Riesgos ocultos en el agua: precauciones frente a las amebas de vida libre
Riesgos ocultos en el agua: precauciones frente a las amebas de vida libre
María Teresa Fernández Rodrigo
4 de julio de 2025
¿Qué son las Amebas de Vida Libre (AVL)?
Las amebas de vida libre (AVL) son protozoos de los que quizá no has escuchado hablar nunca y, sin embargo, se encuentran ampliamente distribuidos en la Naturaleza y en contacto con personas, animales y plantas. El nombre de “ameba” se deriva de la antigua palabra griega amoibé, que significa “el cambio” que, hace referencia al aspecto cambiante de este microorganismo cuando se mueve mediante pseudópodos. Son ubicuos en la Naturaleza y son llamados de “vida libre” porque pueden vivir en cualquier hábitat húmedo o acuático, aerobio o anaerobio y habitualmente no son patógenas. Han sido aislados en el agua de piscinas, en el mar, el suelo, plantas, lentes de contacto, agua embotellada, agua de red pública.
El grupo de protistas ameboides comprenden un grupo muy extenso y diverso con más de 15000 especies y la mayoría de ellas, aunque están en contacto permanente con las personas, no suponen un riesgo para salud humana. Sin embargo, en algunas condiciones pueden comportarse como patógenos oportunistas. Existe evidencia de que algunos géneros como Acanthamoeba spp., Balamuthia mandrillaria , Vermamoeba vermiformis, Naegleria fowleri entre otras, pueden ser patógenas y provocar graves enfermedades.
La principal enfermedad que puede producir la ameba del género Acanthamoeba spp. es una grave lesión en la córnea (queratitis infecciosa) que, si no es diagnosticada y tratada a tiempo, puede llevar a la pérdida parcial o total de la visión del ojo afectado. La Naegleria Fowleri apodada “ameba como cerebros” es una ameba de mayor virulencia y su afinidad por el tejido cerebral puede provocar una meningoencefalitis amebiana primaria (MAP) de consecuencias fatales en poco tiempo. Afortunadamente, la Universidad de la Laguna ha patentado una molécula para el tratamiento de la enfermedad causada por esta ameba.
¿Cuál es el riesgo real?
En España, los datos relativos a la epidemiología de estas AVL en aguas destinadas al uso humano (consumo o recreo) son escasos, y se centran fundamentalmente en las Islas Canarias y en el noreste peninsular. Sin embargo, si estos protozoos consiguen colonizar e invadir los tejidos y órganos diana pueden ser peligrosas, pero no todas las personas tenemos la misma susceptibilidad ni similares factores de riesgo.
¿Quiénes deben protegerse?
El contacto que habitualmente tenemos con el agua es diario y se hace más frecuente en esta época estival. En relación con las amebas del género Acanthamoeba spp., es fundamental conocer los riesgos asociados y adoptar las medidas preventivas adecuadas. En particular, las personas que utilizan lentes de contacto deben retirarlas antes de bañarse, ducharse o sumergirse en cualquier medio acuático ya que, el contacto con agua contaminada puede favorecer la entrada del patógeno y aumentar el riesgo de queratitis por Acanthamoeba. Una medida general muy importante consiste en mantener una higiene adecuada de las lentes de contacto y protegerlas siempre en los recipientes preparados para ello.
Las lesiones cerebrales graves causadas por Naegleria fowleri son muy poco frecuentes en España, ya que esta ameba termófila prefiere climas templados y cálidos y resulta bastante sensible a los tratamientos de desinfección convencionales, como el cloro. Aunque no representa la norma en nuestro país, en 2018 en Toledo, se documentó un caso en una niña tras bañarse en una piscina cubierta. Sin embargo, N. fowleri sí se ha aislado en medios donde el agua está templada o caliente, especialmente en aquellos sistemas donde se forman biofilm y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen su persistencia y proliferación. Por ello, se recomienda mantener limpios y libres de biofilm los conductos de agua (como los de aire acondicionado, piscinas, jacuzzis, fuentes, termos, griferías…), y asegurar una cloración y desinfección adecuadas.
Cómo actúa esta ameba: cuando se sumerge la cabeza en el agua, penetra a través de las fosas nasales atravesando la lámina cribosa del etmoides y llega hasta el cerebro, provocando esta grave infección. Para prevenir el contagio es recomendable no sumergirse en el agua tibia de lagos, aguas termales, piscinas… o si se hace, debe evitarse que penetre el agua por la nariz.
¿Y si ingerimos agua contaminada con amebas?
No representa riesgo digestivo, pero siempre debe asegurarse la potabilización del agua, ya que fuentes naturales pueden contener otros patógenos como Giardia spp. Cryptosporidium spp. o Salmonella spp.
Las AVL pueden comportarse como un “caballo de Troya”
Otra característica de las AVL es su fuente de alimentación principal: las bacterias. Cuando las bacterias son fagocitadas por la AVL se ha demostrado que algunas de estas bacterias, han desarrollado una relación de simbiosis con la ameba y son capaces de sobrevivir en el interior y, además, les confieren cierta protección. Cuando el medio se hace hostil la ameba se enquista, resiste y sobrevive con las bacterias en su interior, hasta que el medio vuelve a ser propicio para ellas. En ese momento puede liberar las bacterias que, incluso se han multiplicado, contaminando de esta forma el agua. Estas bacterias pueden ser realmente peligrosas y patógenas para el ser humano como Legionella, Pseudomonas, Helicobacter Pylori y cianobacterias tóxicas.
¿Debemos entonces erradicar las AVL del medio natural?
En absoluto. En primer lugar, porque sería casi imposible ya que son medioambientales y en segundo lugar, porque forman parte del ecosistema y del equilibrio natural.
Lo importante es evitar que se acumulen y proliferen en exceso estos protozoos sobre todo en los biofilms. Para ello, es clave mantener limpios los filtros, las tuberías y las paredes de las piscinas, además de tratar correctamente el agua. Aun así, lo más recomendable es que las personas con factores de riesgo tomen precauciones para protegerse y evitar una posible exposición que pueda causarles daños graves.
No obstante, si es portador de lentes de contacto y en algún momento observan una lesión en la córnea tras el contacto con el agua, acudan a su oftalmólogo lo antes posible para iniciar el tratamiento.
Disfruta del agua este verano, pero con responsabilidad. ¡Feliz verano!

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