¿Cómo mejorar mi estado de salud si tengo insuficiencia cardiaca?
¿Cómo mejorar mi estado de salud si tengo insuficiencia cardiaca?
Blanca Samper Lamenca
9 de mayo de 2026
La insuficiencia cardiaca es un síndrome clínico complejo que consiste en la incapacidad del corazón para bombear la sangre suficiente, lo que provoca que no se cubran otras necesidades del organismo apareciendo signos y síntomas secundarios.
El aumento de la esperanza de vida de la población es uno de los factores que provoca que el número de personas afectadas crezca progresivamente. Esto, junto a su elevada morbimortalidad y las importantes repercusiones económicas que conlleva, convierte a la insuficiencia cardiaca en un problema de salud de primer nivel. Concretamente, en España, la prevalencia de esta enfermedad alcanza valores próximos al 9 % en personas de más de 80 años. Por otro lado, es responsable del 3 % de los ingresos hospitalarios y constituye la principal causa de hospitalización en mayores de 65 años, así como de reingresos hospitalarios no programados.
En este contexto, las personas afectadas de insuficiencia cardiaca que presentan mayor adherencia a las recomendaciones sobre estilos de vida tienen mejor calidad de vida, menos hospitalizaciones y más supervivencia. Esta realidad convierte a la educación sanitaria y al autocuidado en elementos esenciales en el abordaje de las personas diagnosticadas de insuficiencia cardiaca.
Pero ¿cuáles son las claves que deben conocer las personas diagnosticadas de insuficiencia cardiaca para alcanzar estos resultados y convivir mejor con su enfermedad?
Sobre la adherencia al tratamiento
La insuficiencia cardiaca es una enfermedad crónica y por ello requiere tratamiento continuado. En este sentido, es conveniente no abandonar el tratamiento. Además, es importante seguir las indicaciones prescritas para que evitar la pérdida de efectividad del tratamiento, lo que podría provocar un empeoramiento de los síntomas y, en consecuencia, un aumento de las complicaciones. Una de las recomendaciones fundamentales es tomarlo siempre a la misma hora. En caso de olvido no es conveniente doblar la dosis al día siguiente.
Los efectos secundarios más comunes de estos tratamientos son tensión baja, mareo, piel seca y deshidratada, aumento del cansancio y malestar general. No obstante, alguno de estos efectos puede remitir en pocos días o semanas.
Una buena adherencia terapéutica también implica acudir a las citas y revisiones programadas, tanto con los especialistas como con el equipo de atención primaria. Asimismo, es importante conocer la medicación habitual o, al menos, llevar siempre una lista actualizada de los tratamientos que se están tomando.

Sobre la enfermedad y sus signos de alarma
Aunque en muchas ocasiones no se noten síntomas, si el corazón tiene que realizar un esfuerzo que no puede asumir puede producirse una descompensación.
En ocasiones, las causas de la descompensación, no pueden evitarse como ocurre con las infecciones, la anemia, el empeoramiento de las arritmias o las elevaciones de la tensión arterial. Sin embargo, en otros casos los desencadenantes sí son evitables, como un consumo excesivo de líquidos o de sal, o el abandono del tratamiento.
En este sentido, es fundamental reconocer los signos de alarma cuanto antes. Estos signos de alarma son:
- Aumento brusco de peso (2 kg en 3 días).
- Hinchazón de tobillos, piernas o abdomen.
- Mayor dificultad para respirar.
- Disminución de la cantidad de orina.
- Necesidad de dormir incorporado.
- Tos seca al tumbarse.
- Aumento del cansancio.
- Dolor torácico y/o palpitaciones.
Sobre la alimentación y el ejercicio físico
El paciente con insuficiencia cardiaca debe mantenerse en un peso óptimo. Su dieta debe ser variada y equilibrada (por ejemplo, dieta mediterránea), baja en sal (menos de 5 g al día) y baja en grasas. Es recomendable evitar el consumo de alimentos que contienen “sal escondida” y cocinar preferentemente al vapor, plancha y horno con poco aceite.
También es importante limitar la ingesta de líquidos, puesto que un exceso puede favorecer su retención. La recomendación general es tomar entre litro y medio y dos litros de líquidos al día incluyendo todo tipo de bebidas y preparaciones líquidas como sopas, café, zumo o gazpacho. No obstante, esta cantidad puede variar en determinadas situaciones. Además, se recomienda evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
Con respecto al ejercicio físico, hay que tener en cuenta que, aunque el corazón no funcione todo lo bien que debería, sigue siendo un músculo y, como ocurre con el resto de los músculos, el ejercicio moderado y mantenido puede mejorar su capacidad. Por ello, se recomienda realizar ejercicio físico adaptado a la situación de cada persona, con una progresión gradual y a una intensidad que permita mantener un cierto nivel de esfuerzo sin llegar al agotamiento. Algunas actividades recomendables son caminar, nadar, montar en bicicleta o subir escaleras en lugar de utilizar el ascensor. Asimismo, es importante evitar el consumo de tabaco, ya que fumar empeora la salud cardiovascular y limita la capacidad de esfuerzo.
Sobre el control y seguimiento en el domicilio
Es importante controlar otros factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes.
En el domicilio, el paciente debería controlar la tensión arterial, especialmente cuando se produzcan cambios en el tratamiento, ya que algunos medicamentos pueden provocar mareos debido a una bajada de tensión. También es importante saber que una persona con insuficiencia cardiaca puede presentar cifras de tensión arterial bajas sin que esto suponga un problema, siempre que no existan síntomas, ya que puede tratarse de un efecto del propio tratamiento farmacológico.
Por otro lado, es recomendable controlar el peso de forma diaria. Para ello, conviene pesarse siempre en las mismas condiciones: recién levantado, con la vejiga vacía, sin ropa y utilizando la misma báscula. Este sencillo hábito permite detectar la retención de líquidos incluso antes de que aparezcan síntomas de descompensación.
En algunos casos, y siempre bajo indicación de los profesionales sanitarios, puede utilizarse una pauta flexible de furosemida (Seguril®), ajustando la dosis del diurético según las variaciones del peso.
En definitiva
Conocer la enfermedad y seguir de forma adecuada las recomendaciones sobre tratamiento, alimentación, ejercicio y control domiciliario resulta fundamental para mejorar la evolución de la insuficiencia cardiaca. Estos cuidados ayudan a reducir las complicaciones y las hospitalizaciones, además de favorecer una mejor capacidad funcional y calidad de vida.

Última entrada
¿Quieres colaborar con nosotros en la creación de artículos para la web?
Descarga aquí las normas de colaboración con OCODES para autores/as.






