Cáncer de próstata

Cáncer de próstata

Ana Anguas Gracia

11 de junio de 2025

El 11 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Próstata, una fecha dedicada a sensibilizar y concienciar a la población masculina sobre la importancia del diagnóstico precoz y del inicio del tratamiento más adecuado.

 

 

¿Qué es el cáncer de próstata?

 

El cáncer de próstata es un tumor maligno que se produce por el crecimiento descontrolado de las células de la próstata. Esta glándula del sistema reproductor masculino tiene un tamaño aproximado de 4 cm de largo por 4 cm de ancho y pesa entre 20 y 25 gramos en el varón adulto. Se sitúa justo debajo de la vejiga, por delante de la ampolla rectal, rodeando la uretra. Segrega un líquido alcalino que forma parte del semen, ayudando a neutralizar la acidez tanto de la uretra masculina como de la vagina femenina. Este líquido prostático nutre y protege a los espermatozoides durante la eyaculación, favoreciendo su movilidad y supervivencia en el tracto reproductivo femenino.

 

 

Las cifras del cáncer de próstata

 

El cáncer de próstata es el tercer tipo de tumor más frecuentemente diagnosticado en hombres en España, solo superado por el cáncer colorrectal y el de pulmón. Casi el 80 % de los casos se presentan en varones mayores de 60 años.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2024 se registraron 32.188 nuevos casos en España. Las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) prevén superar los 32.200 diagnósticos en 2025. Es, además, la tercera causa de muerte por cáncer en varones, con 5.971 defunciones en 2023.

En muchos casos, este tipo de cáncer tiene un crecimiento lento, pudiendo pasar años sin que se presenten síntomas graves. Por ello, el diagnóstico precoz tiene un impacto directo y significativo en la supervivencia. Según datos de la SEOM y del National Cancer Institute (NCI), la supervivencia a los cinco años del diagnóstico supera el 99% en los tumores localizados in situ, mientras que, si el cáncer se diagnostica en fases avanzadas o metastásicas, esta tasa baja hasta un 30–35%.

Todo ello refuerza la importancia de que la población masculina mayor de 50 años, participe de las actividades preventivas, campañas de cribado y programas de seguimiento de pacientes con factores de riesgo promovidos por los sistemas sanitarios españoles. El objetivo es mejorar el pronóstico, la supervivencia y la calidad de vida.

 

 

Síntomas

 

Conforme avanza la enfermedad los síntomas se hacen más notables, pudiendo observarse: aumento en la frecuencia de las micciones, especialmente por la noche (polaquiuria con nicturia); retención urinaria; dolor o dificultad al orinar (disuria); dificultad para iniciar o finalizar la micción; flujo miccional débil o interrumpido; goteo postmiccional; presencia de sangre en la orina (hematuria); presencia de sangre en el semen (hematoespermia); eyaculación dolorosa; disfunción eréctil.

Cuando el cáncer se ha extendido fuera de la próstata (metástasis), los síntomas se agravan y pueden afectar a otros órganos, apareciendo: dolor óseo; pérdida de peso inexplicada; fatiga persistente; anemia; insuficiencia renal; síntomas neurológicos (dolor en extremidades, debilidad o pérdida de control muscular).

 

 

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata

 

Gracias a los cribados sistemáticos de la población de riesgo realizados desde los centros de atención primaria, la mayoría de los casos se diagnostican en fases iniciales, cuando los síntomas aún no están presentes.

 

Se realiza una evaluación física mediante tacto rectal y determinación del valor del antígeno prostático específico (PSA) en sangre, una proteína producida por las células prostáticas. Un nivel elevado de PSA puede indicar crecimiento de la glándula, aunque también puede aumentar por causas benignas como la hiperplasia benigna de próstata, infecciones, manipulaciones (sondaje vesical) o determinadas cirugías. Será el especialista en urología quien determine la necesidad de ampliar el estudio con otras pruebas.

 

Los principales factores de riesgo son la edad, la historia familiar y los factores genéticos. Hasta un 10% de los casos tienen un componente hereditario, lo que condiciona tanto la susceptibilidad como la agresividad de la enfermedad. Tener un familiar de primer grado afectado (padre o hermano) duplica el riesgo, y si hay más de dos familiares afectados, este riesgo puede multiplicarse entre 5 y 11 veces.

 

El tratamiento depende del estadio de la enfermedad, el riesgo de progresión y las características del paciente. Puede incluir:

Vigilancia activa: Se retrasa el tratamiento curativo mientras que el tumor no progrese, evitando efectos adversos innecesarios.

Cirugía: La prostatectomía radical es la opción de elección en casos localizados. Es la extirpación total de la glándula, pudiendo incluir tejidos adyacentes. Puede implicar la conservación de estructuras neurovasculares y del esfínter interno, lo que disminuye la aparición de los dos principales efectos adversos derivados de esta cirugía, la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria.

Rehabilitación del suelo pélvico o terapias farmacológicas en caso de disfunciones postoperatorias.

Radioterapia, especialmente la braquiterapia.

Hormonoterapia para reducir los niveles de testosterona en sangre.

Quimioterapia, inmunoterapia o crioterapia.

 

 

Prevención y factores protectores

 

Adoptar hábitos de vida saludables puede ayudar a reducir el riesgo:

Dieta saludable: Rica en frutas, verduras, grasas saludables y fitoestrógenos (soja y legumbres) con bajo consumo de carnes rojas/procesadas, de sal y azúcares.

El licopeno (presente en el tomate y la sandía) y el café (con o sin cafeína) pueden tener un efecto protector

Ejercicio regular: Mejora el bienestar general, la función sexual y la salud mental, reduce la fatiga y facilita la recuperación postoperatoria. Según la OMS, puede disminuir hasta un 47 % el riesgo de cáncer de próstata. La incorporación de programas de ejercicio físico adaptados es una herramienta eficaz para mejorar la calidad de vida del paciente y su pareja en la esfera sexual.

Mantener un peso corporal saludable reduce el riesgo de desarrollar cáncer de próstata, así como otros tipos de cáncer.

Evitar el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias nocivas.

 

 

Calidad de vida de los pacientes con cáncer de próstata

 

Los tratamientos y síntomas pueden afectar significativamente el bienestar emocional, psicológico y social del paciente y su pareja en unas edades en las que tanto la actividad sexual como la función social y emocional son pilares fundamentales de las relaciones.

 

Los principales efectos adversos o secundarios derivados de la cirugía son: la disfunción eréctil, la incontinencia urinaria, así como los cambios en la imagen corporal y autoestima derivados de la cirugía.

 

Los principales efectos adversos o secundarios derivados de los cambios hormonales provocados por la hormonoterapia con la fatiga y los síntomas emocionales y psicológicos que pueden afectar a la relación de pareja y a la percepción del futuro.

 

El apoyo psicológico y emocional al paciente y su pareja puede incluir terapias para manejar el estrés y mejorar las relaciones personales, rehabilitación sexual y/o grupos de apoyo para compartir experiencias y estrategias de afrontamiento.

 

Estos recursos permiten reducir elimpacto físico y emocional durante el tratamiento, mejorar la recuperación funcional (sexual y urinaria) y generar una mayor tranquilidad emocional al afrontar el diagnóstico

 

 

Conclusión

 

La detección temprana del cáncer de próstata es fundamental para aumentar las tasas de supervivencia y preservar la calidad de vida. Debido al crecimiento lento y la falta de síntomas en etapas iniciales, la enfermedad suele diagnosticarse cuando ya está avanzada. Por ello, es esencial que los hombres mayores de 50 años con o sin más factores de riesgo mantengan un seguimiento médico constante. Fomentar la prevención y el control permite detectar el cáncer en fases localizadas, cuando los tratamientos son más efectivos y menos invasivos.

Educación sexual: Lo que todos mencionan, pero pocos entienden

Educación sexual: Lo que todos mencionan, pero pocos entienden

Laura Alonso, Sonia Barriuso, Davinia Heras y Lucía González-Mendiondo

08 de junio de 2025

La Educación Sexual va mucho más allá de hablar sobre preservativos o Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Se trata de educar para la vida, uniendo esta formación con el respeto, la empatía y la igualdad. Sin embargo, en pleno 2025, la sexualidad sigue siendo un tabú en muchas aulas del mundo y España no es la excepción.

 

 

¿Qué es la Educación Sexual? ¿Qué impacto tiene en la sociedad?

 

La educación sexual es un proceso de enseñanza y aprendizaje basado en la evidencia científica en el que se estudian las actitudes, conductas y creencias relacionadas con la salud sexual y la sexualidad. Es fundamental comprender que la sexualidad es inherente al ser humano, ya que somos seres sexuados y esta realidad nos acompaña a lo largo de toda nuestra existencia. Esta educación, adaptada a las necesidades individuales y contextuales, debe promover el respeto de los Derechos Sexuales. La educación sexual es esencial para la construcción de sociedades más inclusivas y sexualmente felices y sanas.

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura defiende la llamada Educación Sexual Integral (ESI). Su objetivo es proporcionar al alumnado conocimientos, actitudes y valores holísticos para tomar decisiones sobre su vivencia de la sexualidad y su salud sexual y reproductiva. Insisten en que la educación sexual debe basarse en la evidencia científica y los derechos humanos. Sin embargo, la realidad en las aulas es desigual. Algunos países han logrado grandes avances, pero otros siguen considerando estos contenidos temas secundarios o incluso inexistentes, permitiendo que sean impartidos por personas no cualificadas, guiadas por sus propias ideologías en lugar de basarse en la evidencia científica. No es extraño, por ello, que los contenidos de educación sexual impartidos mundialmente sean muy diversos. No obstante, la Agenda 2030 de las Organización Naciones Unidas (ONU) con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible marca el camino conjunto que deben seguir los países y las distintas sociedades que los componen. Dichos contenidos deben trascender una visión centrada en los riesgos, tales como las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) o los embarazos no planificados; abordando aspectos como el placer, la identidad sexual, las relaciones afectivas, la respuesta sexual, la perspectiva de género, la diversidad sexual y los derechos sexuales.

 

 

¿Por qué es tan importante la Educación Sexual?

 

Son muchas las razones que avalan y justifican la necesidad de hacer Educación Sexual. Algunas relacionadas con problemáticas de amplio calado, y otras relacionadas con la esencia de la educación y la propia naturaleza sexuada del ser humano.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día más de un millón de personas contraen una Infección de Transmisión Sexual (ITS). Además, según el Instituto de la Juventud de España (INJUVE), el 50% de los diagnósticos de ITS ocurren en menores de 24 años. En 2024, casi 40 millones de personas vivían con VIH según ONUSIDA, una cifra en aumento respecto a años anteriores. En el mismo sentido, la OMS alertaba, también, sobre el problema de salud global que constituye la violencia hacia las mujeres, puesto que se alcanzan tasas epidémicas. De esta forma, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunciaba cómo, la principal causa de muerte de las mujeres con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años fueron los asesinatos machistas, por delante de causas naturales o de accidentes de tráfico.

 

Más allá de la prevención de infecciones y otras consecuencias no deseables como los embarazos no planificados, las agresiones, la homofobia, la transfobia o el sexismo –es decir, la prevención de las miserias que rodean la vivencia de la sexualidad–, la Educación Sexual es fundamental porque supone educar para la vida, atendiendo a una dimensión humana fundamental como es la sexualidad. No se trata de prevenir, sino de educar, entendiendo que, educando, además, prevenimos. Desde esta amplia perspectiva, la educación sexual es clave para el desarrollo de competencias que favorezcan una vivencia satisfactoria, ética y feliz de la sexualidad, caracterizada por la aceptación positiva de la propia identidad sexual y el respeto por la sexualidad del otro. Se trata, por tanto, de una educación indispensable en la formación humana.

 

 

¿Qué está fallando?

 

Uno de los grandes retos es la falta de formación del profesorado y de herramientas concretas para desarrollar esta tarea. Diversos estudios han constatado la escasa formación sobre sexualidad, diversidad o igualdad de género, tanto en nuestro país como en el extranjero. Sin preparación, ¿cómo puede el profesorado abordar con rigor, naturalidad, y sensibilidad estos temas?

 

Además, los prejuicios socioculturales y los mitos siguen pesando. En algunos entornos, la sexualidad es un tabú o un tema controvertido, por lo que su abordaje en la escuela genera miedos, e incluso rechazo. Se teme que se despierte algo en el alumnado, aspecto que está científicamente refutado. Lo que se despierta es la aceptación de nuestra naturaleza sexuada, la conciencia crítica y el respeto hacia la sexualidad del otro. Por otro lado, la resistencia para acceder a información verificada contribuye a perpetuar la desinformación y dificulta identificar a los profesionales cualificados en materia de sexualidad, tanto en centros sanitarios como educativos. Esta situación está favoreciendo que sigan existiendo las problemáticas antes descritas y que aparezcan otras nuevas.

 

 

Educación sexual: Un derecho de todas las personas

 

El silencio pesa aún más en colectivos históricamente excluidos. Por ello, la educación sexual reconoce e incorpora la perspectiva interseccional, es decir, la interacción compleja y simultánea de diferentes situaciones de desigualdad (como género, raza, clase, orientación del deseo, entre otros) que influyen en las experiencias individuales y colectivas. En este sentido, la construcción y el respeto a las diferentes biografías sexuales se torna fundamental.

 

Las personas con discapacidad, por ejemplo, siguen siendo sexualmente infantilizadas. La educación sexual, debe contar con ellas y garantizar su derecho a vivir una sexualidad plena, segura y autónoma. Algo similar sucede, o puede suceder, en algunas etapas de vida, como la niñez o la vejez. Los mitos entorno a las mismas, junto con cierta rigidez en los contenidos que se consideran adecuados en cada una de ellas, limitan la inclusión de saberes diversos y perpetúan la invisibilización de la realidad sexuada a lo largo de la vida.

 

Por otro lado, es crucial atender desde la Educación Sexual las necesidades de las personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+ o de minorías étnicas y culturales para generar espacios de aprendizaje seguros, donde puedan construir su biografía sexual libre y responsablemente.

 

Incluir todas estas realidades no solo mejora el bienestar de las personas destinatarias de educación sexual, sino que contribuye a construir aulas más respetuosas, inclusivas y preparadas para la diversidad.

 

 

¿Cómo podemos mejorar?

 

La buena noticia es que ya existen intervenciones exitosas de Educación Sexual Integral en nuestro país y en el extranjero. El resultado: ciudadanía sexualmente formada, con una aceptación positiva de su sexualidad y capaz de tomar decisiones responsables.

 

Estas iniciativas emplean metodologías diversas, incluyendo recursos variados como videos, debates, podcasts y juegos. Además, promueven el desarrollo de habilidades y competencias personales y sociales, que favorecen la autoestima, la asertividad, la empatía y el respeto. Son propuestas que deberían replicarse en todo el sistema educativo y regularse en el currículum para que nadie se quede hoy sin la necesaria Educación Sexual.

 

Pero para que esto funcione de verdad, hace falta planificación y compromiso institucional. La educación sexual no puede depender del interés personal de los familiares, el profesorado o del centro. Necesita estar regulada, ser científica, obligatoria y adaptada a cada etapa educativa.

 

Por otro lado, es necesario llevar a cabo la evaluación de los programas realizados, ya que actualmente esta es una carencia importante en las intervenciones realizadas en España. Esto permitirá conocer qué funciona realmente en educación sexual, lo cual facilitará el diseño de futuras intervenciones y la promoción de políticas públicas.

 

 

Conclusión: no podemos seguir esperando

 

La Educación Sexual es un derecho fundamental que no debe considerarse ni un lujo, ni una moda, sino una formación clave para la vida, que redunda en salud pública, equidad social y bienestar emocional. Es también una forma de prevenir abusos, empoderar a los individuos y construir relaciones más sanas.

 

Hablar de sexualidad no es corromper; es cuidar, es proteger, es educar. Por este motivo se precisa un esfuerzo conjunto. Familias, docentes, instituciones y gobiernos debemos derribar barreras y garantizar que la sexualidad y su educación dejen de ser un tabú, y se conviertan en una realidad. Ejerzamos juntos este derecho, porque la educación nos permite construir una sociedad más libre, más justa y sana.

Cuidando la salud y el medio ambiente

Cuidando la salud y el medio ambiente

Beatriz Sánchez Hernando

05 de junio de 2025

El cambio climático es un hecho innegable. Dejando de lado fenómenos naturales puntuales, es una evidencia que la temperatura del planeta está en ascenso y que cada vez las olas de calor son más intensas y más cercanas entre sí. El calentamiento global se ha acelerado de manera artificial en los últimos 200 años debido a la emisión de cantidades ingentes de gases de efecto invernadero procedentes de la industrialización y el desarrollo tecnológico humano. Como no podía ser de otra manera, este fenómeno ambiental tiene consecuencias en la salud. Una de esas consecuencias es el aumento o exceso de mortalidad vinculado a múltiples enfermedades, siendo el calor extremo el común denominador.

 

Aunque el cambio climático es un fenómeno global, no afecta de la misma manera a todas las personas. Además de los ancianos, los niños y las personas que sufren de diversas patologías, los determinantes sociales de la salud ponen en relieve que no todas las personas sufren de la misma forma los efectos de los cambios ambientales.

 

Para poder construir aspectos positivos que mejoren la salud ambiental del planeta, vinculando los actos individuales y colectivos, debemos observar la salud y el medio ambiente desde un punto de vista positivo, salubrista, salutogénico. De otra manera, centrando la observación en las grandes emisiones, pactos mundiales y demás, podríamos caer en el bloqueo y la ansiedad. En este sentido, una buena opción es adoptar opciones que produzcan cobeneficios, es decir, acciones que repercutan positivamente en nuestra salud y, además, sean sostenibles o, por lo menos, no supongan un perjuicio para el medio ambiente.

 

Algunas actividades relacionadas con los hábitos diarios, como la alimentación y el ejercicio físico, forman parte de esos cobeneficios. En cuanto al ejercicio físico, la elección de medios de transporte cardiosaludables, como caminar e ir en bicicleta, son beneficiosos para la salud. Con estas opciones se aumenta el tiempo dedicado a realizar ejercicio físico moderado y/o vigoroso, lo cual impacta de manera positiva en diferentes marcadores de salud, como los factores de riesgo cardiovascular, reduciendo la incidencia de otras enfermedades. Además, el hecho de caminar e ir en bicicleta supone un aporte nulo de emisiones al medio ambiente, convirtiéndose, a la vez, en una actividad sostenible.

 

Con respecto a la alimentación, el consumo de alimentos de temporada y de kilómetro cero suelen ser opciones de alimentación más saludable y sostenibles. Por una parte, se asumiría un aumento del consumo de vegetales, lo cual supone una mejora en los hábitos dietéticos. Por otra parte, este consumo se traduce en una disminución de las emisiones relativas al transporte de mercancías. Pero, además, esta práctica potencia la riqueza de los territorios, ensalzando el valor de lo local y situando a los productores como un activo para la salud a tener en cuenta.

 

En este sentido, la compra sostenible, procurando un menor desperdicio, supone un beneficio directo para el medio ambiente y un menor gasto para los individuos y las familias que, considerando los determinantes sociales para la salud, tendría un efecto positivo también en la salud.

 

Para continuar hablando sobre los cobeneficios y las actividades diarias, es importante destacar el valor de los cuidados. En una sociedad de consumo, el volver a lo de siempre, cuidándonos más y cuidando a nuestros allegados, supone un acto sostenible. Convierte a los cuidadores en activos en salud, figuras concretas y explícitas que generan salud. Y, siguiendo esta línea argumental, es beneficioso para el planeta, no solo por la disminución de la producción farmacéutica, sino por la menor utilización de las grandes infraestructuras construidas para tratar la enfermedad que, aunque necesarias, suponen un elevado gasto energético.

 

Por último y a modo de conclusión, es importante la concienciación sobre las consecuencias positivas de los comportamientos individuales más saludables y más sostenibles. Pero también es necesario que estos valores formen parte de la vida, no solo de los individuos y de las comunidades, sino que sea este el mensaje que podamos transmitir a generaciones futuras, para que en el presente y en el futuro contemos con una cultura sostenible en la que normalicemos las 3R (reducir, reutilizar y reciclar) en toda su esencia, no sólo en lo que respecta al consumo y a la gestión de residuos, sino también a lo que respecta a la salud.

Fertilidad y salud. Lo que toda persona debería conocer

Fertilidad y salud. Lo que toda persona debería conocer

María Susana Lafuente Pardos

04 de junio de 2025

La fertilidad es una dimensión del ser humano, una esfera importante de la vida y de los deseos más genuinos del ser humano. Además, es también una parte esencial de nuestra salud general, aunque a veces se habla de ella solo cuando surgen dificultades para concebir. Sin embargo, conocer cómo funciona nuestro cuerpo, qué hábitos favorecen una fertilidad sana y qué pruebas existen para valorar nuestro estado puede marcar una gran diferencia, tanto si estamos intentando un embarazo como si solo queremos cuidarnos de forma preventiva.

 

 

¿Qué es la fertilidad?

La fertilidad se refiere a la capacidad biológica de una persona para concebir y mantener un embarazo. Es un proceso complejo en el que intervienen hormonas, órganos reproductores, el estado general de salud y también, aunque muchas veces se olvida, el estilo de vida.

 

En las mujeres, implica un ciclo menstrual regular, ovulación, calidad del útero y trompas de Falopio, entre otros factores. En los hombres, está relacionada con la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides. Todo esto puede verse influido por múltiples variables: algunas se pueden controlar y otras no, pero conocerlas ayuda.

 

 

Hábitos saludables que favorecen la fertilidad

En general, la frecuencia de las relaciones sexuales para facilitar la concepción es la de mantener, al menos, una cada dos o tres días.

 

Muchos de los hábitos que se recomiendan para una vida sana en general también son buenos aliados de la fertilidad. Aquí van algunos que conviene tener en cuenta:

Alimentación equilibrada: Una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables ayuda a regular el sistema hormonal. Evitar el exceso de azúcares, ultraprocesados y alcohol también es importante.

 

Movimiento diario: El ejercicio regular mejora la circulación, reduce el estrés y ayuda a mantener un peso adecuado. No es necesario entrenar intensamente; caminar, bailar o hacer yoga pueden ser suficientes.

 

Descanso reparador: Dormir entre 7 y 9 horas al día favorece el equilibrio hormonal, especialmente en mujeres con ciclos irregulares o estrés crónico.

 

Reducción del estrés: El estrés sostenido puede alterar la ovulación y afectar la calidad del semen. Técnicas como la meditación, la respiración consciente o simplemente desconectar de las pantallas antes de dormir pueden ser de gran ayuda.

 

Evitar tóxicos: El tabaco, el alcohol en exceso, algunas sustancias químicas (presentes en ciertos cosméticos o plásticos) y el uso prolongado de fármacos sin control pueden afectar directamente a la fertilidad.

 

Conocer tu cuerpo: Aprender a observar las señales del ciclo menstrual –flujo cervical, temperatura basal, cambios emocionales– es una herramienta muy poderosa para saber si todo va bien o si hay algo que consultar.

 

 

¿Cuándo consultar con un@ especialista?

Si una pareja lleva más de un año manteniendo relaciones sexuales regulares sin anticonceptivos y no logra el embarazo, se recomienda acudir a una consulta especializada. En mujeres mayores de 35 años, ese plazo se acorta a seis meses. Pero no hace falta esperar tanto. También es adecuado pedir orientación si:

 

Los ciclos menstruales son muy irregulares o ausentes.

 

Hay antecedentes personales o familiares de enfermedades ginecológicas (como endometriosis, SOP -sindrome del ovario poliquistico- ).

 

Se ha tenido una infección pélvica o una cirugía abdominal.

 

Existen problemas conocidos de esperma o disfunción eréctil en la pareja.

 

 

Principales pruebas diagnósticas

Cuando se inicia un estudio de fertilidad, el objetivo es entender qué está ocurriendo y, en su caso, encontrar la mejor forma de acompañar o apoyar el proceso. Estas son algunas de las pruebas más habituales:

 

Ecografía transvaginal: Permite valorar el estado de los ovarios y del útero. También se puede hacer un recuento de folículos antrales para estimar la reserva ovárica.

 

Analítica hormonal: Se realiza normalmente en los primeros días del ciclo para conocer los niveles de FSH, LH, estradiol, prolactina, TSH y otras hormonas implicadas.

 

Prueba de ovulación: Puede incluir la medición de la progesterona en fase lútea (unos 7 días después de la ovulación). Se puede hacer en casa utilizando unas tiras reactivas que se introducen en orina. Cuando el test de ovulación da un resultado positivo, mantener relaciones sexuales ese día y el día posterior incrementa la posibilidad de que un espermatozoide fecunde al ovocito.

 

Histerosalpingografía: Es una radiografía con contraste que permite ver si las trompas de Falopio están permeables.

 

Seminograma: Evalúa el número, movilidad y morfología de los espermatozoides.

 

 

Cuidarse es el primer paso

Hablar de fertilidad no es solo hablar de reproducción. Es hablar de salud, de autocuidado, de conciencia corporal. Cuidar lo que comemos, cómo dormimos, cómo nos movemos y qué ritmo de vida llevamos tiene un impacto directo en nuestra salud reproductiva, pero también en nuestro bienestar general.

 

Y si alguna dificultad aparece, buscar ayuda médica y emocional a tiempo puede marcar una gran diferencia. La fertilidad no es un destino inmutable, sino un proceso que podemos acompañar con conocimiento, compasión y atención.

La infertilidad; Una epidemia silenciosa y silenciada

La infertilidad; Una epidemia silenciosa y silenciada

Laura Lasso-Olayo
4 de junio de 2025

Cada año, el día 4 de junio, se celebra el Día Mundial de la Fertilidad. Algunos objetivos de esta celebración son generar conciencia sobre los problemas de infertilidad, reducir el estigma que existe y visibilizar la infertilidad como un problema de Salud Pública que afecta tanto a hombres como a mujeres.

 

Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 17,5% de la población adulta mundial, es decir, una de cada seis personas, padece infertilidad en algún momento de su vida. A pesar de ser un problema muy frecuente, muchas personas viven este problema en silencio, debido a la vergüenza que sienten y al estigma social que existe.

 

Son muchas las causas que pueden generar infertilidad. En las mujeres, entre las causas más comunes se encuentran los problemas en la ovulación que se pueden dar, por ejemplo, en el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o en la insuficiencia ovárica prematura. Además, existen otras causas como la endometriosis, obstrucciones en las trompas de Falopio o condiciones uterinas como malformaciones que pueden llevar a infertilidad. En los hombres, los problemas de infertilidad se suelen relacionar con la calidad y la producción del esperma. De este modo, la astenozoospermia (movilidad deficiente de los espermatozoides) y la oligospermia (cantidad deficiente de espermatozoides) se presentan como fenómenos comunes. Otros factores como problemas hormonales, infecciones o varicocele pueden también influir.

 

Además, factores como la alimentación, la edad y el estilo de vida pueden afectar en ambos sexos a la fertilidad. Llevar a cabo una alimentación saludable,  realizar ejercicio físico, reducir el estrés, mantener un peso saludable y evitar sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco, puede aumentar las probabilidades de concepción de manera natural y mejorar los resultados de los tratamientos de fertilidad.

 

Socialmente, existen muchos mitos en torno a la infertilidad, que se van transmitiendo de generación en generación y pueden afectar a nuestro imaginario colectivo. Uno de ellos, es pensar que nuestra fertilidad es infinita, o dicho de otro modo “que los 40 son los nuevos 30”. Biológicamente hablando, en muchas ocasiones las dificultades para concebir a esta edad se vuelven patentes. Más allá de los 35 años las posibilidades de embarazo disminuyen drásticamente y muchas mujeres, a partir de cierta edad tienen que recurrir a técnicas de reproducción asistida, pudiendo, en ocasiones, ser necesarios los óvulos de una donante, técnica conocida como ovodonación. Aunque en menor medida que la edad materna, la edad de los hombres también va a influir en la fertilidad.

 

Otro mito muy extendido es que la infertilidad es únicamente cosa de mujeres, sin embargo, el porcentaje de infertilidad por factor masculino y factor femenino se encuentran equiparados en torno a un 30-35%. Entre el 20-30% correspondería a factores que conciernen a ambos y el 10% restante representa los casos de infertilidad de origen desconocido.

 

Una creencia bastante habitual es que si ya tienes hijos no puedes ser infértil, sin embargo, se da en muchas ocasiones una condición conocida como infertilidad secundaria que consiste en la aparición de infertilidad cuando se tienen hijos previos. Es muy frecuente que una mujer haya tenido hijos, por ejemplo, antes de los 30, habiendo conseguido relativamente pronto el embarazo, y al volver a querer ser madre a los cuarenta, encontrar muchas dificultades para concebir. Aunque la edad tiene un peso importante en muchos casos de infertilidad secundaria, no es la única causa y es importante destacar que existen otras causas como por ejemplo las infecciones de transmisión sexual (ITS) que se hayan podido contraer tras la última gestación.

 

Otro mito que es necesario desterrar es que conseguir el embarazo es un proceso fácil ya que no siempre es así. En cada ciclo menstrual, en una mujer joven y sin problemas de fertilidad, que tiene relaciones en el período ovulatorio, la posibilidad de conseguir una gestación es aproximadamente del 20 al 25%. Este porcentaje disminuye al 15% a partir de los 30 años y se reduce al 3% en mujeres mayores de 38 años.

 

Se recomienda consultar con especialistas si se lleva más de un año intentando concebir sin conseguir embarazo o más de seis meses si se tienen más de 35 años, esto permitirá identificar y tratar problemas de fertilidad de manera temprana.

 

A pesar del gran avance en los últimos tiempos de las técnicas de reproducción asistida, debemos tener en cuenta que no son infalibles; usar una técnica de reproducción asistida no asegura que se vaya a conseguir una gestación. Ni siquiera técnicas como la ovodonación que actualmente es la que mayor tasa de éxito representa, puede asegurar una tasa de embarazo del 100%. Por eso es importante concienciar a la población de que hay periodos óptimos para concebir y la reproducción asistida no siempre va a ser la solución, en ocasiones el embarazo no va a llegar nunca.

 

La OMS destaca que la infertilidad afecta al bienestar mental y psicosocial de las personas, pudiendo causar angustia, estigmatización y dificultades económicas. Asimismo, advierte que los tratamientos existentes son frecuentemente inaccesibles para muchas personas, debido a su alto costo, la limitada disponibilidad y las barreras sociales asociadas.

 

Son necesarias y urgentes políticas públicas que faciliten la maternidad y la conciliación real y de ese modo evitar la infertilidad por causa de edad avanzada. Además, es necesario que estas políticas universalicen y faciliten el acceso a los servicios públicos de reproducción asistida, ya que, en muchas ocasiones, los servicios privados son una puerta a la situación de pobreza que muchas personas adquieren para cumplir su sueño de ser madres y padres.

 

This work is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International

Visibilizando la locura: Una lucha contra el estigma

Visibilizando la locura: Una lucha contra el estigma

Susana Nérida Suárez

1 de junio de 2025

Vuelves de trabajar, tras un día largo, te acomodas en el sofá, con el pijama, las zapatillas de andar por casa y clic, la tele se enciende.

– El asesino tenía esquizofrenia.

– El acusado indica que le obligaban las voces.

Clic.

Pero ¿qué se piensa el mundo que es lo que tengo?

Despacio, me muevo hacia el ordenador y en Google busco: psicosis. Lo primero que sale es una película de asesinatos.

Resignade, me siento a escribir mi concepto de locura, sobre las PERSUPSIS (personas con sufrimiento psíquico) que, en su mayoría, estamos aquí y así por las constantes violencias sufridas, para pasar a ser los peligrosos.

Ni siquiera me dejan tatuarme sole, no sea que brote mientras me dan color.

Una vida entera de violencias, vejaciones, señalamientos y acusaciones no fueron suficiente, que ahora encima soy peor que la peste.

¿Y qué transmite salud mental ante esto? Pregunto para mí.

Si nos ponemos mal, por los achaques y reveses, lo primero que entra en tu casa, sin permiso, es la policía. Tras ellos, los sanitarios de la ambulancia. No te muevas mucho, no respires fuerte, porque siempre van con las manos cercanas a la porra; y cuando no, te inmovilizan por ir al baño a evacuar y te sacan a rastras a la ambulancia y os aseguro que se vive como un secuestro por una gente desconocida que va disfrazada. En ella, te atan a la silla, camino al hospital, donde tu voz no valdrá nada.

Sobremedicade nuevamente, como zombi con la baba colgando y más desconectado de la realidad que por tu propia afección. Una fría tablet con une juez y vete a saber qué te hacen tres preguntas que ni logras entender por la sobremedicación.

– Definitivamente está para ingresar, ingreso involuntario.

– Toma las pastillas y calla. Son las tuyas (ya, pero qué son). Si no te las tomas te aislamos o te atamos otra vez.

– Come todo y ni se te ocurra cambiar la comida o te atamos.

– Cuidados con esos de ahí, están aquí por condenas penales (gracias por el aviso, ya vi qué pasa con estos también).

– Fulano me ha hecho… Es tu cabeza, que estás loca. Aquí estás segura, estas cosas no pasan (4 días más de seguimiento, por si hay que duplicar de nuevo la medicación).

– (Oiga, no puedo dormir con los gritos, ¿de dónde vienen?) Te iba a dar el alta hoy, pero mejor te pongo bajo seguimiento y tropel de pastillas para dormir. 3 días más.

– Oye (entorno) que me está pasando esto. No me cuentes más que me vas a traumatizar. (Pero yo sí puedo traumatizarme con todo sin que nadie me proteja ni interceda por mi).

– Aquí tienes el alta, las 40 recetas médicas y la derivación a salud mental: 30 min cada 3/6 meses. Depende del caso.

– Estás gorda. Aquí a sesión se viene correctamente maquillade, vestide y deja de hablar con gente discapacitada, que sólo sabéis lameros las heridas y lloriquear. (Ni volví).

– Te comportas con rabia porque estás brotada, ni se te ocurra enfadarte, ni aunque te pisemos el cuello cada vez que podemos y lo peor, la mayoría inconscientemente.

Y me quema, me hierven las venas, arde mi alma, encontrando una salida, una lucha conjunta: el activismo. Orgullo loco, la Bajona, el Observatorio y desde el que tengo el placer de escribiros estas líneas: FlipasGAM. Aquí estamos, somos, tenemos derechos. Aquí, y en mil lugares más, resuenan nuestras voces.

Empieza a conocer a las alternativas, sé que estás ahí, sole, vulnerable. Súmate.

Tras todo esto, nos hemos juntado para hacerte llegar este rayo de luz en la inmensidad de la oscuridad.

Hoy os contestamos, con nuestro manifiesto y los brazos abiertos de par en par, para formar comunidad en Flipas GAM.