Enfermedad de Chagas y embarazo

Enfermedad de Chagas y embarazo

Natalia Barrio Forné

14 de abril de 2025

La Enfermedad de Chagas o tripanosomiasis americana es una enfermedad infecciosa causada por el parásito Trypanosoma cruzi.  Aunque esta afección era característica de zonas rurales desfavorecidas y zonas tropicales de las Américas, en la actualidad debe controlarse en todas aquellas gestaciones que hayan podido estar expuestas al parásito Trypanosoma Cruzi a través de las heces o la orina de insectos (triatominos), alimentos contaminados por las heces o la orina del insecto o la transmisión vertical, entre otras.

 

 

La transmisión vertical se produce por vía placentaria, afectando al feto. Se estima que entre el 4% y el 10% de los casos se producen por esta vía, que incluso se establece como la principal en aquellas regiones sin transmisión vectorial activa.Generalmente, la infección no se produce antes de la semana 12 de gestación, por lo que la enfermedad no suele producir malformaciones en el feto.

 

 

Los síntomas de la Enfermedad de Chagas son muy variables. Puede desarrollarse como una enfermedad asintomática o presentarse al nacer, a los días o a las semanas del nacimiento. Es común que los fetos infectados nazcan prematuramente, tengan bajo peso en relación a su edad gestacional, puntúen bajo en el test de Apgar y muestren un crecimiento retardado respecto a los niños no infectados.

 

 

Tras el nacimiento, pueden aparecer síntomas inespecíficos como fiebre, edemas (más o menos generalizados), lesiones cutáneas, anemia (disminución de la hemoglobina) o trombocitopenia (disminución de las plaquetas). También puede aparecer dificultad respiratoria, que suele estar asociado a la inmadurez pulmonar en los prematuros. Otros síntomas, como la esplenomegalia (aumento de tamaño del bazo), la hepatomegalia (aumento de tamaño del hígado) o la ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas) se relacionan con la Enfermedad de Chagas.

 

 

Los casos más graves de la enfermedad afectan al 30%-40% de los fetos. En estas ocasiones, se pueden producir alteraciones en el sistema nervioso central (como meningoencefalitis asociada a microcefalia) y en el corazón (miocarditis aguda, cardiomegalia y arritmias) que, aunque relativamente poco frecuentes, son motivo de un aumento de la mortalidad.

 

 

La Organización Panamericana de Salud ha estimado que el 25% de la población de América Latina está expuesta a la Enfermedad de Chagas, relacionando a 21 países de esta área como zonas endémicas. Sin embargo, la globalización ha contribuido a extender la afección a cualquier punto del planeta ya que, además, no existe en la actualidad vacuna o forma de detección precoz adecuada.

 

 

La prevalencia en Europa de la Enfermedad de Chagas se sitúa en torno a un 4,2%, siendo mayor en migrantes latinoamericanos. Aunque las cifras de la enfermedad en España no son precisas, algunos estudios afirman que podrían situarse en torno al 27,7%. En cualquier caso, estos datos deben tomarse con precaución puesto que se estima que solo se diagnostican el 10% de las infecciones.

 

 

La Enfermedad de Chagas en España resulta una cuestión relevante, puesto que el país constituye el primer destino europeo de migrantes que proceden de zonas endémicas, principalmente Ecuador, Colombia, Bolivia y Argentina.

 

 

Por otro lado, se ha comprobado que aquellas gestantes que provienen de zonas no endémicas suelen mostrarse asintomáticas, por lo que es importante un cribado precoz para administrar el tratamiento oportuno en caso de obtener un resultado positivo. En este sentido, numerosas investigaciones hacen alusión a la importancia de la implantación en zonas no endémicas de un sistema de screening por su rentabilidad. Su detección permitiría un tratamiento temprano con tasas de curación en torno al 100% de los casos. A pesar de ello, muchas comunidades no tienen protocolizado un estudio sistemático de la enfermedad.

 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó como objetivo el tratamiento del 100% de los lactantes con Chagas en 2030 y, como consecuencia, en 2021 la Secretaría General Iberoamericana creó la iniciativa “Ningún bebé con Chagas: El camino hacia Nuevas Generaciones Libres de Chagas”,  que forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

 

 

En este documento, se insta a los Ministerios de Salud a actuar coordinadamente para favorecer su detección, a través de la analítica sanguínea y el tratamiento oportuno en los casos positivos. Además, se reconoce a España como un país no endémico implicado y con experiencia en la creación y desarrollo de protocolos y guías de actuación; y también como país participativo en la redacción de esta iniciativa, junto a otros países de América.

Con el colesterol a vueltas

Con el colesterol a vueltas

Consuelo Miqueo

13 de abril de 2025

Algo muy personal como paciente me ha removido el último debate de la “Red Estatal de Mujeres Profesionales Sanitarias a la que pertenezco desde que se creó hace más de 25 años, promotora de la revista Mujeres y Salud (MYS) dirigida por Carmen Valls, la autora del conocido libro Mujeres invisibles para la medicina.

 

 

Me ha movido a la lectura de los estudios del sobrediágnostico (overdiagnosis) que nos rodea, entendiendo por tal esa tendencia creciente a intervenir en estado de salud sobre factores desencadenantes de una enfermedad antes de que aparezcan los síntomas. En este caso, una tendencia iniciada por la estrategia de negocio de la industria farmacéutica de las estatinas en la década de los 70, con el hallazgo del colesterol sanguíneo fácilmente detectable. De hecho, hay quién entre nosotras, en la Red, se pregunta porqué a las/los profesionales les gusta más trabajar con los sanos que con los enfermos al observar el desarrollo de la planificación, investigación y tiempo de consulta gastados en el control de signos premonitorios, y lamentar las listas de espera de los pacientes ya enfermos.

 

 

Como intelectual debo saber pero como paciente debo tomar decisiones,  siendo yo una persona de 70 años que no toma medicación alguna y considerarme afortunada y agradecida por mi herencia familiar, incluida la genética y el estilo de vida adquirido. Y en esto cuento la alimentación y el ejercicio, pero también la pasión vital: leer y escribir, trabajar y andar por el campo, estudiar o disfrutar de tener una buena conversación con risas amigas o bailes sobrevenidos, y ser voluntaria de alguna asociación pública. De hecho, el colesterol es una palabra mágica que me persigue desde hace décadas, que me tiene harta, que nos atraviesa a casi todas las personas, pero más a las mujeres desde antes de los 40 años. Hace décadas, pues, que algunas estamos preparadas tomar las estatinas cuando las cifras de LDL lo indiquen, y evitar las temibles placas de ateroma que pueden enroñar nuestras arterias y provocarnos infartos, ictus y otras calamidades que nos darían una muy “mala calidad de vida” de por vida. Una vida que podría ser todavía larga sin colesterol y sin pasión.

 

 

Pero las cifras límites de indicación de estatinas o similares medicamentos ha cambiado mucho desde los años 80, en que yo usaba un artículo sobre este tema para que los estudiantes de medicina aprendieran a hacer “análisis de texto científico”, cuando el límite de lo patológico estaba en 280. Y no se me ocurría, entonces, dudar de nada de lo que leía. Pero mis sospechas han crecido. Y he sido consciente del cambio de cultura educativa de los profesionales y las sucesivas ofertas farmacológicas, con sus polémicas sobre lo que yo llamaba “la píldora de la tercera edad”, para la extensa población susceptible de hacer progresivamente su hipercolerestolemia.

 

 

En 2002 ya informábamos en la revista Mujeres y Salud del estudio prospectivo del Whomen’s Initiative Observational Studyrealizado con una muestra de 73.743 mujeres, de 50-79 años de edad y seguimiento de 5-9 años, que evidenció la “prevención de problemas cardiovasculares en mujeres que realizan ejercicio” (era el titular), es decir, que realizan actividad física constante y gradual. Andar de forma rápida o el ejercicio vigoroso se asociaron con una reducción de riesgos similares, siendo los resultados parecidos en todas las edades, sin diferencias entre razas ni entre mujeres con diferente masa corporal. En conclusión: el ejercicio vigoroso pero moderado una hora al día mejora la tensión arterial sistólica y diastólica en las mujeres después de la menopausia, mientras que la vida sedentaria prolongada incrementa el riesgo cardiovascular.

 

 

La difusión mediática y profesional de estos resultados cambiaron las pautas de los servicios de Cardiología y toda la Atención Primaria también en España. La cultura médica ya no es tan paternalista y la educación para la salud práctica, promovida desde los despachos de enfermería, ha cambiado el saber y hábitos de las usuarias, y también la organización del panorama urbano. Además del parque, las calles y los grandes paseos verdes de nuestras ciudades, repletas de mujeres libres de cargas familiares o laborales, hemos conocido la expansión de los gimnasios, grandes y pequeños, en el centro de las ciudades, en los barrios y hasta en los pueblos de los valles de montaña. Y no hay centro de salud que no cuelgue un cartel alusivo.

 

 

Pero yo me sigo preguntando si será sensato rechazar la propuesta médica de tomar las estatinas de por vida si tus indicadores de colesterol superan la frontera establecida entre lo normal y lo patológico, que ha ido cambiado en los últimos 50 años. En especial, si la LDH supera los 180 de forma estable, o si será casi obligatorio cuando supere los 150 mantenidos, si el Danacol no reduce el esperable 10% de su tasa. O si no debo dudar más cuando mi LDH no baje a los deseados y sanos 130 mg/dl.

 

 

La cuestión de fondo de mi zozobra es si debo arriesgarme a no tomar estatinas, esa píldora de la edad del colesterol con la misma fe y confianza que la juvenil píldora anticonceptiva, que la dejé pronto por todos sus efectos secundarios a medio y largo plazo (aquí solo importarían los inmediatos). ¿Me reprocharé no haber confiado en la pauta convencional? ¿Padecerán los efectos nocivos mi familia y amistades? Considero que si ya he vivido mucho y bien a mis 70 años puedo arriesgarme con lucidez, invertir mi esfuerzo y orgullo en el ejercicio y no en la cómoda pastillita. Hasta llego a pensar en que si ese temible accidente cardiovascular se diera, podría decidir cómo afrontar la vida de limitaciones, engorros y dependencia. Ya sabemos que tenemos que morir, pero me gustaría vivir libre hasta el final.

Organismos modificados genéticamente, transgénicos y disruptores endocrinos: Salud personal y ambiental

Organismos modificados genéticamente, transgénicos y disruptores endocrinos: Salud personal y ambiental

Concha Germán Bés

08 de abril de 2025

En este trabajo queremos informar de qué es cada uno de estos términos, las relaciones existentes entre ellos, así como las ventajas, inconvenientes y sus efectos en la salud de las personas y del medio ambiente. Es un tema de gran amplitud y complejidad y, por tanto, será un comienzo para informarnos y autocuidarnos bien.

 

Organismos modificados genéticamente

Son organismos modificados genéticamente (OMG) cualquier organismo que tiene su ADN alterado artificialmente. El ADN es un ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas fundamentales para el desarrollo, funcionamiento y reproducción de todos los seres vivos.

 

Es clave entender que, en estos organismos, hay muchas formas de modificar el material genético en función de aquello que se pretenda conseguir. Cosas que a veces se hacen pensado en las ventajas, pero no en los efectos no deseados.

 

 

Organismos transgénicos

Son aquellos organismos a los que se les ha introducido ADN que no pertenece a su genoma original, es decir, es exógeno o externo al organismo en el que se introduce.  Por esta razón, todos los organismos transgénicos son organismos modificados genéticamente (OMG) que se obtienen a través de un proceso conocido como ingeniería genética o tecnología de ADN recombinante.

 

El problema viene cuando los términos organismos modificados genéticamente y organismos transgénicos se emplean indistintamente, hecho que es muy común y que es incorrecto. Así, al igual que podemos decir que todas las margaritas son flores pero no todas las flores son margaritas,  podemos  afirmar que, todos los transgénicos son organismos modificados genéticamente (OMG), pero no todos los OMG son transgénicos.

 

 

¿Qué son los alimentos transgénicos?

Son plantas, animales o microbios a los que se les ha modificado su ADN usando técnicas de ingeniería genética. En 1973 se iniciaron los primero OMG en animales, en los 80 se inició con las plantas.

 

En la actualidad, se han desarrollado muchas técnicas de manipulación genética diferentes. El nivel de progreso es tal, que ahora es posible clonar genes, modificarlos e incluso sintetizarlos. Además, se puede controlar la expresión de genes específicos de diferentes formas, silenciándolos (genes knockout-fuera de combate) o aumentando su nivel de expresión.

 

 

Utilidad de los organismos modificados genéticamente

Los organismo modificados genéticamente son casi innumerables y están presentes en muchísimos ámbitos, pero destacan especialmente en la industria agroalimentaria, en la industria farmacéutica y en medicina. Dejamos para otro momento la industria farmacéutica y la medicina.

 

En la industria agroalimentaria, cabe mencionar que ha sido especialmente polémica, debido a los cultivos modificados genéticamente dirigidos al consumo. Esta práctica se realiza para crear cultivos resistentes a herbicidas y pesticidas, para aumentar la producción, para mejorar las características físicas de los alimentos, haciéndolos más apetecibles, o incluso para que aporten vitaminas.

 

De su influencia en la agroquímica y biotecnología agrícola, tienen ventajas en el rendimiento de cultivos de cereales, aumentan su cultivo y disminuyen los plaguicidas e insecticidas. Sin embargo, no están suficientemente estudiados y no se ha demostrado que sucede en todos alimentos.

 

 

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que imitan la acción de las hormonas naturales. De esta forma, pueden bloquear los receptores hormonales de las células, impidiendo la acción normal de las hormonas y generar efectos perjudiciales en la salud (por ejemplo, en la reproducción, la función tiroidea y la obesidad).

 

Los alimentos transgénicos pueden actuar como disruptores endocrinos, lo que puede afectar la salud humana. A ello sumamos la frase de Dolores Romano: “Hay muchas sustancias muy peligrosas en los plásticos con los que estamos en contacto diario”.

 

 

¿Cómo saber si un alimento está modificado genéticamente?

El método más fiable para saber si un alimento es transgénico es analizar su ADN o su composición para identificar la presencia de proteínas derivadas del ADN transgénico.

 

 

¿Y cómo lo puede saber un cliente de supermercado?

El concepto legal de alimento modificado genéticamente se define en el artículo 2 del Reglamento 1829/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre alimentos y piensos modificados genéticamente. Es obligatorio indicarlo en el etiquetado de aquellos productos cuyo contenido en OMG supere el 0,9 %. Todas las sustancias cuyo origen sea un OMG deben mencionarlo en la lista de ingredientes con las palabras «modificado genéticamente». La legislación europea obliga a que se etiqueten todos aquellos alimentos que contengan o estén compuestos de OMG, para facilitar la libre elección del consumidor. En la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) pueden encontrar información relevante sobre estos temas

 

 

Varios puntos de reflexión para finalizar

En los años 60 del siglo XX se utilizaban fumigaciones aéreas de sustancias químicas para favorecer los cultivos. La bióloga Rachel Carson publicó su libro La primavera silenciosa. Como ecologista, reunió información sobre las sustancias químicas utilizadas en fumigaciones aéreas, en entornos industriales y en los alimentos para caracterizar el impacto de estos agentes en términos ecológicos, en lugar de limitarse a describir la eficacia de las soluciones químicas.

 

«Esos polvos, pulverizaciones y riegos se aplican universalmente en granjas, jardines, bosques y hogares…; productos sin seleccionar que tienen poder para matar indistintamente lo bueno y lo malo, para acallar el canto de los pájaros –de ahí viene el título– y para inmovilizar a los peces en los ríos, para revestir las hojas de una mortal».

 

No cabe duda de que vivimos en una sociedad muy tecnológica que como todo en la vida tiene dos caras, las ventajas que nos aporta como son las lavadoras, secadoras, coches, y muchísimas más que no vamos a indicar. Sin embargo, en lo que se refiere a la agroalimentación, hasta hace pocos años se trabajaba con los cultivos y las crianza de animales en un mundo rural, posiblemente atrasado o ineficiente para los actuales ciudadanos, pero no así para los ecologistas. El resultado es que, ¿respetamos el equilibrio de la Naturaleza?

 

La hipótesis de GAIA es un modelo interpretativo que afirma que la presencia de la vida en la Tierra fomenta unas condiciones adecuadas para el mantenimiento de la biósfera. La hipótesis fue ideada por el químico James Lovelock. El autor propone la hipótesis de que el planeta Tierra y todos sus organismos forman un único cuerpo autorregulado que sustenta la vida y la ayuda a evolucionar a lo largo del tiempo.

 

 

Reflexiones y acciones

1) Leer las etiquetas de los productos que van a consumir para identificar su origen (si son españoles, el código de barras comienza por 84).

2) Si en su contenido hay modificación genética según la Ley europea y española.

3) Les aconsejo la lectura de los libros:

La primavera silenciosa, de Rachel Carson.

Libérate de tóxicos: Guía para evitar los disruptores endocrinos, de Nicolas Olea.

La hipótesis de Gaia. La tierra es un Ser Vivo, de James Lovelock.

Dignidad y Salud: Un derecho que nos une a todos

Dignidad y Salud: Un derecho que nos une a todos

Rebeca Pérez Campo

7 de Abril de 2025

La dignidad humana, según Bernardino Esparza Martínez, Profesor Investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, es un valor intrínseco que trae consigo el ser humano al nacer. Este valor fundamental se convierte en la base de todos los derechos humanos, cumpliendo con el respeto a los derechos culturales, sociales y económicos, caracterizados por un sistema inicial de protección determinado con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que exige el respeto incondicional de estas garantías para todas las personas.

Dicho de otra manera, la dignidad nos hace ser personas honradas, respetables, integras, decentes, etc. y, en definitiva, nos hace ser mejores no sólo de cara a los demás sino con nosotros mismos. En este sentido, es donde sin duda alguna aparece su relación con la salud. El concepto de dignidad está relacionado con el derecho que cada persona tiene sobre la vida, a la libertad, a la educación, a la salud o a la cultura, entre otros, permitiéndonos ser mejores personas cada día o, al menos, intentarlo. La dignidad y la salud se basa en unos cuidados sanitarios basados en la calidad y en la ética que deben estar basados necesariamente en el respeto por las personas que son atendidas en cualquier sistema de salud del mundo. De hecho, la vulneración de la dignidad humana en términos de humillación confluye hacia actos que atacan o disminuyen la autoestima de una persona o un grupo. Por lo que respetar la dignidad sigue siendo un factor determinante que potencia la consecución de una buena salud en el individuo y, a su vez, en la sociedad en la persona pertenece.

Por lo tanto, reconocer y respetar la dignidad implica aceptar que toda persona tiene valores innatos e individuales no deben ser reducidos, inhabilitados ni negociados y es independiente de las cualidades «accidentales», como puede ser el género, estatus social, cultura, religión, etnia, etc.

Por otro lado, la dignidad ética se relaciona con el desarrollo personal y las decisiones que el ser humano toma a lo largo de su vida, y que, sin ápice de duda, nos llevan a desarrollar una mejor o peor calidad de vida la cual permite conseguir una calidad en salud.

Hoy en día, tener un buen oficio y un techo o vivienda donde vivir, ya hace ver que eres una persona digna de la sociedad, pero si bien es verdad, no debemos olvidar a aquellos que no tienen tanta suerte en el día a día y son discriminados por no contar con estas oportunidades.

Desde globaldignity.org en 2005, tres jóvenes líderes mundiales iniciaron una conversación en el Foro Económico Mundial sobre cuán polarizado se sentía el mundo. Hay muchas cosas que nos dividen: la política, la religión, la raza, las fronteras. Estas divisiones alimentan el odio, los conflictos, la guerra, la intolerancia y la injusticia. Pero todos, en todas partes, tenemos el anhelo de ser comprendidos, valorados y reconocidos, de poder hacer realidad nuestros sueños y nuestro potencial en la vida. Esto es universal y cierto para cada uno de nosotros.

Decididos a unir a más personas en la convicción de que todos merecen vivir una vida digna, estos jóvenes líderes fueron el príncipe heredero Haakon de Noruega; John Bryant, director ejecutivo y fundador de Operation HOPE; y Pekka Himanen, autor y filósofo, escribieron los Principios Fundacionales de una nueva organización sin fines de lucro y con el nombre Global Dignity. Muhammad Ali fue la primera persona en sumarse a ellos. Además, en esta iniciativa recibieron el apoyo de las asesoras fundadoras Hilde Schwab e Irene Chu. Actualmente, Global Dignity trabaja en más de 80 países y llega a más de 1 millón de personas cada año a través de talleres, eventos e iniciativas sobre Dignidad. Desde 2006, Global Dignity ha estado trabajando para inculcar una comprensión más profunda de los valores detrás del significado de la dignidad y para apoyar a líderes centrados en la dignidad activos en sus comunidades alrededor del mundo.

Yo, como Embajadora de la Dignidad, animo a todo el mundo a ser partícipe de este movimiento y a que se unan a esta causa, ya que juntos podemos hacer sin duda un mundo mejor en el que vivir.

 

Conocer, comprender y acompañar a los niños con trastorno del espectro autista

Conocer, comprender y acompañar a los niños con trastorno del espectro autista

Alexandra Gracia Giménez

02 de abril de 2025

El término trastorno del espectro autista (TEA) hace referencia a un conjunto de condiciones que afectan al neurodesarrollo y a la función cerebral. Es un trastorno crónico, de etiología multifactorial que afecta a la forma que tiene una persona de ver y relacionarse con el mundo, cómo procesa la información y cómo actúa recíprocamente con otras personas, encontrando grandes dificultades y barreras como la estigmatización social, el aislamiento y la discriminación.

 

Actualmente afecta a 1 de cada 80-100 niños en el mundo. En España la información sociodemográfica sobre el colectivo de personas con autismo es muy limitada. Se estima que puede haber unas 450.000. La ampliación del concepto y la mayor capacidad de diagnóstico hacen que la prevalencia haya aumentado en los últimos años.

 

El trastorno del espectro autista es de 3 a 4 veces más frecuente en hombres que en mujeres, pero en ellas se diagnostica más tarde ya que presentan menos conductas repetitivas y aprenden habilidades sociales que enmascaran y retrasan el diagnóstico.

 

Puede sospecharse en la infancia, siendo la edad media de diagnóstico 5,5 años, cuando se hacen notorias las habilidades sociales y comunicativas. En todos los casos se observan alteraciones a lo largo de su vida y se presentan como diferentes características según el momento de su desarrollo (primera infancia, etapa educativa, adolescencia y edad adulta). A veces puede pasar sin ser reconocido, especialmente en los niños levemente afectados o cuando se enmascaran con otros problemas físicos más debilitantes.

 

Hoy en día no existen tratamientos curativos, lo que conlleva a una gran repercusión a lo largo de su vida, pero sí se puede ayudar a mejorar la calidad de vida con la enseñanza de habilidades comunicativas y sociales (psicoeducación, terapia cognitivo conductual, programas de desensibilización sistemática) el uso de historias sociales y sistemas alternativos de comunicación (apps, pictogramas, etc.) y apoyo comunitario.

 

En el niño con TEA se encuentra afectada la esfera social (no hay empatía, muestran escaso interés por las personas, no buscan consuelo o afecto y tienen un juego limitado), hay alteraciones en la comunicación (falta de contacto visual y respuesta a voces o gestos, uso no funcional del lenguaje, habla atípica, ecolalias y dificultad para expresar e interpretar emociones), existe un patrón restringido de comportamientos y de intereses (conductas repetitivas del cuerpo o de objetos, necesidad de rutinas), alteraciones en la conducta (difícil regulación emocional, alteración de la percepción de peligro) y alteraciones sensoriales (hipersensibilidad a tacto, olores, texturas, ruidos, etc.).

 

Las respuestas negativas a los cambios inesperados en las rutinas, problemas con las habilidades sociales, de comunicación y un procesamiento deficiente de la información sensorial a veces se confunden con las llamadas rabietas o se etiquetan de mal comportamiento, por lo que es necesario reconocer, acompañar y no juzgar.

 

Conocer el trastorno y reconocer sus signos, no esperar un contacto visual, usar un tono de voz suave y lenguaje sencillo evitando metáforas, atenuar luces y ruidos, apoyarse en pictogramas para la comunicación, utilizar el refuerzo positivo, ignorar las conductas inapropiadas, respetar su espacio personal, anticiparle lo que va a suceder y permitirle llevar objetos que le aporten seguridad, son acciones que se pueden realizar en un niño con TEA.

 

También existen recursos generales con los que se podría contar para ayudar en su inclusión, tales como sistemas de señalizacióncon apoyos visuales, como los pictogramas en servicios públicos (transporte, entorno educativo, comercios y principalmente el ámbito sanitario). Y otros recursos más específicos y personales como son las tarjetas personalizadas de atención, en las que consta particularidades de ese niño (qué situaciones le ponen más nervioso, qué es lo que le tranquiliza cuando se altera, cómo se comunica, etc.) para ayudar a la persona que lo tiene delante a saber entenderlo y ayudarlo.

 

El trastorno del espectro autista limita las actividades de la vida diaria y la participación en la sociedad, influye negativamente en los logros sociales y educativos y en las oportunidades de empleo. Se debe de prestar una atención integral, ya que las personas con TEA tienen necesidades asistenciales complejas y requieren promoción de la salud, atención, servicios de rehabilitación y colaboración de los entornos educativo, laboral y social.

 

Hoy en día, el autismo sigue siendo una condición desconocida para buena parte de la población española. Esa falta de conocimiento repercute de manera negativa en la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias, en su participación activa en la sociedad y en la igualdad de oportunidades. Conocer este trastorno y entender sus particularidades ayudarán a comprender las necesidades de las personas que lo presentan y promover su inclusión en todos los ámbitos de la sociedad.

 

Lograr despertar la empatía con las personas con autismo y con sus familias, dejar a un lado los prejuicios y contribuir a construir una sociedad más justa, solidaria y respetuosa con la diversidad es línea de acción prioritaria en la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo.

Cáncer colorrectal: La importancia de ampliar el rango de edad en el cribado

Cáncer colorrectal: La importancia de ampliar el rango de edad en el cribado

Antonio Manuel Torres Pérez y Juan José Aguilón Leiva

31 de marzo de 2025

El cáncer colorrectal (CCR) es una de las principales causas de mortalidad en España, con más de 44.000 nuevos casos diagnosticados en 2025, lo que lo convierte en el segundo tipo de tumor más frecuente, tanto en hombres como en mujeres. La detección temprana es esencial para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad.

 

 En 2022, la Comisión Europea planteó un nuevo enfoque para la detección precoz del cáncer basado en los últimos avances y datos científicos disponibles. El objetivo marcado era claro: ayudar a los Estados miembros a lograr que, desde el año 2022 hasta el año 2025, el 90% de la población de la Unión que cumpliera una serie de requisitos tuviera acceso al cribado. Uno en los que se puso un especial enfoque fue la edad, recomendando ampliar el rango de edad para los programas de cribado de CCR hasta los 74 años (inclusive), con el objetivo de aumentar la detección precoz y disminuir la mortalidad.

 

Siguiendo esta recomendación, diversas comunidades autónomas en España han implementado cambios significativos:​ 

  • La Rioja: En marzo de 2023, reorientó su Programa de Detección Precoz de CCR, extendiéndolo progresivamente a personas de entre 50 y 74 años, y mejorando la accesibilidad mediante la simplificación del procedimiento.
  • Castilla y León: En marzo de 2024, amplió el programa de cribado hasta los 74 años, permitiendo que más ciudadanos se beneficien de la detección temprana.
  • País Vasco: En noviembre de 2024, Osakidetza extendió el cribado a la población de 70 a 74 años, alineándose con las recomendaciones europeas y mejorando la calidad de vida y supervivencia de los pacientes.

 

Además, en octubre de 2024, la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD)presentaron el Libro Blanco sobre el Cribado Poblacional de Cáncer Colorrectal en España, que incluye un decálogo de recomendaciones, entre las cuales destaca la ampliación del rango de edad hasta los 74 años. ​

 

 Sin embargo, recientemente, se está objetivando un aumento de la incidencia del CCR en personas menores de 50 años. Algunos estudios muestran un incremento significativo en este grupo etario atribuido, en parte, a factores ambientales, dietas no saludables y sedentarismo. La oncóloga Beatriz García, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, ha alertado sobre este fenómeno, señalando la importancia de prestar atención a síntomas como la presencia de sangre en heces, alteraciones del ritmo intestinal, molestias abdominales persistentes, pérdida de peso sin causa aparente y fatiga.

 

 Ante esta realidad, surge la necesidad de replantear las estrategias de cribado. Si bien actualmente en España el cribado poblacional se dirige a personas de entre 50 y 69 años, con ampliación de la edad hasta los 74 años en algunas comunidades, es pertinente cuestionar si se debería iniciar el cribado antes de los 50 años, especialmente considerando el incremento de casos en personas más jóvenes.​

 

 Implementar programas de detección precoz en edades más tempranas podría facilitar la identificación y tratamiento oportuno de lesiones premalignas, reduciendo la incidencia y mortalidad del CCR en este grupo etario. No obstante, esta medida implicaría una evaluación exhaustiva de los beneficios, riesgos y costos asociados, así como la adaptación de los recursos sanitarios para garantizar su viabilidad y eficacia.​

 

En conclusión, mientras se celebran los avances en la ampliación de los programas de cribado del cáncer colorrectal, es imperativo considerar la evolución de la enfermedad y adaptar las estrategias preventivas a las nuevas realidades epidemiológicas, asegurando así una protección efectiva de toda la población.