Ictus: Cada minuto cuenta
Ictus: Cada minuto cuenta
Pilar Domínguez-Oliván
29 de octubre de 2025
Cada año, el 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus y este año 2025 está dedicado a la importancia de actuar rápido frente a una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
¿Qué es el ictus?
El ictus o accidente cerebrovascular (ACV) es una emergencia médica que ocurre porque de manera repentina no llega sangre a una parte del cerebro, ya sea por una obstrucción (llamado también ictus isquémico o infarto cerebral) o una hemorragia (conocido como “derrame”). El primero supone aproximadamente el 80% de los ictus en Aragón. En ambos tipos de ictus, el tejido cerebral afectado deja de recibir oxígeno y nutrientes y, en cuestión de minutos, puede dejar de funcionar, lo que causa daños cerebrales que pueden ser irreversibles.
Se calcula que una de cada cuatro personas sufrirá al menos un ictus a lo largo de su vida. El número de casos de ictus está aumentando en población general y en adultos jóvenes (menores de 55 años) en todo el mundo, debido a la mayor esperanza de vida y a factores de riesgo que son, en su mayoría, evitables. Según el Atlas del Ictus en España de 2019, el ACV es la segunda causa de muerte por enfermedad en el mundo y la primera en mujeres. En España, alrededor de 120.000 personas sufren un ictus cada año y unas 25.000 fallecen.
Cuando se sobrevive, 1 de cada 6 personas queda con discapacidad funcional y aumenta el riesgo de deterioro cognitivo leve o incluso de demencia.
No, el ictus no es solo cosa de mayores
La mayor parte de los ictus se deben a factores evitables. En concreto, la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud actualizada en 2024 establece diez factores de riesgo modificables. La principal causa de ictus a cualquier edad es el tabaquismo, pero también influyen la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el consumo de alcohol y la fibrilación auricular. En personas más jóvenes, son frecuentes los trastornos de coagulación, el desgarro interno de la carótida y el consumo de cocaína, opioides y cannabis. Incluso menores de 15 años pueden sufrir un ictus, aunque es raro; en estas personas suele deberse a malformaciones en los vasos sanguíneos del cerebro o a problemas cardíacos. No obstante, en el 25% de los casos (y en el 50% en pacientes jóvenes) la causa es desconocida.
¿Cómo reconocer un ictus?
Los síntomas pueden aparecer de forma repentina y no siempre son evidentes. Sin embargo, hay señales clave que pueden salvar vidas.
La Fundación Freno al Ictus, que promueve iniciativas y proyectos para reducir el impacto social del ictus en España, recoge los síntomas de aparición más frecuentes:
- Pérdida de la mímica y parálisis de media cara (pídale a la persona que sonría)
- Pérdida de fuerza o debilidad en un lado del cuerpo (pídale a la persona que levante los brazos)
- Problemas para hablar o de comprensión (pídale a la persona que responda a una pregunta sencilla: ¿cómo te llamas?)
Es fácil recordar el acrónimo FAST (“rápido” en inglés): Face-Arm-Speech-Time (cara-brazo-habla-tiempo).
Otros posibles síntomas pueden ser:
- Dolor fuerte o súbito de cabeza.
- Problemas de visión doble o pérdida de visión.
- Problemas de equilibrio o inestabilidad.
- Pérdida de sensibilidad u hormigueo en un lado del cuerpo.
Hay que tener en cuenta que no todos los ictus provocan dolor de cabeza intenso ni todos los síntomas son evidentes. Además, la persona puede no estar consciente para seguir órdenes, por lo que, ante la menor sospecha de ictus, hay que llamar al 061 o acudir inmediatamente a un servicio de urgencias.
El ictus es una emergencia sanitaria en la que el tiempo es clave
El ictus es una enfermedad tiempo-dependiente. Cuanto antes se actúe, mejores serán las posibilidades de recuperación.
El “Código Ictus” es un sistema que permite la rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes a los servicios de urgencias hospitalarios. Su objetivo es reducir la mortalidad y minimizar las secuelas y posibles complicaciones, para lograr el mayor número de vidas independientes. Las actuaciones de reperfusión, tratamiento conservador o específico del ictus hemorrágico, que restauran el flujo sanguíneo y reducen el daño cerebral han de realizarse en las primeras 6 horas después de que este se produzca si se cumplen criterios. Por eso insistimos: no hay que demorar la petición de ayuda sanitaria, ya que cada minuto cuenta.
He tenido un ictus, ¿voy a recibir tratamiento?
Una vez que la persona se encuentra estabilizada, generalmente entre 24 y 48 horas después del ictus, suele iniciarse la neurorrehabilitación. Lo ideal es que este proceso comience en las Unidades de Ictus de los hospitales. No importa la edad de la persona para recibir tratamiento.
Forman parte del equipo neurorrehabilitador médicos con especialidad en medicina física y rehabilitación, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos fundamentalmente.
El objetivo del tratamiento interdisciplinar es favorecer la recuperación de las funciones previas a la lesión (física, cognitiva, emocional…) y reducir las secuelas, con la prioridad de alcanzar la mayor autonomía posible y el retorno a la vida en comunidad. Es fundamental que el tratamiento individualizado comience pronto, dado que la neuroplasticidad cerebral después de la lesión está aumentada. Por término medio, la mayor recuperación se produce en torno a los 6 meses (atención hospitalaria y ambulatoria), aunque se pueden conseguir mejoras pasado este periodo (atención comunitaria), con diferencias en los programas ofertados por las distintas Comunidades Autónomas en cuanto a duración y frecuencia.
Los tratamientos deben ser realizados por personal especializado e incluyen actividades que van desde la intervención manual hasta la telerrehabilitación. Han de ser actividades significativas para la persona, con tareas específicas establecidas y objetivos consensuados con el paciente, de dificultad creciente y con práctica variada. Su finalidad es recuperar funciones con la mejor calidad posible y con el menor número de compensaciones.
A lo largo del tratamiento influye positivamente la autoeficacia del paciente, con su motivación, afrontamiento activo y perseverancia. El equipo de neurorrehabilitación también se encarga de informar y formar al entorno del paciente en los cuidados y atenciones necesarios.
Recuerda: incorpora a tu vida hábitos saludables y ante un ictus, actúa rápido.

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