Calidad de vida tras un herpes zoster: ¿El dolor es para siempre? ¿Se puede prevenir?

Calidad de vida tras un herpes zoster: ¿El dolor es para siempre? ¿Se puede prevenir?

Mª Carmen Viñas Viamonte

26 de noviembre de 2025

El Herpes Zóster, también conocido como «culebrilla», es una enfermedad neurocutánea caracterizada por la reactivación del virus varicela zóster (VVZ) latente en los ganglios nerviosos tras la infección primaria por varicela. La reactivación puede producirse años después, especialmente en personas mayores (inmunosenescentes) o  con inmunosupresión inducida por una enfermedad o por tratamientos farmacológicos, y es en Atención Primaria donde se detectan predominantemente los casos.

Debido a esta capacidad del virus para permanecer latente, presente en más del 90% de la población mayor de 50 años, bastaría  una disminución de la respuesta inmune para reactivarse y provocar la enfermedad: dolor intenso, erupción vesiculosa unilateral, neuralgia posherpética.

Se habla con frecuencia de sus complicaciones, alrededor del 23% de adultos sanos desarrollarán al menos un episodio a lo largo de su vida; el  riesgo aumenta con la edad de forma que  entre 50 y 90 años es de 1 de cada 3 personas.

 

Manifestaciones clínicas del Herpes Zoster

Los síntomas de esta enfermedad se caracterizan por una evolución clínica en varias fases. En la fase prodrómica el síntoma más frecuente es dolor, ardor o picor localizado, aparece entre 1 y 5 días antes de la erupción cutánea.

En la fase eruptiva se produce una erupción vesiculosa sobre base eritematosa, vesículas llenas de líquido dispuestas en racimo, afectan con mayor frecuencia al tórax, cara o extremidades. Posteriormente, las vesículas se rompen y forman costras, proceso con riesgo elevado de sobreinfección. La curación se completa en 8-15 días, generalmente sin cicatrices permanentes.

Una complicación frecuente es la neuralgia postherpética (NPH), dolor persistente tras la resolución de la erupción. Afecta hasta 30% de pacientes, especialmente mayores de 60 años, puede prolongarse semanas o meses, con importante impacto en la calidad de vida. Si las lesiones se localizan en la región ocular (zoster oftálmico), existe riesgo de complicaciones graves como queratitis, uveítis, necrosis retiniana e incluso pérdida permanente de visión.

La afectación en territorio del nervio facial (zoster ótico), puede producir síndrome de Ramsay Hunt, caracterizado por dolor intenso, hipoacusia, vértigo y parálisis facial periférica del lado afectado. Estas complicaciones pueden dejar secuelas neurosensoriales y funcionales persistentes.

 

Abordaje terapéutico del Herpes Zoster y su complicación neuropática

Se trata habitualmente con fármacos antivirales (aciclovir, valaciclovir, briyudina) por vía oral o intravenosa dentro de las primeras 72 horas.

El manejo complementario incluye medidas de cuidado local, lavado suave con agua y jabón, aplicación de compresas frías y húmedas para aliviar el dolor, baños coloidales de avena para reducir el prurito. Se aconseja mantener las lesiones cubiertas, especialmente en fases exudativas, para prevenir la transmisión.

La neuralgia postherpética es la complicación crónica más relevante del HZ. El dolor leve puede tratarse con parches de lidocaína 5 % o capsaicina 8 %. Para dolor moderado a severo, el tratamiento sistémico con gabapentina o pregabalina es eficaz, logrando reducción del dolor hasta el 50 % en pacientes con NPH. Si el dolor persiste, se recomienda derivación a unidades de dolor o cuidados paliativos.

En casos infrecuentes, el HZ puede tener diseminación neurológica central. Incluye encefalitis, meningitis e incremento del riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente en pacientes con zoster oftálmico, donde la incidencia puede alcanzar hasta un 5% según estudios recientes. Estas complicaciones refuerzan la importancia de una intervención precoz, vigilancia estrecha de grupos de riesgo y estrategias de prevención como la vacunación frente al HZ.

 

Prevención del Herpes Zóster: evidencia, estrategias y recomendaciones actuales

El desarrollo de vacunas seguras y eficaces frente al Herpes Zóster (HZ) constituye un avance fundamental en la prevención de esta enfermedad y sus complicaciones, especialmente la neuralgia postherpética (NPH), secuela más incapacitante.

La evidencia actual demuestra que la vacunación frente al HZ disminuye significativamente tanto la incidencia de enfermedad  como el riesgo de desarrollar NPH, incluso en pacientes que han padecido un episodio previo. Se recomienda inmunización con la vacuna recombinante adyuvada Shingrix, que ha demostrado una eficacia sostenida de 85% mantenida hasta al menos 12 años tras vacunación.

En España, el Ministerio de Sanidad incorporó la vacuna contra Herpes Zóster en el Calendario común de vacunación a lo largo de la vida en 2023, recomendando la administración de dos dosis separadas por un intervalo de 2 meses. Esta pauta fue adoptada por las distintas comunidades autónomas, incluyendo la actualización del protocolo de vacunación en Aragón 2024.

En Aragón, en 2025, se puede administrar la vacuna a todos los nacidos en 1943,1944,1945,1958,1959,1960; así como a los grupos de riesgo mayores de 18 años y a los mayores de 50 años con tratamiento inmunosupresor (recomendado acudir a un profesional sanitario para más información).

 

Recuperación tras un episodio de Herpes Zóster: impacto funcional y estrategias integrales de apoyo

El Herpes Zóster puede comprometer gravemente la calidad de vida, incluso después de la resolución de las lesiones cutáneas. Más del 50% de pacientes requieren incapacidad temporal, con una media de 17,5 días, y pueden tardar entre 77 y 115 días en recuperar su funcionalidad laboral previa.

Desde un enfoque complementario, se recomienda alimentación rica en lisina (lácteos, huevos, legumbres, carnes, pescado) y en vitaminas con función inmunomoduladora: A (zanahoria, tomate, pimiento), B12 (carnes magras, mariscos), C (kiwi, brócoli, fresas) y E (frutos secos, espinacas, aguacate). La hidratación adecuada y la reducción de sustancias proinflamatorias (azúcares refinados, cafeína) también son clave.

El ejercicio físico moderado y progresivo, como caminatas o actividad leve, favorece la recuperación funcional y el bienestar emocional. El control del estrés es fundamental, ya que este puede alterar la inmunidad por aumento de cortisol y afectar negativamente al sueño y a la reparación tisular. Un enfoque integral que combine tratamiento médico con hábitos saludables resulta esencial para favorecer una recuperación efectiva y reducir la cronicidad del dolor.

El HZ representa una enfermedad con alta carga clínica y graves complicaciones. Por ello, la vacuna se consolida como la estrategia preventiva más eficaz para reducir incidencia, severidad y secuelas. Su implementación debe ser una prioridad en Salud Pública para mitigar el impacto individual y sanitario del Herpes Zóster.

Día universal de la infancia. ¿Tienen todos los niños y niñas los mismos derechos y oportunidades?

Día universal de la infancia. ¿Tienen todos los niños y niñas los mismos derechos y oportunidades?

Ana María Latorre Izquierdo

20 de noviembre de 2025

El 20 de noviembre se celebra el Día Universal de la Infancia desde que en el año 1989 se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño. En este día se debe recordar que todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a crecer sanos, felices y seguros por lo que debe convertirse en una llamada a la responsabilidad colectiva para proteger a la infancia y muy especialmente a la más vulnerable.

 

Los cimientos de la salud futura se siembran durante la infancia. Cuidar a un niño no es solo curar la enfermedad, es defender un derecho fundamental, es educar, es acompañar y es ofrecer oportunidades de vida digna, pero cuando miramos al mundo, vemos que ese derecho sigue estando lejos de cumplirse para millones de niños y niñas.

 

Se han logrado en los últimos 30 años grandes avances en salud infantil, la mortalidad en menores de cinco años se ha reducido más de un 50% desde 1990, pero la realidad es que sigue habiendo una gran desigualdad. Un niño nacido en un país de bajos ingresos tiene 15 veces más probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años que uno nacido en un país desarrollado.

 

En 2023, según datos facilitados por la OMS y UNICEF, murieron 4,9 millones de niños menores de cinco años, la mayoría por causas prevenibles o tratables. Más de la mitad de esas muertes ocurrieron en África Subsahariana y en Asia Meridional, regiones donde los recursos sanitarios son limitados y el acceso a la atención sanitaria básica sigue siendo un privilegio.

 

Casi la mitad de las muertes infantiles se producen por desnutrición. Más de 148 millones de niños menores de cinco años sufren retraso en el crecimiento y 45 millones padecen emaciación (delgadez extrema). En la otra cara de la moneda tenemos el sobrepeso y la obesidad infantiles que se dan en países con dietas basadas en alimentos ultraprocesados y estilos de vida sedentarios.

 

Con esta información podemos decir que el lugar de nacimiento determina las oportunidades de vivir y crecer con salud, y no solo hablamos de nacer en diferentes países ya que, dentro de una misma nación, las brechas socioeconómicas, étnicas o territoriales condicionan el acceso a la salud infantil, a la vivienda y a la educación.

Un ejemplo claro de equidad o falta de ésta en salud y que más consecuencias puede tener es el acceso a las vacunas. Las vacunas salvan millones de vidas; son, junto a la potabilización de las aguas, una de las intervenciones sanitarias más efectivas coste-beneficio. Un estudio nos demuestra que el Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) no solo protege la salud, sino que ahorra hasta 803 millones en costes al SNS, así por cada euro que el PNI invierte en vacunas tiene un beneficio de 4,58 euros.

Según la OMS las vacunas evitan cada año entre 4 y 5 millones de muertes producidas por enfermedades prevenibles como son el sarampión, la difteria, la tosferina, etc., pero hay millones de niños en el mundo que siguen sin tener acceso a las mismas.

 

La falta de vacunas no es solo un problema sanitario, es una condena silenciosa que recae sobre la infancia de países en conflicto, con pobreza extrema, con sistemas sanitarios frágiles o inexistentes. En 2024 14,3 millones de niños no recibieron ni una sola dosis de vacuna y otros 6,4 millones no completaron sus calendarios vacunales por falta de recursos y esa es una de las cuestiones sobre la que debemos reflexionar el 20 de noviembre.

 

Es una satisfacción ver en mi día a día como enfermera pediátrica a niños que crecen protegidos frente a enfermedades que hace décadas causaban epidemias y que provocaban sufrimiento al niño y a la familia, pero también pienso en los niños que no tienen esa posibilidad, y en cómo un pinchazo que aquí damos por rutinario puede significar la diferencia entre la vida y la muerte en otro lugar del mundo.

 

Mi papel como enfermera pediátrica y el de mis compañeras es cuidar, educar y proteger. Acompañamos la vida desde sus primeros minutos y nuestro trabajo no termina en el hospital o en el centro de salud ya que somos educadoras, defensoras de la salud pública y garantes de los derechos de la infancia.

 

Cuando vacunamos, no sólo administramos la vacuna ya que transmitimos confianza, explicamos, calmamos miedos y contribuimos a que las familias comprendan el valor de la prevención. Cada conversación con una madre o un padre es una oportunidad para fortalecer la conciencia sobre la importancia de la salud infantil, pero también somos testigos de cómo la pobreza, la falta de educación o la desinformación impactan directamente en la salud de los niños.

 

Los determinantes sociales de la salud tales como la vivienda, la alimentación, la educación, el acceso al agua potable y a los servicios sanitarios condicionan el bienestar infantil tanto como las vacunas o los tratamientos médicos. En el mundo, más de 400 millones de niños viven en pobreza extrema y unos 700 millones no tienen acceso a agua potable segura. Estas condiciones facilitan la propagación de enfermedades como el cólera, las infecciones gastrointestinales o las infecciones respiratorias, que siguen siendo las principales causas de mortalidad infantil. Es por ello por lo que debemos abordar la salud desde una perspectiva global y social, colaborando con escuelas, instituciones y comunidades.

La salud infantil no es solo física. En los últimos años, ha habido un aumento importante de los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia. La ansiedad, la depresión o los trastornos del sueño son cada vez más frecuentes, y muchas veces pasan desapercibidas.

 

El entorno digital, la falta de juego al aire libre, las presiones académicas y sociales y los efectos emocionales de la pandemia han dejado huella en nuestros niños y niñas. Detectar, escuchar y acompañar debe ser una de nuestras tareas porque un niño sano no es solo aquel que no tiene fiebre o tos, sino aquel que se siente amado, comprendido y seguro dentro de su familia y de la comunidad a la que pertenece.

 

El Día Universal de la Infancia debe recordarnos que la salud de los niños es la medida del progreso de una sociedad. No hay avance más noble que aquel que protege la vida en su forma más pura y vulnerable.

 

Como enfermera pediátrica creo firmemente que cada gesto cuenta: una vacuna, una palabra de aliento, una escucha atenta, pero también necesitamos políticas valientes que garanticen equidad, financiación y acceso universal a los servicios de salud.

Ningún niño debería morir por falta de una vacuna o de atención básica. Ningún niño debería crecer con hambre o sin esperanza. En este 20 de noviembre renovemos nuestro compromiso:

 

CUIDAR LA SALUD DEL PRESENTE ES PROTEGER EL FUTURO DEL MUNDO.

Cáncer de cuello uterino

Cáncer de cuello uterino

Isabel Lahoz Pascual
17 de noviembre de 2025

“Prevenir, detectar, tratar: un compromiso de todas y todos”

El cáncer de cuello uterino es un problema de salud pública que aún hoy afecta a miles de mujeres en todo el mundo, a pesar de ser una enfermedad altamente prevenible. Está causado casi en su totalidad por la infección persistente de ciertos tipos de virus del papiloma humano (VPH). Lo esperanzador es que se puede prevenir, se puede detectar a tiempo y, cuando es necesario, se puede tratar con eficacia.

 

Algunos datos clave

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican más de 600.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino y fallecen aproximadamente 340.000 mujeres por esta causa en el mundo. Es el cuarto cáncer más frecuente entre las mujeres.

En España, de acuerdo con datos del Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se diagnostican alrededor de 2.000 casos anuales, y mueren unas 700 mujeres cada año por esta enfermedad. La buena noticia es que la incidencia y la mortalidad están descendiendo progresivamente, gracias a la vacunación frente al VPH y a los programas de cribado.

 

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

El cuello del útero es la parte inferior del útero que conecta con la vagina. Con el tiempo, algunas infecciones persistentes por VPH pueden provocar alteraciones celulares que, si no se detectan y tratan, pueden transformarse en cáncer. Esta evolución suele durar años, lo que ofrece una oportunidad crucial para prevenir la enfermedad mediante cribado y vacunación.

La OMS ha planteado un objetivo ambicioso: eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública antes del año 2030, mediante tres metas clave:

  • 90 % de niñas vacunadas frente al VPH antes de los 15 años,
  • 70 % de mujeres con cribado efectivo antes de los 35 y 45 años,
  • 90 % de mujeres con lesiones tratadas adecuadamente.

 

Factores de riesgo

Los principales factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de cuello uterino son:

  • Infección persistente por VPH de alto riesgo (como los tipos 16 y 18).
  • Inicio precoz de relaciones sexuales o múltiples parejas sexuales.
  • Tabaquismo, que duplica el riesgo.
  • Inmunosupresión (por VIH u otros motivos).
  • No participar en programas de cribado.
  • En algunos estudios, también se asocia con uso prolongado de anticonceptivos hormonales, múltiples embarazos, embarazo a edades precoces y exposición a ciertos disruptores endocrinos.

 

Prevención

La prevención combina estrategias primarias y secundarias:

  • Vacunación frente al VPH:
    En España, la vacuna frente al VPH está incluida en el calendario oficial y se administra gratuitamente a niñas y niños de 12 años. Está demostrado que reduce en más del 90 % la incidencia de lesiones precancerosas relacionadas con los tipos vacunales.
  • Cribado o detección temprana:
    Las guías de la AEPCC (2022) recomiendan la detección mediante citología y/o test de VPH. 

     

    • Mujeres de 25-34 años: citología cada 3 años.
    • Mujeres de 35-65 años: test de VPH cada 5 años o co-test (citología + VPH) cada 5 años.
  • Promoción de estilos de vida saludables:
    Evitar el tabaco, usar preservativo y acudir periódicamente al ginecólogo son medidas clave.

 

Diagnóstico y lesiones precancerosas

Cuando una prueba de cribado resulta anormal, se realiza una colposcopia (visualización del cuello uterino con aumento) y, si es necesario, una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Antes de que aparezca un cáncer invasor, el cuello del útero puede presentar lesiones precancerosas, también llamadas lesiones intraepiteliales, que representan distintos grados de alteración celular.

Estas lesiones se clasifican con dos nomenclaturas equivalentes:

  • CIN (Cervical Intraepithelial Neoplasia) o NIC (Neoplasia Intraepitelial Cervical):
    • CIN 1 / NIC 1: lesión de bajo grado, suele remitir espontáneamente.
    • CIN 2 / NIC 2: lesión de alto grado, requiere vigilancia o tratamiento.
    • CIN 3 / NIC 3: lesión de alto grado con mayor riesgo de progresar a cáncer si no se trata.
  • SIL (Squamous Intraepithelial Lesion / Lesión escamosa intraepitelial):
    • LSIL (bajo grado) equivale a CIN 1.
    • HSIL (alto grado) equivale a CIN 2-3.

Identificar y tratar estas lesiones evita que progresen a cáncer invasor.

En los casos confirmados de cáncer, se realizan estudios de extensión (TAC, RMN o PET-TAC) para determinar el estadio. La detección temprana permite un tratamiento menos agresivo y una supervivencia mayor: la tasa de supervivencia a 5 años en estadios iniciales supera el 90 %.

 

Tratamiento

Depende del estadio y de la situación personal de cada paciente:

  • Lesiones precancerosas o microinvasoras: conización (exéresis del cuello uterino) o histerectomía simple (exéresis del útero).
  • Enfermedad localizada: cirugía radical con o sin radioterapia y quimioterapia.
  • Enfermedad avanzada: quimio-radioterapia e inmunoterapia en casos seleccionados.

El seguimiento posterior es esencial para prevenir recurrencias.

 

Mensaje final

El cáncer de cuello uterino es evitable. Cada vacuna, cada citología, cada revisión ginecológica es un paso hacia su eliminación.
En el Día Mundial del Cáncer de Cuello Uterino recordemos que la información salva vidas: infórmate, vacúnate y revisa tu salud.

Consulta también la Guía de Cribado del Cáncer de Cuello Uterino (AEPCC 2025) para conocer las recomendaciones más actualizadas.

 

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Más allá del diagnóstico: el camino de Cristina durante el cáncer de mama

Más allá del diagnóstico: el camino de Cristina durante el cáncer de mama

Cristina Caudevilla García

19 de octubre de 2025

A los 37 años, Cristina Caudevilla trabajaba como técnico de Educación Infantil y cuidaba de sus dos hijas pequeñas. La rutina diaria transcurría entre el trabajo, la familia y los planes cotidianos, hasta que en enero de 2024 un diagnóstico de cáncer de mama interrumpió su normalidad.

Actuar ante las señales

“En septiembre me noté un bulto, pero pensé que era por la lactancia”, recuerda Cristina. Su hija pequeña tenía apenas siete meses, y ella seguía con lactancia materna. Esperó unos meses, pero el bulto no desapareció. En diciembre acudió a su médico de cabecera, quién solicitó una ecografía preferente. Sin embargo, los plazos se alargaban.

“Era Navidad, y hablando con la familia decidí pedir cita en un centro privado. Me dieron cita el 3 de enero, me hicieron eco y mamografía todo el mismo día… y me dijeron que no pintaba bien”.

Acudió sola. Salió de allí llorando y tomó un taxi a casa para contarlo a su familia, quién le acompañó al hospital público con los informes en la mano y logró que la atendieran de inmediato en la Unidad de Mama. “Ese mismo día viendo el informe me hicieron las tres biopsias. El 9 de enero me confirmaron el diagnóstico: cáncer de mama. Tenía 37 años”.

Esa rapidez fue clave: “Mi primera quimio fue el 25 de enero, un día después de mi cumpleaños. Si me hubiera esperado a la cita del hospital público prevista para el 15 de febrero, habría empezado el tratamiento casi dos meses más tarde”.

Cristina insiste en la importancia del diagnóstico precoz: “A veces el sistema va más lento de lo que debería. Por eso es fundamental que las mujeres aprendan a explorarse y acudan al médico ante cualquier duda. Yo no estaba en edad de cribado; por protocolo, las mamografías empiezan a los 50. Si no llego a actuar por iniciativa propia, quizá habría sido demasiado tarde.”

Su experiencia ha tenido un efecto de concienciación en su entorno: “Ahora todas mis amigas cada vez que se notan un bulto o algo, están concienciadas. Me dicen: ‘Cris, esto…’ `Cris, lo otro …’. Todas han empezado a explorarse, a ir a los médicos, a hacerse revisiones. Antes era algo que dejabas pasar.”

Recibir la noticia: gestionar el impacto emocional

Recibir un diagnóstico de cáncer nunca es fácil. Cristina recuerda aquel momento como “un shock”, pero sorprende su serenidad al contarlo. “Nunca pensé en la muerte. Siempre confié en los médicos y fui paso a paso. Lo más difícil fue pensar en mis hijas: cómo decírselo, cómo reorganizarlo todo.”

La menor no tenía todavía el año, y la lactancia tuvo que interrumpirse de inmediato. “Pasó al biberón sin problema. Tomé la pastilla para cortar la leche y seguimos adelante. La mayor tenía tres años, y ahí fue más complicado: cómo explicarle que mamá ya no iba a trabajar y que iba a llevar un pañuelo en la cabeza”.

En ese punto, Cristina y su marido buscaron apoyo psicológico en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). “Fui a la AECC enseguida, porque necesitaba saber cómo afrontar la situación en casa. Nos atendió una psicóloga que nos ayudó a cómo hablar con la niña. Nos dio pautas, libros y consejos muy útiles. No hicieron falta más sesiones: lo gestionamos en casa con naturalidad, pero su ayuda fue esencial al principio.”

Además del apoyo psicológico, Cristina recibió orientación de la trabajadora social de la asociación. “Ella nos explicó los recursos disponibles, las ayudas económicas y los permisos laborales. Desde el hospital público no te dan esa información. Si no lo buscas tú, no sabes que existen”.

Cristina añade: “Cuando te dan el diagnóstico, te cambian la vida de golpe. No sabes qué va a pasar ni cómo se va a reorganizar todo, pero poco a poco vas avanzando.”

Una red que sostiene

“En todo momento estuve acompañada”, cuenta Cristina. Su marido no faltó a ninguna cita, y sus padres, su hermana y sus suegros se volcaron en el cuidado de las niñas. “Vivimos todos en Zaragoza, y eso ha sido una suerte. Los abuelos se turnaban para recogerlas, darles de cenar o quedarse con ellas si yo tenía pruebas que implicaban aislamiento. En casa nunca estuvimos solos.”

También el entorno laboral tuvo un papel relevante. Cristina llevaba solo tres meses en su nuevo trabajo cuando tuvo que coger la baja. “Se lo comuniqué ese mismo día. No fue fácil, pero era inviable seguir trabajando con bebés mientras hacía pruebas o quimio. No es un trabajo que se pueda adaptar al teletrabajo”.

Desde entonces, mantiene el contacto con sus compañeras: “Siempre ha habido buen trato. Ahora mismo sigo de baja, y estoy deseando volver a trabajar con niños cuando esté al cien por cien”.

Además del apoyo familiar y laboral, Cristina ha encontrado un nuevo espacio de comprensión mutua “Ahora mismo tengo un grupo de cuatro personas con las que quedo una vez al mes, de diferentes edades y todas con diferentes tipos de cáncer de mama. Hablamos tanto de la enfermedad como de nuestra vida. Nos desahogamos entre nosotras.”

Durante el proceso, Cristina aprendió algo fundamental: aceptar ayuda. “Al principio me costaba aceptar ayuda, pero entendí que no podía con todo. Aprendí a dejarme cuidar, a delegar”, cuenta Cristina. “Mis padres, mi marido, mis suegros, mi hermana… todos querían ayudar, y poco a poco fui soltando. Antes quería controlarlo todo, pero con la enfermedad eso cambia. Te das cuenta de que no pasa nada por dejarte ayudar, aunque las cosas no se hagan exactamente como a ti te gustaría. Lo importante es que se hagan”

También destaca el valor del acompañamiento en las consultas médicas: “Yo recomiendo venir siempre acompañado. Escuchan más cuatro orejas que dos. Estás nerviosa y no retienes todo, así que tener a alguien contigo es fundamental.”

El apoyo fuera del sistema sanitario

Gran parte del apoyo emocional y físico que Cristina ha recibido ha venido de fuera del sistema sanitario. Tras los primeros meses de tratamiento, acudió también a AMAC GEMA, una asociación aragonesa de mujeres con cáncer de mama y ginecológico: “Me informaron desde el principio, pero me hice socia después de la operación. Allí he encontrado atención de fisioterapia para el linfedema, talleres, ejercicio terapéutico y compañía.”

En la actualidad, Cristina también colabora como voluntaria. “Formo parte del programa Contigo, donde visitamos institutos y colegios para contar nuestra experiencia y concienciar a los jóvenes. Es una manera de devolver lo que he recibido. Si mi testimonio sirve para que alguien se haga una revisión o sepa cómo actuar ante un diagnóstico, ya merece la pena.”

Lo que no se ve

Más allá de los tratamientos, la enfermedad implica muchos cambios invisibles: en el cuerpo, en la rutina y en la percepción social. “Tu aspecto cambia, y debes decidir si te pones peluca, pañuelo o nada. Yo no dejé de hacer vida normal, aunque fuera con camiseta en la playa. No hay que esconderse.”

Su mayor deseo es que la sociedad entienda que vivir con cáncer no significa rendirse ni aislarse, sino adaptarse y seguir adelante. “Yo nunca me he ocultado. Hablo con todo el mundo, en la sala de espera, en los talleres… ahora tengo un grupo de cuatro nuevas amigas que nos vemos cada mes. Hablamos de la enfermedad, pero también de la vida.”

Entrevista realizada por Alba Medina Castillo

Riesgos ocultos en el agua: precauciones frente a las amebas de vida libre

Riesgos ocultos en el agua: precauciones frente a las amebas de vida libre

María Teresa Fernández Rodrigo

4 de julio de 2025

¿Qué son las Amebas de Vida Libre (AVL)?

Las amebas de vida libre (AVL) son protozoos de los que quizá no has escuchado hablar nunca y, sin embargo, se encuentran ampliamente distribuidos en la Naturaleza y en contacto con personas, animales y plantas. El nombre de “ameba” se deriva de la antigua palabra griega amoibé, que significa “el cambio” que, hace referencia al aspecto cambiante de este microorganismo cuando se mueve mediante pseudópodos. Son ubicuos en la Naturaleza y son llamados de “vida libre” porque pueden vivir en cualquier hábitat húmedo o acuático, aerobio o anaerobio y habitualmente no son patógenas. Han sido aislados en el agua de piscinas, en el mar, el suelo, plantas, lentes de contacto, agua embotellada, agua de red pública.

El grupo de protistas ameboides comprenden un grupo muy extenso y diverso con más de 15000 especies y la mayoría de ellas, aunque están en contacto permanente con las personas, no suponen un riesgo para salud humana. Sin embargo, en algunas condiciones pueden comportarse como patógenos oportunistas. Existe evidencia de que algunos géneros como Acanthamoeba spp., Balamuthia mandrillaria , Vermamoeba vermiformis, Naegleria fowleri entre otras, pueden ser patógenas y provocar graves enfermedades.

La principal enfermedad que puede producir la ameba del género Acanthamoeba spp. es una grave lesión en la córnea (queratitis infecciosa) que, si no es diagnosticada y tratada a tiempo, puede llevar a la pérdida parcial o total de la visión del ojo afectado. La Naegleria Fowleri apodada “ameba como cerebros” es una ameba de mayor virulencia y su afinidad por el tejido cerebral puede provocar una meningoencefalitis amebiana primaria (MAP) de consecuencias fatales en poco tiempo. Afortunadamente, la Universidad de la Laguna ha patentado una molécula para el tratamiento de la enfermedad causada por esta ameba.

¿Cuál es el riesgo real?

En España, los datos relativos a la epidemiología de estas AVL en aguas destinadas al uso humano (consumo o recreo) son escasos, y se centran fundamentalmente en las Islas Canarias y en el noreste peninsular. Sin embargo, si estos protozoos consiguen colonizar e invadir los tejidos y órganos diana pueden ser peligrosas, pero no todas las personas tenemos la misma susceptibilidad ni similares factores de riesgo.

¿Quiénes deben protegerse?

El contacto que habitualmente tenemos con el agua es diario y se hace más frecuente en esta época estival. En relación con las amebas del género Acanthamoeba spp., es fundamental conocer los riesgos asociados y adoptar las medidas preventivas adecuadas. En particular, las personas que utilizan lentes de contacto deben retirarlas antes de bañarse, ducharse o sumergirse en cualquier medio acuático ya que, el contacto con agua contaminada puede favorecer la entrada del patógeno y aumentar el riesgo de queratitis por Acanthamoeba. Una medida general muy importante consiste en mantener una higiene adecuada de las lentes de contacto y protegerlas siempre en los recipientes preparados para ello.

Las lesiones cerebrales graves causadas por Naegleria fowleri son muy poco frecuentes en España, ya que esta ameba termófila prefiere climas templados y cálidos y resulta bastante sensible a los tratamientos de desinfección convencionales, como el cloro. Aunque no representa la norma en nuestro país, en 2018 en Toledo, se documentó un caso en una niña tras bañarse en una piscina cubierta. Sin embargo, N. fowleri sí se ha aislado en medios donde el agua está templada o caliente, especialmente en aquellos sistemas donde se forman biofilm y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen su persistencia y proliferación. Por ello, se recomienda mantener limpios y libres de biofilm los conductos de agua (como los de aire acondicionado, piscinas, jacuzzis, fuentes, termos, griferías…), y asegurar una cloración y desinfección adecuadas.

Cómo actúa esta ameba: cuando se sumerge la cabeza en el agua, penetra a través de las fosas nasales atravesando la lámina cribosa del etmoides y llega hasta el cerebro, provocando esta grave infección. Para prevenir el contagio es recomendable no sumergirse en el agua tibia de lagos, aguas termales, piscinas… o si se hace, debe evitarse que penetre el agua por la nariz.

¿Y si ingerimos agua contaminada con amebas?

No representa riesgo digestivo, pero siempre debe asegurarse la potabilización del agua, ya que fuentes naturales pueden contener otros patógenos como Giardia spp. Cryptosporidium spp. o Salmonella spp.

Las AVL pueden comportarse como un “caballo de Troya”

Otra característica de las AVL es su fuente de alimentación principal: las bacterias. Cuando las bacterias son fagocitadas por la AVL se ha demostrado que algunas de estas bacterias, han desarrollado una relación de simbiosis con la ameba y son capaces de sobrevivir en el interior y, además, les confieren cierta protección. Cuando el medio se hace hostil la ameba se enquista, resiste y sobrevive con las bacterias en su interior, hasta que el medio vuelve a ser propicio para ellas. En ese momento puede liberar las bacterias que, incluso se han multiplicado, contaminando de esta forma el agua. Estas bacterias pueden ser realmente peligrosas y patógenas para el ser humano como Legionella, Pseudomonas, Helicobacter Pylori y cianobacterias tóxicas.

¿Debemos entonces erradicar las AVL del medio natural?

En absoluto. En primer lugar, porque sería casi imposible ya que son medioambientales y en segundo lugar, porque forman parte del ecosistema y del equilibrio natural.

Lo importante es evitar que se acumulen y proliferen en exceso estos protozoos sobre todo en los biofilms. Para ello, es clave mantener limpios los filtros, las tuberías y las paredes de las piscinas, además de tratar correctamente el agua. Aun así, lo más recomendable es que las personas con factores de riesgo tomen precauciones para protegerse y evitar una posible exposición que pueda causarles daños graves.

No obstante, si es portador de lentes de contacto y en algún momento observan una lesión en la córnea tras el contacto con el agua, acudan a su oftalmólogo lo antes posible para iniciar el tratamiento.

Disfruta del agua este verano, pero con responsabilidad. ¡Feliz verano!

¿Y si envejecer fuera una ventaja? El cambio del paradigma que necesitamos

¿Y si envejecer fuera una ventaja? El cambio de paradigma que necesitamos

Pablo Jorge Samitier

16 de junio de 2025

Continuamente, cuando los medios de comunicación se refieren al envejecimiento poblacional escuchamos: “el gran porcentaje de mayores de 65 años que tendremos en el 2050”, “no podremos pagar semejante volumen de pensiones”, “lo que va a sufrir el sistema sanitario ante los problemas crónicos” y muchos otros argumentos, todos ellos negativos sobre el envejecimiento poblacional.

Sin embargo, todos queremos llegar a viejos y hacerlo con la mayor calidad de vida posible o con el menor nivel de dependencia posible. Además, la mejora de las condiciones socioeconómicas de nuestros mayores, el establecimiento de un sistema público de salud con una atención primaria de calidad y la innovación en la tecnología sanitaria ha permitido, desde la década de los 80, hayamos aumentado nuestra esperanza de vida hasta convertirla en una de las más longevas del mundo, y además, hacerlo con una calidad de vida relativamente decente. Cada vez es más fácil ver en la actualidad a mayores de 80 años que siguen tomando sus propias decisiones con autonomía y siguen participando en las actividades familiares y sociales.

Todos queremos ser tratados con dignidad ante las relaciones sociales, a nivel laboral, en la relación con la administración, con el sistema sanitario, etc. Las personas mayores también. La empatía nos debe guiar en nuestra relación con los mayores. Debemos ser capaces de ponernos en su lugar, entender lo que pueden estar sintiendo en una situación especial (farmacia, hospital, taller, banco…), existe la posibilidad que no comprendan que ocurre y que desean que se les ofrezca un trato digno. ¿Por qué a esta sociedad le cuesta tanto ofrecer dignidad a las personas mayores, especialmente cuando son dependientes?.

Por otra parte, es cierto que la atención a la dependencia requiere de un aporte de recursos importante, que hoy en día, está sustentado por el Estado y por el esfuerzo familiar. Un déficit de las estructuras de recaudación económicas de un estado moderno genera menores recursos económicos con los que afrontar las necesidades de la población. Una estructura económica del estado endeble con respecto a pensiones, estructura de servicios sanitarios y sociales pobre genera presión sobre las familias. Hoy en día. las en las familias tanto hombres como mujeres trabajan hombres y, por lo tanto, el tiempo dedicado al cuidado es escaso. Y es aquí, donde se convierten en imprescindibles las estructuras de apoyo social (sistema de pensiones suficiente para cubrir necesidades básicas actuales, residencias, centros de día, teleasistencia, apoyo domiciliario). Encontrar las vías de recaudación suficientes para un estado moderno se convierte en imprescindible que básicamente se nutre de las cotizaciones sociales de empresas y trabajadores, el impuesto de la renta de las personas físicas, el IVA de todas las transacciones comerciales, impuestos sobre donaciones y sucesiones, otros impuestos especiales sobre plusvalías extraordinarias de grandes compañías y sectores estratégicos, etc. Pero siempre dentro de los paradigmas constitucionales de “la protección social de las personas vulnerables corresponde a toda la sociedad” y “los que más recursos tienen más deben contribuir al mantenimiento del sistema”.

Será necesaria la incorporación de mucho personal cuidador. Se estima que hasta 1.100.000 personas podrán trabajar en el sector de la dependencia en los próximos años, que deberá ser formado, que se integrará en un sector laboral de condiciones laborales aún por desarrollar. Podrían crearse bolsas de empleo públicas de gerocultoras para trabajo en domicilio (rural y urbano), en centros de día, centros residenciales o al menos estableciendo unos criterios mínimos de condiciones estructurales y laborales para las empresas concesionarias de estos servicios asegurándoles un porcentaje de beneficios razonable y estableciendo mecanismos de control sobre las mismas.

La mejora de la infraestructura de servicios sociales, rehabilitación, terapia ocupacional creando estructuras residenciales alternativas más pequeñas y participativas con mayor ratio de personal cualificado (técnicos titulados y con formación específica) que atienda a los mayores permitirá una mayor satisfacción del usuario y generará visión positiva sobre el servicio entre las familias.

La incorporación de todo este personal sanitario y sociosanitario, tanto en la Atención primaria como en servicios sociales locales, la creación de empresas relacionadas con la dependencia y el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas permitirá integrar esos recursos económicos directamente al consumo de bienes y servicios y a aumentar la recaudación estatal a través de las cuotas de la seguridad social y los impuestos respectivos.

Además, los ancianos de ahora y del futuro, son consumidores en potencia en áreas relacionadas con el ocio, viajes, restauración, estética, la cultura, deporte, mantenimiento de la salud (rehabilitación, fisioterapia, podología…) Además, se caracteriza por la preferencia por productos locales y de proximidad, y una mayor concienciación por el desperdicio alimentario y el cuidado del medio ambiente. Los mayores de 55 años representan un 60% del gasto en España y están muy presentes en el mercado

En el entorno familiar. nuestros mayores sirven de soporte cuando todavía mantienen condiciones físicas y mentales adecuadas. También de soporte económico a las mismas. Sienten la necesidad y desean aportar todo su patrimonio físico, económico y emocional al cuidado de los pequeños de la familia. ¿Cuántas familias se mantienen a flote gracias al tiempo que pueden dedicarle los mayores a sus nietos? ¿Cuántas familias se mantuvieron a flote económicamente gracias a la protección de los y las pensionistas durante la pandemia?

La primera etapa de la vejez, cuando el grado de autonomía sigue siendo elevado, ofrece oportunidades a estas personas de participar en la sociedad, de seguir sintiéndose útiles. Pudiendo ofrecer una parte de su tiempo, de manera altruista a aliviar problemas existentes en la sociedad, en su ciudad o en su barrio. Ofreciendo su experiencia y tiempo a partidos políticos, sindicatos, asociaciones, organizaciones de voluntariado, cooperativas… Según el IMSERSO el 43% de nuestros mayores quieren participar activamente en la Sociedad y un 28% pertenecen a alguna organización de voluntariado.

La experiencia es un grado. El relevo generacional en las empresas debe ser progresivo. La experiencia de las personas veteranas en multitud de procesos debe guiar el ímpetu y la voluntad de los trabajadores más jóvenes. La descarga de las tareas más pesadas, física y psicológicamente, en favor de las personas más jóvenes permitiría una simbiosis que pudiera alargar la vida laboral de las personas mayores sin servir de tapón a las generaciones más jóvenes.

Finalmente, el gasto total en atención a la dependencia en los Presupuestos Generales del Estado de 2024 fue de 12.000 millones de euros, lo que representaba el 0.8% del gasto total y la mitad de lo que destinan los países de nuestro entorno. En recientes fechas se ha aprobado aumentar el gasto en defensa en casi 11.000 millones de euros, lo que supone asegurar el 2% del PIB pactado con la OTAN. ¿Nos imaginamos cómo podría cambiar nuestro modelo de atención a la dependencia con ese nivel de gasto anual? ¿Cuántas gerocultoras de atención residencial y de atención domiciliaria se podrían contratar? ¿Cuánta población joven podría dinamizar nuestros pueblos? ¿Cuántos profesionales podrían ejercer de docentes en cursos de formación especializada? ¿Podría universalizarse la atención infantil de 0-3 años? ¿Podrían mejorarse las condiciones laborales de estas trabajadoras? ¿Cuántas familias se verían beneficiadas? La economía del cuidado redundaría beneficios a lo largo de todo el Estado y de una manera bastante generalizada, pero sobre todo ofrecería dignidad al cuidado de nuestros mayores que les pertenece por derecho. ¿De verdad llegar a la tercera edad es una carga para la Sociedad? ¿No nos merecemos todos un merecido descanso en la última etapa de nuestra vida, disfrutar de la misma dedicando tiempo a lo que nos genera satisfacción, seguir participando con autonomía mientras sea posible y ser cuidados cuando necesitemos ayuda por la Sociedad a la que tanto hemos aportado durante toda nuestra vida?