Casi una década después, sigo celebrando la vida

Casi una década después, sigo celebrando la vida

Testimonio anónimo

19 de octubre de 2026

¿Te vienes a pasar unos días fuera de Zaragoza? Aunque la tentación de pasar unos buenos ratos con amigas de la infancia era grande, algo dentro de mí me decía que no podía, que me tocaba la revisión ginecológica anual y que no me la debía saltar. ¡Qué más da! ¡Son solo unos días! Pero, como me enseñó mi madre, yo nunca me había saltado una revisión y esa no iba a ser la primera vez.

 

¿Corazonada? No lo sé, pero a mis 50 años oí lo que nadie desea: “en las pruebas hemos visto un posible tumor, hay que analizarlo”, “ven dentro de 15 días”. Y como una es fuerte como un toro, no le dije nada a nadie (para qué les voy a preocupar si seguramente no será nada) y me fui sola a por los resultados. “La biopsia que realizamos confirma que tienes cáncer de pecho”. Algo dentro de mí ya lo sabía antes de oírselo decir a la doctora. No puedo recordar con exactitud las cariñosas palabras que vinieron después: “no te preocupes”, “déjalo en nuestras manos”, “vamos a organizar los siguientes pasos”. Sólo recuerdo asentir, darle las gracias y, tras salir de la consulta, ir a mi trabajo como si no pasase nada.

 

Creo que, en ese breve trayecto de 10 minutos, lo que acababa de escuchar, tomó forma en mi cabeza y, lo curioso, es que no sentí miedo. Es más, si lo pienso detenidamente, nunca sentí miedo, tristeza mucha, pero miedo no, y es algo que aún hoy me sigue sorprendiendo (si me lee algún psicólogo, ¡que me lo explique, por favor!). Mi parte racional (que lo soy y mucho), acudió en mi ayuda trayendo a mi cabeza, a modo de defensa, datos que, en algún momento había leído u oído, recordándome que estaba formando parte de las más de 100 mujeres que, en España, reciben ese diagnóstico cada día (1 de cada 8, por lo que recuerdo que pensé: “bueno, al menos mi grupo de amigas está libre, de las 8 me ha tocado a mi”), pero que, afortunadamente, la tasa de supervivencia se situaba en torno al 86%. No dudé ni un segundo que en ese 86% iba a estar yo, y afortunadamente, 8 años después, aquí sigo, “limpia del bicho”.

 

Mi precoz diagnóstico, el avance de la medicina, confiar en todo el personal sanitario que me cuidó e, indudablemente, el factor suerte, han hecho que siga disfrutando de la vida. Ni luchar como una guerrera, ni ponerle ganas, ni todas esas cosas que se dicen y que aprovecho estas líneas para decir que ¡no ayudan nada! Ahí lo dejo.

 

A pesar de todo lo anterior, mentiría si no dijese que al llegar a mi despacho cerré la puerta y empecé a llorar. A llorar por las cosas que iba a perder. Mi pelo (con lo importante que ha sido siempre para mí, aunque parezca una tontería, es parte esencial de mi identidad), ¿mi pecho?, ¿mi feminidad?, ¿seguiría gustándole a mi pareja?, ¿me seguiría deseando?, ¿qué iba a ser de mi vida, de la de mi familia (mi marido, mis hijos, mis padres) los siguientes meses?, ¿cómo se lo iba a decir? No voy a centrarme en los malos momentos vividos (que desgraciadamente fueron muchos) y en aquellas cosas que perdí, sino en lo que gané, y gané muchas cosas. Y es aquí donde me quiero centrar.

 

Indudablemente, lo más importante es que el cáncer se eliminó y que, toco madera, no ha vuelto a aparecer. No voy a decir que tener cáncer de mama haya sido una suerte, pero mentiría si no dijese que me trajo cosas positivas que me han hecho ver y vivir de otra manera. Que realmente me cambiaron y que, lógicamente, también cambiaron a mi familia. Ser consciente de que existe una alta posibilidad de no estar juntos al día siguiente e incluso, dentro de un rato, cambia la vida. Lo frugal de la existencia se materializa, generando unos vínculos aún más fuertes que los que ya existían. Mamá puede que mañana no esté, y eso es muy duro y difícil para unos adolescentes, tu pareja te va a ver sufrir y pretenderá “quitarle hierro al asunto”, aunque por dentro esté destrozado.

 

A pesar de todo lo malo, lo vivido me ayudó a relativizar, a dar importancia a las cosas que realmente la tienen, a bajar mis niveles de autoexigencia, a intentar ser, todos los días, feliz con tu pareja, a no discutir por tonterías, ¡qué más da si la cocina está sin recoger! ¡vete a dar un paseo cogidos de la mano! Esto, que parece tan lógico, era algo que una obsesa del orden y de la limpieza como era yo no podría ni siquiera haber pensado antes. Abraza a tus hijos viendo una peli, toma un café con tu hermana, cuida a tus padres, charla con tus amigos. Los amigos ¡qué importantes son y qué afortunada soy con todos los que tengo! Tengo que decir que me sentí muy querida durante todo el proceso y que fui consciente de la cantidad de personas que, al menos, me apreciaban y se preocupaban de mí, ¡eso me hizo sentirme muy bien!

 

Por todo esto, desde hace ya casi una década intento ser una mejor versión de mí misma, más feliz, más empática, más cariñosa, más comprometida, y más centrada en disfrutar de la vida. Lógicamente no lo consigo siempre, no me he vuelto una santa, ni perfecta en todas sus acciones, sigo cometiendo errores, soy egoísta, me enfado, pero ahora me doy cuenta y reflexiono y, si hay opción, lo vuelvo a intentar. Celebro dos cumpleaños al año y espero seguir haciéndolo por muchos años más.

 

Desgraciadamente, sé que no es siempre así, que aún hay muchas mujeres (demasiadas) que no sobreviven, que recaen, que sufren mucho más de lo que yo sufrí. Como sociedad debemos hacer todo lo posible para que se investigue cada día más, que se descubran nuevos tratamientos y conseguir erradicar esta enfermedad. Pero hasta que esto suceda, por favor, haz todo lo posible para poder prevenirla, no te saltes ninguna revisión, obsérvate, explórate, enseña a tus hijas, a tus amigas, a las mujeres que tienes cerca cómo hacerlo. No hay nada que te garantice no enfermar, pero, al menos, intenta incrementar tus probabilidades para sobrevivir.

Hablemos de menopausia: salud integral, visibilización y romper con el estigma

Hablemos de menopausia: salud integral, visibilización y romper con el estigma

Maria Esther Viñerta Serrano
18 de octubre de 2026
La menopausia es una etapa natural e inevitable en la vida de la mitad de la población mundial, pero durante décadas ha permanecido en las sombras, envuelta en tabúes, mitos y cierto estigma social. Hoy en día, la concienciación y el enfoque integral de la salud femenina están transformando la forma en que vivimos y abordamos esta transición.

 

 

El Día Mundial de la Menopausia: origen y objetivo

 

Cada 18 de octubre se celebra el Día Mundial de la Menopausia. Este día fue designado en 1999 por la Sociedad Internacional de la Menopausia (IMS) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo principal de esta jornada es concientizar a la sociedad sobre la importancia de la salud de las mujeres en esta etapa, fomentar la prevención de enfermedades asociadas y romper los tabúes que impiden a muchas mujeres buscar ayuda médica y acompañamiento emocional.

 

 

¿Qué es la menopausia según la OMS?

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la menopausia se define formalmente como el cese permanente de la menstruación, determinado tras 12 meses consecutivos de amenorrea (ausencia de periodo) sin que exista otra causa patológica o fisiológica clara. Este momento marca el final de la etapa reproductiva de la mujer y se debe a la pérdida de la actividad folicular ovárica, lo que conlleva una disminución drástica en la producción de estrógenos y progesterona.

 

 

Estadísticas e impacto: síntomas y perimenopausia

 

La transición a la menopausia (o perimenopausia) no ocurre de la noche a la mañana; puede durar varios años. De acuerdo con datos de la OMS:

 

  • Prevalencia de síntomas: Más del 80% de las mujeres experimenta síntomas físicos o psicológicos durante la transición perimenopáusica y postmenopáusica.
  • Diversidad de manifestaciones: Los síntomas varían considerablemente de una mujer a otra en intensidad y duración. Entre los más comunes se encuentran:
  • Físicos: Sofocos, sudores nocturnos, insomnio, sequedad vaginal, dolor articular, cambios metabólicos y aumento de peso.
  • Emocionales y mentales: Labilidad emocional, neblina mental (brain fog), irritabilidad, ansiedad y depresión.

 

 

Morbilidad en la mujer durante la menopausia

 

El descenso en los niveles de estrógenos no solo produce síntomas a corto plazo, sino que incide directamente en la salud futura de la mujer. Durante la postmenopausia aumenta la susceptibilidad a diversas condiciones médicas:

 

  1. Salud ósea: Aumento exponencial del riesgo de osteoporosis y fracturas debido a la pérdida rápida de densidad mineral ósea.
  2. Salud cardiovascular: La pérdida de la protección estrogénica eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares, que constituyen una de las principales causas de morbimortalidad en mujeres mayores.
  3. Salud metabólica y genitourinaria: Mayor tendencia al síndrome metabólico, atrofia vulvovaginal e infecciones urinarias recurrentes.

 

 

La postura de la OMS: diagnóstico, tratamiento y concienciación

 

La OMS enfatiza que la menopausia debe entenderse no como una enfermedad, sino como una fase biológica que requiere un enfoque de salud pública adaptado:

 

  • Diagnóstico y tratamiento personalizado: La OMS aboga por que las intervenciones no sean estandarizadas. El uso de la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) u otros tratamientos no hormonales debe valorarse individualmente según la historia clínica, los riesgos y las necesidades de cada mujer.
  • Mejoras necesarias: Es urgente integrar la atención a la menopausia en los servicios de atención primaria de salud mundial.
  • Concienciación pública: Promover campañas educativas que desmitifiquen la menopausia para que las mujeres identifiquen sus síntomas a tiempo y no los asuman como un «sufrimiento inevitable».

 

 

Normalización, bienestar mental y eliminación del estigma

 

Históricamente, la menopausia se ha asociado con el envejecimiento y la pérdida de valor social o reproductivo, lo que alimenta el malestar y el aislamiento. El impacto en la salud mental es notable. Los cambios hormonales, sumados a la falta de descanso por los sudores nocturnos y la presión social o laboral, desencadenan episodios de ansiedad y vulnerabilidad emocional. Normalizar la conversación sobre la menopausia en el hogar, el trabajo y los centros de salud es fundamental para validar lo que siente la mujer y ofrecerle entornos de apoyo sin juzgarla.

 

 

Hacia una salud integral en la menopausia

 

El abordaje moderno de la menopausia requiere una mirada holística que combine:

 

  • Estilo de vida saludable: Alimentación equilibrada (rica en calcio y vitamina D), ejercicio de fuerza y cardiovascular regular, y evitar el tabaco y el alcohol.
  • Salud emocional: Apoyo psicológico, técnicas de gestión del estrés y redes de acompañamiento.
  • Atención médica: Acudir a los programas de cribado de cáncer de colon, de mama, de cérvix, y realizar aquellos seguimientos médicos que sean necesarios, de manera individualizada.

 

 

Planes de atención a la mujer: estrategias clave

 

Un Plan de Atención a la Mujer en la Menopausia a nivel sanitario debe incluir estrategias estructuradas como:

 

  1. Unidades o consultas específicas o protocolos claros en atención primaria.
  2. Evaluación multidimensional: Valoración física, ginecológica, psicológica y social.
  3. Estrategias preventivas: Detección precoz de fragilidad ósea y riesgo cardiovascular.

 

 

¿Qué puedes hacer hoy?

 

Si estás pasando por la menopausia…

 

  • Infórmate y contrasta: Busca fuentes fidedignas y no pases por alto tus síntomas.
  • Habla sin tabúes: Comparte lo que sientes con tu entorno (pareja, familia, amistades, ámbito laboral).
  • Consulta a un profesional: Pide una valoración médica personalizada; existen alternativas terapéuticas seguras para mejorar tu calidad de vida.
  • Priorízate: Adopta hábitos que fortalezcan tu cuerpo y tu mente. Si eres profesional de la salud…
  • Visibiliza la etapa: Escucha activamente a las pacientes sin minimizar sus dolencias o atribuir todo al «estrés».
  • Mantén una formación continua: Actualízate sobre las últimas evidencias en terapias hormonales y no hormonales, así como en salud ósea y cardiovascular femenina.
  • Acompaña con empatía: Promueve un espacio seguro donde la mujer se sienta guiada, comprendida y empoderada para tomar decisiones sobre su propia salud.

 

 

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El pan un gran alimento cuando contiene fibra y masa madre

El pan es un gran alimento cuando contiene fibra y masa madre

Sofía Pérez Calahorra

17 de octubre de 2026

El pan es uno de los alimentos más importantes y presentes de la historia. Acompaña a la humanidad desde hace más de 14.000 años y, desde entonces, ha evolucionado junto a nuestras culturas y formas de alimentarnos. Egipcios, griegos y romanos perfeccionaron su elaboración, mientras que la fermentación natural con masa madre fue durante siglos la forma tradicional de producirlo.

Hoy, el pan debería conformar nuestra alimentación equilibrada, especialmente cuando se elabora con harinas integrales, que aportan fibra, vitaminas, minerales y otros compuestos de interés nutricional. Por ello, más que cuestionar si el pan es “bueno o malo”, conviene aprender a elegirlo bien, valorar su calidad y entender que puede ser un excelente alimento dentro de una dieta saludable.

 

La importancia del grano completo

El pan integral, cuando se elabora con harinas de granos o cereales completos, merece una atención especial. Un grano completo de cereal contiene tres partes principales: el endospermo, rico en almidón y proteínas; el salvado, donde se concentra gran parte de la fibra, minerales, vitaminas y antioxidantes; y el germen, que aporta grasas insaturadas, vitaminas del grupo B y vitamina E, minerales y otros compuestos bioactivos.

Cuando se produce harina integral de calidad, estas tres partes están presentes en la mezcla. En cambio, en la harina refinada (usada en la mayoría de los panes comerciales) se eliminan el salvado y el germen, reduciendo así la variedad y calidad de nutrientes presentes. Esto no convierte al pan blanco en un alimento que deba excluirse, pero sí explica por qué el pan integral presenta ventajas nutricionales adicionales.

 

La fibra: mucho más que regular el tránsito intestinal

Entre todos estos componentes, la fibra es uno de los grandes argumentos nutricionales a favor del pan integral. La fibra dietética no se digiere completamente y llega al intestino grueso, donde puede ejercer funciones importantes. De forma sencilla, suele hablarse de fibra soluble e insoluble.

La fibra soluble tiene capacidad para retener agua, ralentizar el vaciado gástrico y favorecer la sensación de saciedad. También puede contribuir a una mejor regulación de la glucosa y del colesterol sanguíneo. Además, parte de esta fibra puede ser aprovechada por los microorganismos del colon, por lo que ejerce un efecto prebiótico y contribuye al mantenimiento de una microbiota intestinal favorable. Por el contrario, la fibra insoluble, por su parte, incrementa el volumen de las heces y favorece la regularidad intestinal, resultando especialmente útil para prevenir o mejorar el estreñimiento.

Pero limitar los beneficios de la fibra únicamente al tránsito intestinal sería quedarse corto. Una alimentación rica en fibra es importante para la salud digestiva, metabólica y cardiovascular. El consumo de cereales integrales se ha asociado, además, con un menor riesgo de problemas como obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión, alteraciones del colesterol, enfermedades cardiovasculares y cáncer de colon. El problema es que el consumo de fibra en España se encuentra con frecuencia por debajo de las recomendaciones. Aumentar la presencia de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales constituye, por tanto, una estrategia nutricional adecuada.

Es en este punto, donde el pan integral puede convertirse en un excelente aliado. No sustituye al resto de alimentos vegetales, pero permite incorporar fibra de manera sencilla y cotidiana. Incluirlo en desayunos, comidas o meriendas puede contribuir a mejorar la calidad global de la alimentación tanto de adultos como de niños.

 

 

Masa madre: cuando la fermentación también suma

A las ventajas del cereal integral puede añadirse otro elemento de enorme interés: la masa madre.

Durante siglos, la fermentación natural fue la forma habitual de elaborar pan. La masa madre se basa en la actividad de levaduras y bacterias presentes de forma natural en los cereales y en el entorno. Estos microorganismos fermentan la masa, generan un medio ácido y producen transformaciones en diferentes componentes del cereal. Y esas transformaciones no afectan únicamente al sabor.

La fermentación con masa madre puede favorecer la biodisponibilidad de determinados minerales, facilitando su aprovechamiento por el organismo. Además, cuando se combina con cereales integrales, puede contribuir a obtener panes con una respuesta glucémica más moderada, evitando elevaciones tan rápidas de la glucosa en sangre.

La masa madre también puede favorecer la digestibilidad del pan. La actividad fermentativa de bacterias y levaduras, el medio ácido que generan y la acción de sus enzimas modifican distintos componentes de la masa. Incluso parte de la fibra insoluble puede transformarse en fibra soluble durante la fermentación, aumentando el interés nutricional del producto desde el punto de vista de la salud intestinal.

 

Reivindicar el pan como un gran alimento

El pan puede y debe tener cabida en una alimentación saludable. No existe una cantidad universal de pan adecuada para todas las personas, ya que dependerá de la alimentación global, las necesidades energéticas y el nivel de actividad física. Pero lo que sí está en nuestras manos es mejorar nuestras elecciones. La clave no está en eliminarlo, sino en aprender a elegir el más saludable.

Priorizar panes integrales, elaborados con el grano completo y, cuando sea posible, con masa madre, permite aprovechar mejor sus cualidades nutricionales. Y acompañarlos con alimentos como aceite de oliva virgen extra, tomate, aguacate, hummus, frutos secos u otras fuentes de proteínas de calidad permite construir desayunos, comidas y meriendas sencillas, nutritivas y equilibradas.

Después de miles de años formando parte de nuestra historia, el pan continúa siendo un gran alimento: fuente de energía, vehículo de fibra y nutrientes, parte de nuestra cultura gastronómica y perfectamente compatible con una alimentación saludable.

 

 

 

 

 

 

 

 

La ciencia de cuidar la vida cuando más vulnerable es

La ciencia de cuidar la vida cuando más vulnerable es

Ignacio Ladrero Paños

16 de octubre de 2026

Cada 16 de octubre se conmemoran el Día Mundial de la Anestesia y World Restart a Heart, la jornada mundial de concienciación sobre la parada cardiaca. Dos iniciativas diferentes con un propósito común: recordar que la formación, la anticipación y una respuesta rápida pueden salvar vidas.

 

Anestesia: mucho más que “dormir” al paciente

 

El Día Mundial de la Anestesia recuerda la demostración pública del uso del éter realizada el 16 de octubre de 1846 en el Massachusetts General Hospital de Boston. Aquel acontecimiento marcó un antes y un después: la cirugía podía realizarse sin el sufrimiento que hasta entonces parecía inevitable.

 

Sin embargo, describir la anestesia como el acto de “dormir” a una persona ofrece una imagen incompleta. La anestesiología moderna es una especialidad dedicada a proteger al paciente antes, durante y después de una intervención.

 

Antes de la operación, el anestesiólogo estudia los antecedentes, los tratamientos, las alergias y los posibles riesgos. Durante el procedimiento, administra la técnica anestésica más adecuada y vigila continuamente la respiración, el corazón, la presión arterial, la temperatura y otras funciones esenciales. Después, controla la recuperación, previene complicaciones y trata el dolor.

 

Su trabajo tampoco termina en el quirófano. Los anestesiólogos participan en la atención a pacientes críticos, las urgencias vitales, las unidades de reanimación, el tratamiento del dolor y numerosos procedimientos diagnósticos y terapéuticos. En España, la propia denominación de la especialidad, Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, refleja esta amplitud asistencial. La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor identifica entre sus campos de actuaciónla anestesiología dentro y fuera del quirófano, los cuidados intensivos y el dolor.

 

Una seguridad construida entre muchas personas

 

La anestesia actual es considerablemente más segura gracias a la formación especializada, la evaluación previa, la monitorización, los medicamentos modernos, los protocolos y el trabajo coordinado. No depende de una sola máquina ni de un único profesional, sino de un sistema preparado para anticiparse a los problemas y responder ante ellos.

 

En Europa, la Declaración de Helsinki sobre Seguridad del Paciente en Anestesiología 2.0 recuerda que los pacientes tienen derecho a estar protegidos frente a daños durante la atención sanitaria. También subraya la necesidad de disponer de personal suficiente, formación continuada, simulación clínica, recursos adecuados y una cultura que permita aprender de los incidentes.

 

Pero esta seguridad no está distribuida por igual. Mientras España y otros países europeos cuentan con una especialidad médica estructurada y sistemas avanzados de vigilancia perioperatoria, muchas regiones del mundo siguen teniendo dificultades para ofrecer cirugía y anestesia seguras y asequibles. La Comisión de Cirugía Global de The Lancet estimó que alrededor de 5.000 millones de personas no podían acceder a estos cuidados cuando los necesitaban.

 

Hablar del Día Mundial de la Anestesia también significa, por tanto, hablar de equidad. Una operación segura no debería depender del país en el que una persona haya nacido.

 

Cuando el corazón se detiene

 

El 16 de octubre es también la jornada mundial World Restart a Heart, promovida por el International Liaison Committee on Resuscitation. Su mensaje es sencillo y poderoso: cualquier persona puede aprender reanimación cardiopulmonar y convertirse en el primer eslabón de una cadena que salva vidas.

 

Una parada cardiaca sucede cuando el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz. La persona pierde la conciencia y no respira con normalidad o presenta jadeos. No debe confundirse con un infarto: el infarto se produce por una interrupción del flujo sanguíneo en una arteria del corazón, aunque en algunas ocasiones puede desencadenar una parada cardiaca.

 

En esos primeros minutos, lo que haga quien presencia la situación puede resultar decisivo. La primera persona capaz de ayudar no suele ser un médico o una enfermera, sino un familiar, una amistad, un compañero de trabajo o alguien que se encontraba cerca

 

¿Qué podemos hacer?

 

Ante una persona que se desploma y no responde:

  1. Comprueba que el lugar sea seguro.

  2. Llama inmediatamente al 112, activa el teléfono en el modo manos libres y sigue las indicaciones del profesional que atienda la llamada. En España, el 112 es el número general y gratuito de acceso a los servicios de urgencia.
  3. Si la persona no respira normalmente, inicia compresiones en el centro del pecho.
  4. Comprime con fuerza y rapidez, a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto.
  5. Si hay un desfibrilador externo automatizado disponible, enciéndelo y sigue sus instrucciones de voz.

Las guías europeas de reanimación de 2025 señalan que cualquier persona puede aprender RCP y utilizar un desfibrilador. También recuerdan que, ante una persona inconsciente con respiración anormal, las compresiones deben comenzar cuanto antes y que el riesgo de ocasionar un daño grave por intentar ayudar es bajo.

 

El desfibrilador analiza el ritmo cardiaco y solo recomienda una descarga cuando está indicada. El aparato guía al reanimador mediante instrucciones visuales o de voz, por lo que no es necesario saber interpretar un electrocardiograma para utilizarlo.

 

Dos manos y todo un sistema sanitario

 

La anestesia segura y la reanimación cardiopulmonar forman parte de una misma cultura del cuidado. Una comienza muchas veces con la intervención de un ciudadano; la otra reúne conocimiento especializado, tecnología y trabajo multidisciplinar. Ambas necesitan formación, coordinación y confianza.

 

Este 16 de octubre es una oportunidad para reconocer a quienes protegen nuestras funciones vitales cuando somos más vulnerables, pero también para asumir una responsabilidad compartida. Aprender RCP, conocer la ubicación de los desfibriladores y atreverse a llamar al 112 puede marcar la diferencia. No hace falta llevar bata para empezar a salvar una vida. En ocasiones, dos manos, una llamada y la decisión de actuar son el comienzo de una segunda oportunidad.

La muerte perinatal desde la perspectiva de unos padres en duelo

La muerte perinatal desde la perspectiva de unos padres en duelo

Alberto Lostao Ballestín y Pilar Bellido Bona

15 de octubre de 2026

El 15 de octubre se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Esta fecha está dedicada a visibilizar la pérdida de los bebés durante la gestación, el parto o sus primeros días de vida. Se trata de un dolor que históricamente la sociedad ha silenciado, ignorado o minimizado, de un tema tabú. Durante décadas, la respuesta cultural ante una pérdida de este tipo era olvidar rápidamente y actuar como si nada hubiera pasado. Este día busca romper ese silencio acumulado, permitiendo a las familias hablar con apertura sobre sus hijos y su dolor, libres de vergüenza o culpa.

 

La sociedad acostumbra a medir el sufrimiento según el tiempo convivido. Dado que un bebé que fallece antes de nacer o al poco de hacerlo no deja huellas físicas en este mundo, su pérdida a menudo carece de reconocimiento social. Esta conmemoración valida que el amor y la unión con un hijo/a no se miden por el tiempo vivido, sino por la profundidad con la que se le deseó.

 

Es, ante todo, un espacio de encuentro para recordar a quienes no pudieron quedarse. Asimismo, la fecha es un reclamo de protocolos clínicos humanizados en el entorno hospitalario: formación del personal para comunicar malas noticias con empatía, acompañamiento psicológico especializado y prácticas de despedida respetuosas, como la entrega de cajas de recuerdos, entre otras.

 

En el ámbito de la creación de estos recuerdos, Aragón cuenta con una gran iniciativa: la Asociación Estelar, lleva 11 años elaborando sus «Kits de Duelo». Esta entidad se dedica a arropar a las familias en duelo perinatal entregando estos kits en los hospitales, transformando las UCIs Infantiles con luz y color, e impulsando el legado de la leche materna.

 

Uno de cada cuatro embarazos no llega a término. Se trata de una realidad desgarradora que rompe el alma cuando te toca ser ese «uno» y ves quebrado tu proyecto de vida. En instantes tan complejos, el acompañamiento profesional cercano y empático resulta vital.

 

Desgraciadamente, en España aún no existe un protocolo común y cada centro u hospital actúa según su propio criterio. Tras una pérdida gestacional, perinatal o neonatal, abandonar el hospital e irse a casa con las manos vacías representa una de las situaciones más desgarradoras tras el impacto inicial.

 

En este contexto, la caja de recuerdos —confeccionada por personas voluntarias en el caso de la Asociación Estelar— es un objeto físico preparado minuciosamente que se entrega a las familias en el hospital. Constituye una herramienta emocional de gran valor en la atención humanizada, cuyo fin es conservar las únicas pruebas tangibles de la existencia de ese hijo/a cuando el tiempo compartido ha sido tan breve.

 

El «Kit de Duelo» de Estelar incluye elementos de alto valor simbólico y sensorial:

  • Huellas de manos y pies: impresas en tinta por el personal sanitario, permiten guardar el registro físico de su cuerpo.
  • Gorritos y sábana: prendas que llevó el bebé, las cuales conservan su olor y forma, sirviendo de refugio sensorial.
  • Tarjeta identificativa: donde se recoge su nombre, fecha de nacimiento y peso.

 

Esta caja cumple funciones terapéuticas fundamentales:

 

  1. Valida la existencia del hijo/a y la maternidad: demuestra de forma irrefutable que el bebé existió, tuvo nombre y fue amado, frente a comentarios que buscan restar importancia a la pérdida.
  2. Facilita el tránsito por el duelo: permite a los padres procesar la vivencia a su propio ritmo cuando se disipa el shock emocional inicial.
  3. Mitiga el temor al olvido: ofrece un ancla segura para preservar la memoria física del bebé con el paso del tiempo.
  4. Humaniza la despedida: transforma un momento traumático en un acto de despedida digno y amoroso, integrando al hijo/a en la historia familiar.

 

Por todo ello, la entrega de estas cajas no es un simple gesto compasivo u opcional, sino una intervención clínica indispensable para la salud mental. Al cruzar las puertas del hospital con los brazos vacíos, esa pequeña caja no elimina la ausencia, pero hace que el vacío pese un poco menos al certificar que ese hijo/a existió, fue amado y formará parte para siempre de la familia.

El dolor total: parte esencial de los Cuidados Paliativos

El dolor total: parte esencial de los Cuidados Paliativos

Marisa de la Rica Escuín

10 de octubre de 2026

El 10 de octubre de 2026 se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos (CP) bajo el lema “Tratamiento del dolor: una parte esencial de los cuidados paliativos”. Cualquier reflexión sobre el dolor en CP debe remitirse a Cicely Saunders, enfermera, trabajadora social y médica británica, fundadora del primer hospice moderno (St Christopher’s Hospice, Londres, 1967) y pionera del movimiento paliativo contemporáneo. A partir de su experiencia clínica con pacientes terminales, Saunders acuñó en 1964 el concepto de “dolor total” (total pain), que transformó la manera de entender y abordar el sufrimiento en el final de la vida. Para Saunders, el dolor es una experiencia global que abarca dimensiones físicas, psicológicas, sociales y espirituales, y exige atender a la persona en su totalidad, no solo a su enfermedad.

 

El concepto de dolor total ha servido de trasfondo para promover la atención multidisciplinar en CP, en la que el control del dolor físico con fármacos y técnicas se combina con intervenciones psicológicas, sociales y espirituales. No se trata de añadir apoyo emocional o acompañamiento al tratamiento analgésico, sino de comprender que esos aspectos forman parte constitutiva del propio dolor. Los CP son una atención especializada dirigida a mejorar la calidad de vida de personas que enfrentan enfermedades graves, mediante la prevención y alivio del sufrimiento físico, psicológico, social y espiritual. No son cuidados para cuando ya no hay nada que hacer, ni se activan solo en los últimos días. Por el contrario, deberían integrarse de forma temprana en el proceso asistencial, en paralelo a los tratamientos curativos o de control de la enfermedad, y extenderse más allá del cáncer a otras patologías crónicas complejas y en todas las edades, como se recoge en la Estrategia Nacional de CP 2026-2030.

 

Según el Atlas de CP en Europa 2025, España cuenta con unos 450 equipos de cuidados paliativos, un 40% más que en 2019, aunque todavía se sitúa por detrás de los países europeos más avanzados. Además, persisten importantes desigualdades entre comunidades autónomas en los criterios de acceso, la formación de los profesionales, la composición de los equipos y los modelos asistenciales, por ello ya se habla de dos velocidades en CP en España.

 

Y, tampoco existe una ley estatal que establezca un marco común. Esta ausencia de regulación nacional ha dado lugar a que el acceso a una atención paliativa integral y de calidad no esté garantizado de forma homogénea en todo el territorio, ni en función de la patología.

 

Se estima que cada año hay en España casi 130.000 pacientes con necesidades paliativas complejas, de los cuales alrededor de 80.000 no reciben cuidados paliativos de calidad con notables desigualdades territoriales. La cobertura se centra principalmente en pacientes oncológicos y deja desatendidas a personas con enfermedades crónicas complejas, fragilidad o pluripatología. Además, persisten carencias estructurales en recursos hospitalarios, domiciliarios, residenciales, pediátricos e intermedios, lo que provoca inequidad, sobrecarga familiar e ingresos evitables.

 

Una de las barreras más persistentes es el desconocimiento. Muchas personas siguen asociando los CP exclusivamente con la muerte inminente, el abandono del tratamiento o la sedación terminal, pese a que constituyen una atención activa, especializada y basada en la evidencia. Esta percepción retrasa las derivaciones, limita la demanda informada y dificulta el acceso a una atención paliativa de calidad. Pero el desconocimiento no es solo social. En muchos grados de Ciencias de la Salud, los CP siguen estando ausentes o son marginales en los planes de estudio, a pesar de constituir un modelo transformador del sistema sanitario. Esto tiene consecuencias directas en la práctica clínica: profesionales que no identifican a tiempo las necesidades paliativas, que no saben manejar síntomas complejos o que no se sienten cómodos abordando la comunicación sobre el pronóstico, los objetivos de cuidado o el final de la vida. La Sociedad Española de CP (SECPAL) lleva años reclamando la inclusión de esta disciplina en la totalidad del proceso asistencial, tanto en atención primaria como especializada, y en todos los grupos de enfermedades y edades.

 

El lema de este año no puede interpretarse de forma reduccionista entendiendo el dolor únicamente como un fenómeno físico. La aportación de Cicely Saunders invita a leerlo de otra manera: el tratamiento del dolor es esencial precisamente porque el dolor es total y su manejo exige una respuesta igualmente integral. Esto implica que no puede limitarse a prescribir analgésicos, por necesarios que sean, sino que requiere valorar el miedo, la incertidumbre, el duelo anticipado, las dificultades económicas, los conflictos familiares, las preguntas de sentido y las necesidades espirituales que se entrelazan con la experiencia de la enfermedad grave. Y exige equipos multidisciplinares capaces de intervenir en todas esas dimensiones, en coordinación con atención primaria y otros niveles asistenciales.

 

Frente a esto, diversas sociedades científicas, asociaciones profesionales y de pacientes han impulsado un decálogo para el desarrollo de los cuidados paliativos en España. Su mensaje es claro: Es necesario aprobar una ley nacional que garantice cuidados paliativos equitativos, de calidad, con recursos suficientes y profesionales adecuadamente formados.

 

Incluir los CP en la definición de cobertura sanitaria universal, tal como recomienda la OMS, y desplegarlos en todos los niveles asistenciales y para todas las enfermedades graves, no es un lujo, sino una responsabilidad ética de los sistemas sanitarios.

 

En un sistema público universal, ni el código postal ni la enfermedad deberían determinar el acceso a CP expertos. Este día nos invita a reclamar que sean un derecho efectivo y a recordar, con Cicely Saunders, que aliviar el dolor implica acompañar a la persona en todas sus dimensiones al final de la vida.