Educación para la salud ¿interesa a la sociedad?

Educación para la salud ¿interesa a la sociedad?

Mª Ángeles Ferrer Pascual

25 de enero de 2026

En la actualidad se celebran numerosos “Días Mundiales” dedicados a distintos temas. Sin embargo, la Educación para la Salud (EpS) no tiene una fecha concreta, sino que se vincula al Día Mundial de la Salud y al Día Internacional de la Educación. Estos se celebran, respectivamente, los días 7 de abril y 24 de enero. El primero conmemora la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su compromiso histórico con los retos de la Salud Pública, especialmente con el objetivo de la “Salud para todos”. En cambio, el segundo, en lo que se refiere a la EpS, pone énfasis en la necesidad de la alfabetización en salud, siendo la educación la herramienta fundamental para dicho propósito. Este hecho debe hacer reflexionar sobre la importancia que tiene la EpS en la sociedad actual.

 

 

¿Qué es realmente la EpS?

 

El interés por la EpS surgió a comienzos del siglo pasado cuando nació la primera organización profesional, The Public Health Education, relacionada con este concepto y vinculada a la Asociación Americana de Salud Pública.

 

En aquella época Wood (1926) redactó la primera definición de EpS como “la suma de experiencias que influyen favorablemente sobre los hábitos, actitudes y conocimientos relacionados con la salud del individuo y de la comunidad”. Con el paso del tiempo, autores como Sepilli (1958) ampliaron esta visión al introducir conceptos como “intervención social, modificación consciente y duradera de comportamientos”; mientras que Green (1992) puso énfasis en el “aprendizaje planificado y voluntario para el cambio de comportamientos”. La OMS, en 1998, define la Eps en el glosario sobre Promoción de la Salud como “las oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente que suponen una forma de comunicación destinada a mejorar la alfabetización sanitaria, incluida la mejora del conocimiento de la población en relación con la salud y el desarrollo de habilidades personales que conduzcan a la salud individual y de la comunidad”. El término alfabetización no se limita a la adquisición de conocimientos y habilidades en salud, sino que también favorece el empoderamiento de la población para tomar decisiones razonadas a nivel individual y colectivo potenciando la conciencia social.

 

Se puede decir por tanto que, la EpS es un instrumento fundamental en el desarrollo de la Promoción de la Salud. Esta ha evolucionado a lo largo del tiempo marcando claramente dos periodos. El primero, más clásico, con una educación cimentada en acciones dirigidas al individuo, responsabilizándolo de sus comportamientos, basada en un aprendizaje pasivo cuya finalidad era modificar conductas insanas. El segundo periodo, a partir de finales del siglo pasado, se centra en una EpS con una perspectiva más comunitaria, teniendo en cuenta aquellos factores externos al individuo, donde la educación supone un proceso de intervención social y donde los sujetos adquieren más implicación en el proceso de aprendizaje, capacitándolos para una participación activa que les permita tomar decisiones razonadas no solo en el ámbito individual, sino también en el social e incluso el político. Así, se puede considerar que la EpS es un proceso transversal que va a influir en la salud y los problemas de la población, en los determinantes sociales que influyen en las condiciones de vida de los individuos, y en las gestiones y políticas que se aplican para mejorar el bienestar, no solo individual sino de manera colectiva.

 

 

¿Qué valor se otorga a la EpS en los planes de estudio de los Grados de Enfermería y Medicina?

 

De lo comentado anteriormente parece necesario educar a la población en materia de salud. Esto implica una formación exhaustiva de todos los agentes que intervienen en el bienestar común. Por ello, la EpS no debe limitarse al ámbito sanitario, sino que debe transcender también a los ámbitos familiar, educativo, social, laboral y de gestión.

 

Por otro lado, según se desprende de la concepción actual de la EpS, esta implica la formación de profesionales capaces de diseñar estrategias educativas que conduzcan a un aprendizaje activo. Su desarrollo debe integrar programas con metodologías que faciliten el análisis de necesidades, y/o problemas; que favorezcan la reflexión en la búsqueda de recursos y/o soluciones y que ayuden a la alfabetización de la población. En ellos es necesario incluir la evaluación de lo conseguido y no solo la impartición de conceptos teóricos sobre la salud.

 

Teniendo en cuenta estos aspectos, la formación en EpS debería contemplarse especialmente en los planes de estudio de las disciplinas de Ciencias de la Salud.

 

Un análisis sencillo de la realidad actual de la materia EpS, dentro de los planes de estudio de los Grados de Enfermería y Medicina, en treinta Facultades Públicas de las diferentes Comunidades autónomas de España, muestra que:

 

  • En el Grado de Enfermería, solo el 26,6% de los planes tienen una asignatura denominada EpS, de 6 créditos, excepto una con 3 créditos. El 68,2% de las que no tienen asignatura específica, integran en otras asignaturas uno o varios temas sobre EpS, la mayor parte en Enfermería Comunitaria y las menos en Salud Pública y Promoción de la Salud. En el resto no se han encontrado contenidos relacionados con una formación concreta en EpS.
  • En cuanto al Grado de Medicina, la situación es todavía más deficitaria, ya que ninguna tiene una materia denominada EpS y solo en una facultad existe una asignatura que se aproxima a esta denominada “Promoción de la Salud”. Tan solo el 26% de las facultades revisadas tienen algún tema relacionado con la EpS desarrollado en otras asignaturas.

Esta situación debe hacer pensar sobre la poca importancia que se le da a la EpS dentro de los estudios universitarios. Los profesionales de la salud deberían adquirir competencias necesarias para desarrollar una adecuada EpS, y así conseguir los objetivos que anteriormente se han mencionado.

 

Las competencias ligadas al desarrollo de estrategias y habilidades para la comunicación y la motivación o el diseño de programas de EpS dirigidos a individuos, familias y/o grupos de la comunidad son complejas y para poder alcanzarlas no es suficiente con el estudio de conceptos teóricos desarrollados en unos pocos temas a lo largo de toda una carrera. Se requiere de una educación práctica adecuada que implica más tiempo y mayor dedicación. Más grave aún es la inexistencia de esta materia en la preparación de quienes tienen una responsabilidad clave en la salud de la población.

 

 

¿Cuál debería ser el valor de la EpS en la sociedad?

 

La sociedad actual vive un momento muy convulso a nivel global. Existen multitud de escenarios inquietantes y dramáticos, en los que se puede observar que el valor de la salud carece de importancia. Por otra parte, los problemas de salud aumentan y se cronifican y las condiciones de vida, de gran parte de la población, están lejos de considerarse saludables, creciendo cada día más la desigualdad social. Esto supone una pérdida de los valores que deben guiar a la sociedad. Esta decadencia tiene que ver con la mala organización y gestión de los recursos, y con las políticas que se aplican, que están lejos de favorecer el bienestar de la comunidad. Hay que salir de esta situación, implicando a las personas, tanto de forma individual como colectiva, y a todos los responsables de la salud, de la educación, de la gestión, y de la política para conseguir que la salud sea considerada el mayor valor patrimonial que puede tener una sociedad. Una población bien educada en salud está capacitada para exigir las necesidades que favorezcan su bienestar.

Comunidades de aprendizaje: Un beneficio para la salud mental y emocional del alumnado

Comunidades de aprendizaje: Un beneficio para la salud mental y emocional del alumnado

Carlos Mir Ramos

24 de enero de 2026

En los últimos años, la salud mental y emocional del alumnado en educación infantil y primaria ha pasado de ser un asunto periférico a convertirse en una prioridad educativa y social. El aumento de la ansiedad infantil, las dificultades de autorregulación emocional y los problemas de convivencia en los centros escolares obligan a repensar no sólo qué se enseña, sino cómo y con quién se aprende.

 

En este contexto, las comunidades de aprendizaje emergen como un modelo educativo con un impacto significativo no solo en el rendimiento académico, sino también en el bienestar psicológico, emocional y relacional del alumnado. Su fundamento principal es sencillo pero transformador: el aprendizaje se construye de manera colectiva, dialógica e inclusiva, implicando a toda la comunidad educativa.

 

Las comunidades de aprendizaje se sustentan en el aprendizaje dialógico, un enfoque respaldado por la investigación científica que sitúa el diálogo igualitario como motor del desarrollo cognitivo y emocional. Tal y como recogen los estudios del Community of Research on Excellence for All, la interacción basada en el respeto, la escucha activa y la validación de la palabra del otro favorece entornos emocionalmente seguros, condición indispensable para un aprendizaje significativo.

 

Desde edades tempranas, el alumnado necesita sentirse escuchado, valorado y reconocido. En educación infantil y primaria, donde la identidad y la autoestima se encuentran en pleno proceso de construcción, las dinámicas propias de las comunidades de aprendizaje —como los grupos interactivos o las tertulias dialógicas— contribuyen a reducir el sentimiento de aislamiento y a fortalecer el sentido de pertenencia al grupo. Diversas investigaciones han señalado que este sentimiento actúa como factor protector frente al estrés, la ansiedad y el rechazo social.

 

Otro de los pilares de las comunidades de aprendizaje es la participación activa de las familias y otros miembros de la comunidad. Esta apertura del centro educativo rompe con el aislamiento tradicional de la escuela y genera una red de apoyo emocional alrededor del alumnado. Cuando niños y niñas perciben coherencia y colaboración entre escuela, familia y entorno social, se incrementa su seguridad emocional y disminuyen los conflictos conductuales, tal y como recogen estudios sobre clima escolar y bienestar infantil.

 

Asimismo, las comunidades de aprendizaje promueven valores esenciales para la salud mental como la solidaridad, la cooperación y la resolución pacífica de conflictos. Frente a modelos competitivos que refuerzan la comparación constante y el miedo al error, este enfoque apuesta por el éxito educativo para todos, reduciendo la frustración académica y el estigma asociado a las dificultades de aprendizaje. No es casual que numerosos centros que funcionan como comunidades de aprendizaje, registren una disminución del acoso escolar y una mejora notable del clima emocional del aula.

 

Desde una perspectiva psicológica, el modelo de comunidades de aprendizaje favorece el desarrollo de competencias emocionales clave: empatía, autorregulación, habilidades sociales y comunicación asertiva. Estas competencias, ampliamente reconocidas por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, son determinantes para la prevención de problemas de salud mental a lo largo del ciclo vital.

 

No obstante, es importante subrayar que, la implementación de comunidades de aprendizaje requiere formación docente, compromiso institucional y voluntad política. No se trata de una metodología puntual, sino de una transformación profunda de la cultura escolar, donde la inclusión y el bienestar emocional no sean discursos retóricos, sino prácticas cotidianas evaluables.

 

En un momento histórico marcado por la sobreexposición digital, la fragilidad emocional y la aceleración de los ritmos de vida, la escuela tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de convertirse en un espacio de cuidado, diálogo y salud emocional. Las comunidades de aprendizaje demuestran que es posible educar desde el rigor académico sin renunciar a la humanidad, colocando el bienestar del alumnado en el centro del proceso educativo.

 

Un reciente estudio en la educación pública andaluza realizado a lo largo del 2025 por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSIF, ha alertado del preocupante deterioro de la convivencia escolar y de la conflictividad en las aulas, por lo que invertir en modelos educativos que fortalecen la salud mental infantil no es un lujo ni una moda pedagógica: es una decisión ética y preventiva que tendrá repercusiones positivas en la sociedad del mañana.

Adherencia al Programa de Prevención del Cáncer de Cérvix

Adherencia al Programa de Prevención del Cáncer de Cérvix

Natalia Barrio Forné

23 de enero de 2026

En España, existen diferentes estrategias de salud para la prevención y diagnóstico precoz, siendo una de ellas la Prevención del Cáncer de Cérvix. Desde el ámbito sanitario, se recalca la importancia de asistir a los controles médicos protocolizados para que enfermedades como ésta disminuya su incidencia o se trate lo más pronto posible.

 

A nivel mundial se ha establecido como objetivo que en 2030 se logre alcanzar el 70% de cobertura entre la población diana, pero los datos actuales reflejan que la incidencia del cáncer de cérvix lejos de disminuir se mantiene estable o incluso aumenta en algunos países con protocolos estandarizados de detección precoz.

 

Esta campaña informativa lleva muchos años entre los programas de cribado ofertados por los servicios de salud. Las directrices actuales siguen los patrones marcados en la última actualización realizada en 2019.

 

Sin embargo, muchas veces estos planes de prevención no llegan a toda la población o no se reconoce la importancia que realmente tiene a pesar de los esfuerzos del personal sanitario.

 

Adherencia al Programa de Cribado del Cáncer de Cérvix

 

Como punto positivo, el 89% se ha realizado algún control en su vida, el 83% en los últimos cinco años y el 75% en los últimos tres años, lo que estima un alto porcentaje de la población captada. Además, en España, se ha establecido que el 70,3% se ha realizado los controles correctamente de manera asidua, lo que supera el objetivo del 70% marcado por la Organización Mundial de la Salud.

 

En cambio, se ha comprobado que el 60,7% de las mujeres diagnosticadas de Cáncer de cérvix nunca se habían realizado un control citológico.

 

Conocimientos y Opiniones acerca de la Prevención del Cáncer de Cérvix

 

Es fundamental enmarcar las opiniones y conocimientos que tienen las mujeres acerca de la prevención del Cáncer de cérvix y los factores que pueden condicionar estas ideas, para adaptar las estrategias de salud a la población.

 

Se ha comprobado que la población inmigrante suele asistir en menos ocasiones a estos programas respecto a la población española, lo que aumenta el riesgo de diagnóstico y tratamiento tardío, con más resultados anómalos y, por lo tanto, menos probabilidad de supervivencia. Se ha observado que su opinión se basa, en muchas ocasiones, en la asistencia al sistema sanitario cuando presentan síntomas, descartando ir cuando se sienten bien.

 

Uno de los motivos para esta creencia es el coste económico que tiene el acceso a la salud en sus países de origen, lo que lleva a realizar un autocuidado basado en los conocimientos transmitidos entre familiares y allegados y en la medicina tradicional, y a suprimir al sistema sanitario como herramienta de prevención de enfermedades. Esto refleja la necesidad de realizar una comunicación eficaz para mejorar su inclusión.

 

En relación a la población española, se ha observado mayor compromiso con los chequeos médicos, pero también un mayor escepticismo al convivir con casos en los que han enfermado a pesar de realizar los controles correctamente y de ver que el programa establece lapsos de tiempo muy largos, sobre todo en aquellas mujeres que ya han presentado anteriormente alguna afección o han estado en contacto con personas de riesgo.

 

Por otra parte, la diferencia intergeneracional entre la población femenina también puede influir en la aceptación de la información. La salud sexual en la sociedad actual se concibe de formas distintas según la edad, observando que, en los últimos años, el grupo etario entre 25 y 44 años acude cada vez menos a los servicios de salud para la realización de los controles citológicos, al contrario que las mujeres de entre 45 y 65 años, en las que ha aumentado la captación y seguimiento.

 

Y, por último, la evolución de la sociedad actual también afecta a las prácticas y al compromiso en materia de prevención de salud. De ahí surge el concepto de alfabetización en salud, es decir, enseñar e inculcar la importancia que tiene el autocuidado, la conciencia del bienestar y la gestión de la salud personal para favorecer la participación en los programas de cribado.

 

Conclusión

 

En esta sociedad multicultural es necesario adaptar los controles a todas las mujeres, teniendo en cuenta sus creencias y actitudes ligadas a su lugar de origen, reduciendo de esta manera el planteamiento “occidental” y ofreciendo programas de salud más inclusivos.

 

Por otra parte, se ha demostrado que la edad es un condicionante muy importante en los comportamientos en salud sexual y puede interferir seriamente en la adherencia en los Programas de Cribado.

 

En general, es fundamental aumentar la conciencia en salud para aumentar la comprensión y la envergadura de esta enfermedad y alcanzar mayor accesibilidad para lograr eliminar el Cáncer de cérvix en beneficio de la salud pública.

Mindfulness y su utilidad en el campo de la salud

Mindfulness y su utilidad en el campo de la salud

Javier García Campayo

21 de enero de 2026

Mindfulness, o “atención plena”, describe, por una parte, un estado mental caracterizado por estar atento al momento presente con aceptación. Este estado se asocia a un gran bienestar físico y psicológico y esa es la razón de su amplia expansión por todo el mundo. Por otro lado, el término también se utiliza para referirse a la técnica que permite alcanzar dicho estado, y que es un tipo específico de meditación atencional. Es una técnica que puede entrenarse de forma sencilla, con formaciones de unas 20 horas, y que es coste-efectiva, ya que se imparte en formato grupal. Una vez formado, el individuo puede realizarlo en su casa sin apenas supervisión. Se considera que una “dosis” de meditación de entre 15 y 20 minutos diarios, practicada casi todos los días (cinco veces a la semana), durante un período de tres meses, no solo produciría cambios en los test psicológicos —aumentando niveles de atención plena y otros parámetros de bienestar—, sino que también produciría modificaciones en las conexiones cerebrales detectables mediante técnicas de neuroimagen.

 

 

¿Cuáles son los beneficios de mindfulness a nivel de salud?

 

Por un lado, se puede utilizar en el tratamiento de enfermedades psiquiátricas y médicas. El gran posicionamiento de mindfulness en las ciencias biomédicas surge con un artículo publicado en la prestigiosa revista Lancet en el que se demostraba que mindfulness era tan eficaz como el tratamiento antidepresivo estándar en la prevención de la depresión recurrente, por lo que la Guía NICE británica lo recomienda con esta indicación. Otros trastornos psicológicos en los que se ha demostrado útil, con la máxima evidencia como son los metaanálisis, son los trastornos de ansiedad y las adicciones. En relación con enfermedades médicas, los metaanálisis confirman su eficacia en el manejo del dolor o en los componentes psicológicos asociados al cáncer.

 

Pero mindfulness es también útil en individuos sanos para mejorar su afecto positivo y bienestar psicológico, así como para prevenir diferentes enfermedades, sobre todo relacionadas con el estrés. Según la teoría de la neuroinflamación, ampliamente aceptada en medicina, muchas de las enfermedades actuales están relacionadas con el estrés. Pues bien, mindfulness se considera una de las técnicas psicológicas más eficaces para el control de este trastorno y por eso se está empleando como herramienta preventiva en enfermedades que cursan con estrés intenso, que puede llegar al quemado profesional o burnout, como sanitarios, docentes o estudiantes. De hecho, hay estudios que sugieren que la meditación como estilo de vida alargaría la esperanza de vida (con otros factores controlados, como la dieta o la actividad física), en base a la detección de una menor retracción de los telómeros en la población que medita habitualmente.

 

 

En definitiva …

 

Aunque existen metaanálisis que sugieren su eficacia en estas y otras muchas condiciones médicas, todavía las muestras son pequeñas, la metodología debe ser mejorada para evitar la importante heterogeneidad, y el seguimiento debe ser más largo de los 6 meses habituales. Pero, lo que parece evidente, es que nos encontramos ante un grupo de terapias que puede constituir una herramienta más en diferentes trastornos y aumentar el bienestar psicológico y la calidad de vida en individuos sanos, pudiendo llegar a aumentar la esperanza de vida.

¿Las palomitas de maíz son saludables? lo que dice la ciencia

¿Las palomitas de maíz son saludables? lo que dice la ciencia

Sofía Pérez Calahorra

19 de enero de 2026

Las palomitas de maíz, conocidas mundialmente como popcorn, ocupan un lugar curioso en la alimentación moderna. Para algunas personas son sinónimo de ocio y cine; para otras, un snack “ligero” que parece más saludable que muchas alternativas ultraprocesadas. Pero ¿Qué dice realmente la ciencia sobre las palomitas de maíz?

La respuesta no es única, todo depende de cómo se preparen, en qué cantidad se consuman y dentro de qué patrón alimentario se integren.

Desde el punto de vista nutricional, las palomitas de maíz parten de una base interesante, un cereal integral. Cuando el grano se expone al calor, el almidón y el agua que contiene se expanden y producen la explosión característica, sin que sea necesario añadir otros ingredientes.

En su elaboración más simple, preparadas solo con aire caliente o con una cantidad mínima de aceite, las palomitas conservan propiedades propias de los cereales integrales: aportan fibra dietética, pequeñas cantidades de proteínas vegetales y diversos compuestos fenólicos con actividad antioxidante. Además, tienen una baja densidad energética, ya que ocupan mucho volumen con relativamente pocas calorías.

Este aumento de volumen es clave: una ración de palomitas naturales puede generar una sensación de saciedad mayor que otros snacks habituales y más procesados, lo que explica ser una posible alternativa más saludable frente a productos refinados.

 

 

¿Son beneficiosas para la salud?

 

La evidencia científica sugiere que las palomitas de maíz naturales pueden formar parte de una alimentación saludable, especialmente cuando sustituyen a snacks ultraprocesados.

Uno de sus principales beneficios es su contenido en fibra, que contribuye al buen funcionamiento del tránsito intestinal, favorece la saciedad y se asocia con un mejor control metabólico. Algunos estudios experimentales han mostrado que, frente a galletas o aperitivos refinados, las palomitas inducen mayor sensación de plenitud y reducen la ingesta energética posterior.

Otro aspecto menos conocido es su contenido en antioxidantes. Investigaciones han demostrado que las palomitas contienen polifenoles, compuestos bioactivos presentes también en frutas y verduras, que ayudan a combatir el estrés oxidativo. Estos antioxidantes se concentran principalmente en la cáscara del grano, una parte que suele eliminarse en otros productos derivados del maíz, pero que permanece en las palomitas.

Todo ello explica por qué, cuando se preparan de forma sencilla, las palomitas pueden considerarse un snack de grano entero, comparable e incluso superior en fibra a muchos productos integrales industriales.

 

¿Cuándo dejan de ser saludables?

 

El problema surge cuando las palomitas dejan de ser un alimento simple y se transforman en un producto altamente procesado. Las versiones comerciales, especialmente las que se consumen en cines o vienen listas para microondas, suelen contener grandes cantidades de grasas saturadas, sodio, saborizantes y aditivos.

En estos casos, el perfil nutricional cambia por completo. Un alimento originalmente ligero puede convertirse en una preparación hipercalórica, con un exceso de sal y grasas poco saludables, cuyo consumo frecuente se asocia indirectamente con obesidad, hipertensión y mayor riesgo cardiovascular.

Además, las palomitas de microondas han sido objeto de preocupación por el uso histórico de ciertos compuestos químicos en los envases y saborizantes. Aunque muchas formulaciones han sido reformuladas en los últimos años, la literatura científica recomienda prudencia y consumo ocasional, priorizando siempre preparaciones caseras.

Otro punto para considerar es su índice glucémico, que es moderado a alto. Aunque se trata de un grano entero, su estructura expandida facilita una rápida digestión del almidón. En personas con diabetes o resistencia a la insulina, esto no implica prohibición, pero sí la necesidad de controlar porciones y contexto, idealmente combinándolas con otros alimentos que moderen la respuesta glucémica.

 

 

¿Cuál es su relación con enfermedades crónicas?

 

La evidencia disponible permite hacer una distinción clara:

  • Palomitas naturales, preparadas con aire caliente o poca grasa, no se asocian con mayor riesgo de enfermedad crónica y pueden encajar bien en patrones alimentarios saludables.
  • Palomitas ultraprocesadas, ricas en sal, grasas y aditivos, contribuyen a dietas de baja calidad nutricional y pueden favorecer, a largo plazo, el desarrollo de enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación.

 

Este contraste convierte a las palomitas en un ejemplo paradigmático de un principio clave en nutrición actual: no solo importa el alimento, sino su grado de procesamiento.

Desde una perspectiva de educación nutricional, el mensaje es claro para conseguir un alimento adecuado una preparación sencilla, consumido con moderación dentro de una alimentación saludable, son más importantes que demonizar o idealizar alimentos concretos.

 

En definitiva, las palomitas de maíz pueden ser tanto aliadas como enemigas de la salud. En su forma más simple, representan un snack de grano entero, rico en fibra y antioxidantes, con buena capacidad de saciedad. En su versión ultraprocesadas, pierden estas virtudes y se convierten en una fuente innecesaria de calorías, sal y grasas.

 

Vivir entre dos lados: El Síndrome de Hemiplejia Alternante

Vivir entre dos lados: El Síndrome de Hemiplejia Alternante

José Alberto Ramos Martínez

18 de enero de 2026

Hablar de una vida entre dos lados podría parecer el título de una película, pero nada más lejos de la realidad representa el día a día de aquellos niños que padecen la enfermedad.

Piensa que, de repente, de forma brusca, el niño comienza a perder la fuerza en una de las mitades de su cuerpo, alternando la pérdida de dicha fuerza entre ambos lados del cuerpo, aunque puede producirse sin la alternancia de estos. Sin embargo, tras un periodo de tiempo prolongado, dicha fuerza regresa, pudiendo repetirse dicha situación de forma reiterada en el tiempo.

Esto es lo que se conoce como síndrome hemipléjico alternante, una condición genética muy poco frecuente que presenta un efecto a nivel neurológico en el niño, generando así un impacto relevante en la vida del paciente pediátrico, sus familias y su entorno.

 

¿Qué ocurre realmente?

 

Dicho síndrome presenta una serie de signos clínicos caracterizados por episodios transitorios de hemiplejia, produciendo así la pérdida funcional y parálisis de una mitad del cuerpo.

Lo más característico que se ha observado es que dichos síntomas se producen durante el estado de vigilia y que estos suelen ceder durante el estado de sueño.

Además, el hecho de que el desarrollo de la enfermedad no presente un desarrollo concreto puede suponer un suceso de gran impacto tanto en la vida del menor como en el resto de sus familiares.

Principalmente, la enfermedad constituye un trastorno grave del neurodesarrollo y se puede manifestar en una gran cantidad de síntomas intermitentes, como distonía, nistagmo y disautonomía, y discapacidades de carácter neurológico (ataxia, retraso del desarrollo, etc.).

Sin embargo, no son los únicos síntomas que podemos encontrar ya que, entre ellos, en muchas ocasiones, se acompañan de movimientos oculares anormales, debilidad general, posturas distónicas (contracciones musculares involuntarias) e incluso pudiendo llegar a presentarse estados convulsivos y produciéndole al niño problemas en los ámbitos de la atención y el aprendizaje.

 

¿Qué nos dice la investigación?

 

Durante las últimas décadas, la ciencia nos ha permitido conocer que una gran mayoría de los casos están asociados a mutaciones en los genes ATP1A2 y ATP1A3, genes con una importancia enorme en un correcto funcionamiento neuronal.

Dichos genes constituyen una especie de “bomba” que asegura el equilibrio de los iones entre las neuronas y el medio externo, garantizando un correcto funcionamiento en la transmisión de mensajes eléctricos entre el cerebro y los músculos.

Si dicha bomba no funciona óptimamente, se producen los episodios de hemiplejia y una variedad de síntomas de carácter neurológico, generando un enorme impacto y de forma totalmente inesperada en la vida de la persona y su entorno.

 

¿En qué momento aparece?

 

La aparición de la sintomatología suele darse antes de los 18 meses de edad, pudiendo confundirse con otro tipo de patologías como la epilepsia infantil, además de sensación de debilidad en una parte del cuerpo o movimientos oculares inusuales, lo que dificulta y retrasa el diagnóstico.

Dicho diagnóstico siempre se apoya en elementos como la observación de los episodios, la aportación de vídeos por parte de los padres, estudios como el electroencefalograma y la realización de pruebas de carácter genético que permitan verificar la presencia de mutaciones relacionadas con el síndrome.

 

¿Existe una cura?

 

Por el momento, la cura no es un hecho real y presente, sino que el objetivo principal en dicho síndrome es la ayuda a la hora de controlar los episodios y, sobre todo, mejorar la calidad de vida de la persona.

Para ello, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Flunarizina: es el fármaco más empleado para reducir la frecuencia y la gravedad de los episodios de hemiplejia y otros síntomas de carácter paroxístico.
  • Manejo de la sintomatología: una de las estrategias empleadas supondría el hecho de contar con un registro de factores y desencadenantes que provocan los episodios, así como intentar dormir al inicio de estos, ya que en muchas de las ocasiones el sueño detiene su aparición.
  • Soporte multidisciplinar: elementos como la rehabilitación, el apoyo educativo y la atención psicológica serán determinantes, ya que en muchos de los casos los niños pueden presentar dificultades en el aprendizaje y la atención.

 

Un mundo más allá

 

La vida con síndrome hemipléjico no solo debe contemplarse desde el plano físico, sino también desde su importancia emocional y social. Aunque el camino es complejo, la ciencia ha permitido progresar en el conocimiento que se tiene sobre dicha patología.

Por ello, la labor científica y divulgativa resulta clave para proporcionar un diagnóstico precoz, un mejor acompañamiento y una mayor visibilidad de las enfermedades conocidas como enfermedades raras.