, este encuadre parece olvidar que, el modelo comunicativo imperante en la sociedad Red, se sustenta en la interrelación de los bienes comunes, la colaboración ciudadana y la globalización en positivo.

A partir de esta propuesta y, en la celebración de la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional (24 al 31 de octubre) propuesta por la Organización de las Naciones Unidas, el Observatorio Contra la Desinformación en Salud (OCODES) defiende que, la información relacionada con la salud, constituye un bien común –y no público o gubernamental–. Desde este paradigma, la salvaguarda de la veracidad de los mensajes mediáticos relacionados con la salud corresponde al conjunto de la ciudadanía, que debe implicarse activamente para asegurar la calidad de las informaciones.

Para hacer posible esta visión, OCODES ha creado un espacio seguro y abierto a todas y todos. Una esfera pública, digital e igualitaria, en la que construir salud en comunidad mediante el diálogo y el debate. Desde estas líneas, permítanme invitarles a un espacio que gravita en torno a la web y a las redes sociales de OCODES en X, Instagram y LinkedIn. Bienvenidos a un lugar que aspira a dinamizar la participación ciudadana y crear redes de conocimiento que permitan decidir, de manera informada y libre, sobre aquellas cuestiones relacionadas con la salud y los autocuidados.